Santander alerta sobre el impacto de los disturbios sociales en Chile

Alerta de una subida de la morosidad, y del desempleo y dice a los inversores que su rentabilidad en el país bajará

Ana Botín, presidenta de  Banco Santander
Ana Botín, presidenta de Banco Santander

Banco Santander advierte por primera vez a los inversores del riesgo de operar en Chile, como consecuencia de los disturbios producidos en ese país en octubre por el anuncio de un aumento en las tarifas del metro.

El incremento de los disturbios sociales como resultado de la preocupación pública sobre la desigualdad social percibida, ha tenido un reflejo negativo en sus ingresos en Chile, señala Santander en documentación remitida ayer en EE UU a la Securities and Exchange Commission (SEC). El banco que preside Ana Botín cuenta con uno de los principales bancos de Chile.

El banco explica que los disturbios fueron respondidos por el Gobierno del país con el anuncio de una agenda social destinada a aumentar las prensiones básicas, ampliar la cobertura de salud social y reducir y estabilizar las tarifas para algunos servicios públicos. Para financiar estas iniciativas, el Estado y la oposición llegaron a un acuerdo sobre la nueva reforma fiscal.

Pero como consecuencia de estos altercados sociales se produjo “una mayor volatilidad en el mercado bursátil chileno y fluctuaciones en el tipo de cambio” que provocaron “un debilitamiento del peso chileno frente al dólar”. El peso así se depreció el 19,1% desde el 18 de octubre, cuando comenzaron los disturbios más graves, lo que llevó al banco central a inyectar liquidez en la economía en dólares estadounidenses.

Como consecuencia “los precios de las acciones y de los bonos de los bancos locales (incluido Santander) sufrieron caídas significativas en el mercado a medida que las protestas sociales continuaron”, explica la entidad española, que añade que “aunque la mayoría de nuestros daños están asegurados, 70 sucursales del banco y algunos cajeros sufrieron diferentes niveles de daños”, con la destrucción de 15 de esas 70 oficinas.

Además, aumentó la morosidad entre las pymes y el crédito al consumo por la reducción de las horas de trabajo, y como resultado, se redujeron los ingresos y los salarios, “en la economía en general”. Y, aunque de forma temporal, Santander espera “ver un aumento del desempleo en noviembre”, y mayor morosidad, lo que afectará al banco, por unas mayores provisiones.

Explica que los “efectos a largo plazo de este malestar social son difíciles de predecir, pero podrían incluir un crecimiento económico más lento y tasas de desempleo más altas, lo que podría afectar negativamente a la rentabilidad”.

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