Emprendimiento

Bob.io capta tres millones para evitar los 'tapones' que provoca facturar maletas en los aeropuertos

La 'startup' española, que permite a los pasajeros facturar las maletas desde casa e ir al aeropuerto sin equipaje, quiere transformar los aeropuertos del futuro

Parte del equipo de la startup Bob.io.
Parte del equipo de la startup Bob.io.

La startup española Bob.io ha cerrado una ronda de financiación de tres millones de euros para impulsar su servicio habilitado por tecnología que permite a los pasajeros de las aerolíneas facturar las maletas desde casa e ir al aeropuerto sin equipaje. La firma, que fue fundada a finales de 2017 y realizó una prueba piloto con Iberia en 2018, explica que quiere solucionar el principal problema de los aeropuertos del futuro: “Convertirse en grandes cuellos de botella”. Y es que, según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), el volumen de pasajeros aéreos se duplicará en los próximos 10 años, pasando de 4.400 millones en 2018 a 8.000 en 2035.

Frente a otras propuestas sectoriales que apuestan por ampliar las terminales o construir más aeropuertos, Bob.io se centra, dice, en “mejorar la experiencia del cliente”. “La llegada de más pasajeros sin equipajes a los aeropuertos permitirá tener menos mostradores de facturación y elevar la seguridad”, afirma Félix Campano, su CEO. “Además, esta propuesta puede tener grandes beneficios para el gestor portuario, que podrá redestinar el espacio liberado a actividad comercial”.

El directivo asegura que los aeropuertos tienen dos negocios, el regulado (las tasas aeroportuarias que pagan las aerolíneas por operar en el aeropuerto) y el no regulado. “Este segundo tiene muchas cosas, pero una de las más relevantes es el alquiler del espacio para la actividad comercial. Los aeropuertos son espacios concurridos construidos en áreas lejanas de la ciudad donde el metro cuadrado es muy caro”.

En la ronda de financiación han participado K Fund, Big Sur, business an­gels como Andreas Mihalovits y Carlos Domingo, e inversores internacionales GAA Investments (EE UU) y TA Ventures (Ucrania), además de inversores actuales. Tras la actual ronda de financiación, el 60% de la compañía está controlada por los socios fundadores y todo el equipo y el resto lo tienen los fondos y business angels. La startup, que ha cerrado con esta tres ronda de financiación desde que empezó su actividad (la primera de 300.000 euros en agosto de 2017 y la segunda de 1,2 millones en julio de 2018), ha sido valorada en esta última en 10 millones de euros.

La compañía planea destinar los fondos captados al desarrollo de tecnología, marketing, a optimizar sus operaciones y a la apertura de nuevas ciudades, tanto dentro como fuera de España. Actualmente opera solo en Madrid y Barcelona, pero a lo largo de año prevén estar disponible en Palma de Mallorca, Málaga, Alicante, Gran Canaria, Tenerife Sur y Norte, Ibiza, Valencia, Lanzarote, Sevilla y Bilbao. También a finales de año iniciarán el salto internacional. “Iremos a Frankfurt, Múnich, Paris y Ámsterdam”, asegura el CEO y uno de los fundadores de la firma.

Bob.io, que prefiere de momento no hacer públicos sus datos de facturación (admite que “aún no son muy relevantes”), tiene ya acuerdos cerrados con seis aerolíneas Iberia, Vueling, Air France-KLM, Iberia Express, Lufthansa y Air Nostrum, con las que se ha integrado en sus procesos de facturación, y de aquí a marzo prevén cerrar cinco acuerdos más.

Con un precio de 15 euros por la primera maleta y 5 euros por cada maleta adicional, una vez el viajero ha completado el check-in online y hasta cuatro horas antes de la hora de salida del vuelo, Bob.io recoge el equipaje en cualquier punto de la ciudad, lo transporta al aeropuerto y lo factura en nombre del pasajero. Este recogerá sus maletas en la cinta transportadora del aeropuerto de destino. Ahora, con los nuevos fondos captados, la compañía quiere lanzar nuevos servicios, como el que denominan “puerta a puerta”: “Será nuestro siguiente paso natural: recoger el equipaje de la cinta transportadora del aeropuerto de destino y llevarlo al alojamiento final del cliente”, continúa Campano.

Los responsables de la startup explican que sus agentes confirman los datos de los pasajeros, que deberán verificar in situ la identidad de las personas que vuelan con su DNI, NIE o pasaporte (además de la tarjeta de embarque) y asociarla a cada una de las piezas del equipaje que facturen con la aerolínea. Después trasladarán los equipajes con un dispositivo anti-manipulación que solo se abrirá frente al personal de la aerolínea para proceder al check-in.

Hablando de seguridad, Campano destaca precisamente que algo clave del proceso de su compañía es hacer por cuenta de la aerolínea la identificación del pasajero “y para ello cruzamos hasta 30 datos provenientes de fuentes distintas para asegurarnos de que la persona es quien dice ser. Es mucho más seguro que el proceso que se lleva a cabo en el mostrador de facturación”, subraya el directivo, que cuenta que ya están estudiando usar biometría para este proceso.

Campano también aclara que la responsabilidad sobre lo que transporten las maletas siempre será del pasajero. “Somos como un taxista; ellos tampoco tienen ninguna responsabilidad sobre el equipaje de sus clientes aunque los transporten al aeropuerto”. Según el directivo, “con el procedimiento de Bob.io lo que estamos es asegurándonos de que una vez el pasajero nos da el equipaje ya nadie puede meter ni sacar nada de las maletas. Y para ello utilizamos un mecanismo de seguridad inviolable de protección del equipaje que hemos desarrollado y que el regulador y el gestor aeroportuario ha validado”.

Preguntado sobre si los servicios de Bob.io (incluido el previsto de puerta a puerta) no podrían generar problemas de tráfico en las ciudades como empieza a ocurrir con el ecommerce con la entrega de la última milla, Campano explica que lo que han observado es que muchos de sus clientes, al no tener que transportar ya el equipaje, van al aeropuerto en transporte público (metro, tren o autobús). “Además, el transporte en el comercio electrónico tiene una diferencia importante con nuestro servicio. El mundo del ecommerce conecta muchos puntos con muchos puntos (pensando en un Amazon, por ejemplo), y nosotros conectamos muchos puntos con un hub (el aeropuerto), lo que permite la optimización de pedidos”.

El directivo cuenta que 9,8 de cada 10 pasajeros que han utilizado el servicio de la compañía dicen que lo utilizarán de nuevo en su siguiente viaje. Igualmente afirma que Bob.io ha alcanzado una cuota de mercado del 70% del total de pasajeros en los aeropuertos de Madrid y Barcelona, gracias a los acuerdos comerciales alcanzados con las aerolíneas asociadas citadas. Campano precisa que, gracias a la plataforma tecnológica de la compañía, su servicio no solo lo ofrecen aerolíneas; también está disponible en su web, en agencias de viaje online, hoteles y compañías de alquiler de apartamentos vacacionales.

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