Automóviles

Continental negocia el futuro de su planta de Barcelona tras anunciar 5.000 despidos

La empresa de componentes para vehículos abrirá una negociación con los trabajadores de la factoría de Rubí, que emplea a 760 personas

Continental negocia el futuro de su planta de Barcelona tras anunciar 5.000 despidos

Continental, una de las mayores empresas de producción de componentes de vehículos, se sentará a negociar con el consejo de trabajadores de la factoría de Rubí (Barcelona) los planes de despido de la compañía. En la planta de la localidad barcelonesa trabajan unas 760 personas. Continental ha anunciado esta semana el cierre de plantas en Estados Unidos y Europa, que supondrán el despido de unos 5.000 empelados, según dio a conocer la empresa en un comunicado. 

Esta medida forma parte de un plan de reestructuración de la empresa, de una década (2019-2029), para hacer frente a la caída mundial de la producción de automóviles. La planta de Rubí produce elementos analógicos como los tacómetros -que miden la velocidad de giro de un eje- y que están siendo reemplazados por cabinas de mando digitales. 

El fabricante de componentes explica en una nota publicada este jueves que el Consejo de Supervisión ha aprobado "ajustes estructurales" en Roding y Limbach-Oberfrohna (Alemania), Newport News (Estados Unidos) y Pisa (Italia). Además, el Consejo de Supervisión tendrá "pronto" conversaciones con el consejo de trabajadores de Rubí (Barcelona), indica el comunicado. 

El director ejecutivo de Continental, Elmar Degenhart, ha asegurado que la compañía "está haciendo progresos con las resoluciones de hoy". El anuncio, explica Degenhart, ayuda a "nuestra necesidad urgente de hacer una transición tecnológica y de reforzar nuestra competitividad y viabilidad futura". 

Los últimos anuncios reafirman la decisión de la compañía de parar su negocio de componentes hidráulicos para motores gasolina y diésel "en los próximos años". El sector automovilístico está inmerso en un proceso de electrificación del parque móvil ante la presión internacional para reducir las emisiones contaminantes de los vehículos. La empresa justifica los cambios previstos para la próxima década por "el abrupto cambio de la tecnología analógica a la digital y el deterioro de la competitividad con el correspondiente aumento de la presión de los costes". 

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