Pallete revoluciona Telefónica con un profundo cambio de organización

Se concentra en sus cuatro grandes mercados, crea dos filiales y segrega Hispanoamérica

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José María Álvarez Pallete, presidente de Telefónica.

Telefónica entra en una nueva etapa. El consejo de administración de la teleco aprobó este miércoles, a propuesta de su presidente, José María Álvarez-Pallete, un nuevo plan de acción que servirá como catalizador de la transformación de la compañía. El giro estratégico, con el que la compañía busca recuperar el favor de los mercados financieros tras el castigo bursátil de los últimos meses, persigue priorizar los países donde la compañía pueda ser relevante y crecer en un modelo sostenible a largo plazo, impulsar las oportunidades de mayor potencial de crecimiento apalancando a la vez el valor de sus infraestructuras.

El plan presentado ayer por Pallete, junto al consejero delegado Ángel Vilá y la directora financiera Laura Abasolo, se ejecutará en torno a cinco decisiones estratégicas. La primera, focalizar la inversión y crecimiento en los cuatro mercados más importantes de la compañía: España, Brasil, Alemania y el Reino Unido, que concentran más del 80% de los ingresos y la generación de caja de la empresa. En este caso, las cuatro divisiones reportarán a Vilá.

La segunda, la creación de Telefónica Tech, una compañía para los nuevos negocios de mayor potencial de crecimiento, ciberseguridad, internet de las cosas, big data y cloud. Al frente estará José Cerdán, hasta ahora responsable de empresas de la teleco. La firma espera que esta división genere más de 2.000 millones de euros en ingresos adicionales en 2022.

La tercera es la creación de Telefónica Infra, una filial encargada de la gestión de las infraestructuras, en la que Telxius será su principal activo. La filial agrupará otros vehículos de infraestructuras como la británica CTIL, que agrupa las torres en el Reino Unido de Telefónica y Vodafone, además de nuevos emplazamientos en Alemania. El responsable de la división será Guillermo Ansaldo, hasta ahora CEO de recursos globales, que también reportará a Vilá.

Tanto Tech como Infra tendrán la misma categoría de divisiones dentro de la operadora que las cuatro grandes territoriales.

La cuarta medida es un spin-off operativo bajo una única sociedad de los negocios en Latinoamérica, excepto Brasil, con vistas a una forma de gestión diferente y a una posible venta o salida a Bolsa posterior. La filial estará dirigida por Alfonso Gómez, hasta ahora responsable de Hispam Norte, y reportará a Laura Abasolo. La filial tendrá un equipo específico, con el objetivo de atraer inversores y obtener potenciales sinergias con otros agentes de los mercados, por ejemplo con acuerdos de redes como el firmado en México recientemente con AT&T.

La quinta decisión es la redefinición del centro corporativo, con su simplificación, destinada a ganar agilidad.

Telefónica crea otras tres direcciones: tecnología y arquitectura, dirigida por Enrique Blanco, un histórico de Telefónica, responsable de redes y sistemas en los últimos años; cliente digital, bajo el mando de Chema Alonso, hasta ahora chief data officer del grupo; y business solutions, que será dirigida por el citado Cerdán.

Los cambios incluyen el establecimiento de un nuevo órgano de dirección. En el comité ejecutivo entran Blanco y Cerdán, y salen Mariano de Beer, chief commercial digital officer en los últimos tres años, y Bernardo Quinn, exresponsable de recursos humanos. Ambos seguirán vinculados al grupo en posiciones no estratégicas.

Ingresos adicionales de 2.000 millones

Objetivos. Telefónica señaló que la implementación de todas estas medidas permitirá, entre otros efectos, más de 2.000 millones de ingresos adicionales, y dos puntos porcentuales de mejora del margen de flujo de caja operativo (OpCF) en el año 2022. La mayor parte de esos ingresos procederán de la nueva división de Tech, que cuenta con áreas que están registrando crecimiento interanuales del 30%.

Cambios anteriores. Telefónica ha vivido una intensa actividad corporativa en los últimos dos meses, para hacer frente a las dudas abiertas en la Bolsa, que provocaron que sus acciones registraran su precio mínimo de los últimos 20 años en agosto. Entre otros movimientos, aprobó un nuevo plan de bajas voluntarias en España, que ha supuesto la salida de más de 2.600 empleados, retomó la estrategia de adquisiciones, con la compra del 50% del negocio de alarmas en España de Prosegur, anunció una alianza con Atresmedia para la producción de contenidos de ficción, estableció acuerdos para compartir redes en países como Alemania, Reino Unido y México, y eliminó los compromisos de permanencia en Fusión. Además, desde principios de año, ha anunciado desinversiones por 2.000 millones.

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