El pago con efectivo se desploma y la brecha con las tarjetas toca máximos

La retirada de dinero en cajeros retrocede por segundo trimestre consecutivo

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El dinero electrónico sigue ganándole la batalla al efectivo. El año 2016 marcó el punto de inflexión en el cual el importe de las operaciones realizadas con tarjetas, ya fueran de débito o de crédito, superó por primera vez en la historia a la retirada de dinero en efectivo en los cajeros. Una tendencia que se ha ido acelerando desde esa fecha y que ha marcado un nuevo máximo histórico al cierre del tercer trimestre, según los últimos datos del Banco de España. Entre julio y septiembre de 2019, las operaciones con efectivo bajaron un 4,13% hasta las 230.444, acumulando dos trimestres en caída, mientras que el importe retirado también retrocedió un 1,1% hasta los 32.304 millones de euros. En paralelo, las operaciones con tarjetas subieron un 16,8% hasta las 1,18 millones y el importe retirado también avanzó un 9,65% hasta los 42.528 millones de euros.

El análisis de los tres primeros trimestres de 2019 es todavía más esclarecedor. En ese período se realizaron 3,31 millones de operaciones con tarjetas por un importe de 118.540 millones de euros, mientras que en el caso de la retirada de efectivo, se produjeron 680.941 operaciones por un importe de 93.029 millones. De esa manera, la diferencia entre ambos sistemas habría marcado un nuevo récord de la serie histórica, que arranca en 2002, con una brecha de 3,19 millones de operaciones y 25.511 millones en el importe retirado.

Desde 2008 se han cerrado 10.547 cajeros y se han dado de alta 377.000 TPV

Entre los factores que han provocado esta tendencia, el más importante ha sido la evolución divergente entre el número de cajeros y el de terminales de punto de venta (TPV). Desde que se alcanzó un máximo histórico en 2008, con 61.174 cajeros ligados a la red bancaria española, el número de puntos de retirada de efectivo ha caído hasta los 51.167 a finales de septiembre de 2019, lo que arroja un saldo negativo de 10.547 cajeros. En el mismo período, la red de TPV no ha parado de crecer, pasando de 1,55 a 1,93 millones, lo que representa un alza de 377.000 puntos de venta.

A la expansión acelerada de los TPV han contribuido dos factores. Por un lado, la rebaja continuada de las tasas que cobraban las entidades financieras a los comercios por el uso de esos mecanismos. De una media del 1,59% que se cobraba en 2002, se pasó a un 0,88% en 2008 hasta el 0,45% con el que cerró el tercer trimestre de 2019.

Los créditos al consumo se han disparado un 52% en los últimos cuatro ejercicios

En segundo lugar, las nuevas normas para comercializar hipotecas, que impiden financiar más del 80% del precio de la vivienda, la precariedad en los sueldos y los bajos tipos de interés han convertido al crédito al consumo en el producto estrella de la banca para particulares en los últimos cuatro años. De los 61.314 millones concedidos al cierre de 2015 se ha pasado a 93.147 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 52% para ese tipo de productos.

Ese factor también explicaría que el número de tarjetas en circulación se haya disparado hasta máximos históricos. A 31 de septiembre de 2019 había en España 84,98 millones de tarjetas en circulación, la cifra más alta de la serie histórica, divididas entre 47 millones de débito y 36,6 millones de crédito. En ambos casos, el número de tarjetas en circulación acumula cinco años seguidos de crecimiento.

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