Iglesias, Casado y Rivera piden a Sánchez que aclare con quién gobernará

Sánchez propone que le dejen formar un Ejecutivo si encabeza la lista más votada

Un todo contra todos. Así ha empezado el único debate electoral para las elecciones del 10 de noviembre. Primero, los cinco candidatos —Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santiago Abascal— se han culpado mutuamente del bloqueo que les ha llevado a la repetición electoral. Y después, ha sido la situación en Cataluña la que ha abierto el fuego no solo entre los bloques de derecha e izquierda, pero también entre PP y Ciudadanos y entre PSOE y Podemos. La economía, la política social y fundamentalmente los pactos y el franquismo han enquistado el debate.

Los posibles pactos poselectorales han encendido el debate. Por un lado, Casado y Rivera han preguntado insistentemente, tanto en el bloque destinado a ello como en el resto, si Sánchez pactará el 11 de noviembre con los independentistas. Iglesias, por su lado, le ha preguntado en varias ocasiones si pactará con el PP.

Sánchez no ha respondido a ninguna de las dos cuestiones directamente, si bien ha afirmado que "no habrá gran coalición" y que no ha conseguido formar Gobierno porque Ciudadanos y PP no se lo permitieron. Lo que sí ha hecho el líder socialista ha sido, ya desde su primera intervención, es lanzar una propuesta a sus contrincantes: que si ningún partido consigue formar Gobierno, permitirán que lo haga la lista más votada.

Pero más allá del bloqueo político y el conflicto catalán, la noticia económica ha llegado en el segundo bloque. En pleno debate sobre las consecuencias de una ralentización económica, Sánchez ha anunciado que nombrará vicepresidenta a la actual ministra de Economía, Nadia Calviño.

En cuanto a la cohesión territorial, a pesar de que Iglesias ha insistido en que los políticos tendrían que tener en cuenta otras cuestiones como la realidad que vive el "mundo rural" -cuestión que sido retomada al final del bloque por el propio Sánchez, al comprometerse a acabar con la despoblación y a hacer frente al reto demográfico-, el resto de candidatos han mostrado sus posiciones respecto a la situación catalana. El actual presidente en funciones ha tenido un tono más presidencial y más duro con el independentismo, con el objetivo de robar votos a Ciudadanos. El presidente del Gobierno en funciones ha prometido que de continuar en la Moncloa, pondrá en marcha tres medidas: construir concordia desde la educación por medio de una asignatura obligatoria sobre valores civiles, constitucionales y éticos; modificar la ley audiovisual, de manera que la constitución de los entes públicos deba ser aprobada por una mayoría de 2/3 de sus parlamentos, para acabar así con "el uso sectario de TV3", e incorporar un nuevo delito en el código penal que no haya nuevos referendos.

Esta última medida ha generado un debate entre Casado, que ha culpado al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de haber suprimido este delito, y Abascal, que ha subrayado que Mariano Rajoy tampoco lo recuperó. Por su parte, Rivera ha insistido en la necesidad de asegurar a todos los ciudadanos que el próximo domingo puedan votar en libertad. Asimismo, ha subrayado que antes de poder recuperar el diálogo en la región, como reclaman el PSOE y Unidas Podemos, es necesario cesar a Quim Torra para "recuperar el control". "Hay que aplicar el 155 de verdad", ha puntualizado. Minutos antes, el propio Abascal hablaba de que el 155 aplicado por Rajoy fue "descafeinado" y solo llevó a convocar unas elecciones en Cataluña que no han solucionado la situación.

Y más encendido ha sido el debate sobre el franquismo, fundamentalmente entre Sánchez, Iglesias y Abascal. El líder del PSOE ha prometido que si vuelve a ser elegido presidente reformará el código penal para castigar los delitos de exaltación del franquismo y también ilegalizará la Fundación Francisco Franco. Abascal le ha afeado abrir las heridas de la Guerra Civil y ha entrado en un rifirrafe con Iglesias sobre el franquismo. 

De las cuestiones territoriales a las económicas por terminar en los sociales. El tercer bloque volvió a enfrentar a los cinco candidatos y rompió la connivencia entre los bloques. Uno de los puntos calientes fue la igualdad entre hombres y mujeres, que enfrentó las propuestas de Vox con todos, pero también de Sánchez, que ha roto en esta ocasión por primera vez el tono presidencialista, contra PP y Ciudadanos, por no censurar las opiniones de Abascal contra la ley de igualdad.

Los partidos de derechas, pese a volver a compartir propuestas como crear una selectividad igual para toda España y una tarjeta sanitaria única. Casado, por su parte, defendió la reforma de las pensiones del PP —que solo garantizaba una subida del 0,25% y no ligada al IPC— y atacó repetidamente a Sánchez por haber votado como diputado la congelación de las prestaciones durante el Gobierno de Zapatero.  

Finalmente, el quinto y último bloque ha versado sobre política internacional, aunque como se han criticado los unos a los otros han utilizado esta parte como cajón de sastre. En lo estrictamente internacional, Sánchez ha sacado pecho por el papel que toma España en Europa, mientras que por el lado contrario Casado y Rivera consideran que este es pequeño. Abascal, por su parte ha criticado políticas de la Unión Europea en materia de fronteras. Iglesias ha pedido que las grandes corporaciones paguen impuestos en España.

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