Presidente de Aecoc

Javier Campo (Aecoc): “El bloqueo político es un freno para el consumo y las inversiones”

El Palacio Euskalduna de Bilbao acoge la 34ª edición del Congreso Aecoc

Javier Campo, presidente de Aecoc
Javier Campo, presidente de Aecoc

Los sectores de la distribución y el gran consumo celebran hoy y mañana su cita clave del año: el Congreso Aecoc, que en esta ocasión se traslada al Palacio Euskalduna de Bilbao. La asociación, que representa a más de 30.000 empresas de estos sectores, organiza por 34ª edición una cita que sirve de reunión para más de 1.000 ejecutivos para conocer las tendencias globales que marcarán el futuro de esta rama de la economía.

Entre los más destacados de este año, el presidente de Pepsico a nivel mundial, el español Ramón Laguarta, como el presidente del Grupo Eroski, Agustín Markaide; el director general de Alibaba para el sur de Europa, Rodrigo Cipriani; el fundador de Honest Tea y Beyond Meat, Seth Goldman, o el director general y consejero delegado de Uvesco, José Ramón Fernández de Barrena. Un evento que inaugura hoy el presidente de Aecoc, Javier Campo. Este reflexiona sobre la situación del gran consumo y de la distribución, marcada en la actualidad por la inestabilidad política y los tambores de crisis económica que empiezan a sonar.

¿En qué coyuntura económica y de negocio llega el Congreso Aecoc para las empresas de gran consumo y distribución?

En un momento en el que el escenario de la economía es de desaceleración. Vamos a acabar el año con un crecimiento del 2% del PIB, pero el consumo va a estar por debajo de ese nivel, en nuestros cálculos alrededor del 1,7%. Para el año que viene no pensamos que la economía vaya a crecer por encima de un 1,6% y el consumo más de un 1,3%. Toda la incertidumbre no ayuda y el índice de confianza del consumidor está bajando y eso hace que aumente el ahorro preventivo.

¿Les preocupa este escenario de desa­celeración? ¿Está el sector preparado para afrontarla?

Este es un sector muy reactivo que se adapta con rapidez a los cambios del entorno. La gran variable del año que viene va a ser cómo se va comportar el consumidor en cuanto a su ahorro, y por tanto, cuánta parte de su renta disponible va a destinar al consumo. Va a ser la gran variable de cómo se va a comportar el año que viene.

¿Esa percepción de crisis por parte de los consumidores les inquieta más que las propias magnitudes económicas? Una recesión parece un escenario alejado...

Estamos en un entorno de menor crecimiento pero no se vislumbra una recesión en los próximos 24 meses. Aunque el año que viene crecerá menos, el empleo seguirá creciendo. Pero toda la inestabilidad e incertidumbre política externa e interna lleva a que el consumidor esté desacelerando y eso le lleva a aumentar el ahorro preventivo y gastar menos.

No existe nada que perjudique más al consumo y a las inversiones que un escenario de inestabilidad

Otra de las circunstancias que marcan la coyuntura económica es la inestabilidad a nivel político. ¿Cuánto puede influir en el sector el retraso a la hora de formar Gobierno?

El bloqueo político en el que estamos es un freno para realizar las reformas que necesita la economía española, pero también es un freno para el gran consumo, en tanto que va a sentir el menor crecimiento de la economías. Todo eso está colaborando a que los consumidores retraigan un poco su propensión al consumo y que aumente el ahorro.

Entre la desaceleración económica y la repetición electoral, ¿qué factor les preo­cupa en mayor medida?

En realidad, ambas cuestiones están íntimamente ligadas. El bloqueo político no puede continuar, necesitamos hacer reformas, pero reformas adecuadas. Es un factor que esta colaborando a que haya un retraimiento en el consumo y en las inversiones empresariales.

La sentencia del procés ha vuelto a generar inestabilidad en Cataluña, como ya sucediera hace dos años tras el 1-O. ¿Qué efectos va a tener para las empresas de gran consumo instaladas allí?

No existe nada que perjudique más al consumo y a las inversiones que un escenario de inestabilidad. Máxime si hay violencia y con las imágenes que se han proyectado internacionalmente durante la semana pasada. Sí creo que va a pasar factura al consumo, pero sobre todo lo hará al turismo, que va a ser el sector que más notará estos efectos a corto plazo. A medio y a largo penalizará también las inversiones.

Un punto importante en la agenda del sector de alimentación y bebidas es la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a productos españoles, como el vino o el aceite. ¿Qué impacto puede tener en los productores y qué reclaman al Gobierno en este punto?

Estados Unidos es el segundo mercado para las exportaciones españolas de alimentación, y suponen 1.800 millones de euros al año. Estas medidas arancelarias, sobre todo las impuestas al aceite, al vino o al porcino, podrían suponer la perdida de 5.000 empleos, según los primeros cálcu­los. España y la Unión Europea deben hacer toda la presión posible para evitar que se acabe imponiendo una situación arancelaria de este tipo, porque estos productos se han penalizado por unos motivos que nada tienen que ver con ningún tipo de problemática comercial entre los dos bloques.

Las ponencias del Congreso Aecoc tratarán las principales tendencias y retos que afronta el sector. ¿Cuáles son estos en la actualidad?

Los principales retos que tenemos en estos momentos tienen que ver con toda la parte de transformación digital y omnicanalidad, con la problemática que conlleva la gestión de la última milla. También el desarrollo de un modelo verdaderamente sostenible y respetuoso con el medio ambiente; y por último, el cambio en el tamaño de los hogares. Hoy en día casi el 50% de ellos están formados por una o dos personas, lo que está haciendo cambiar los hábitos de consumo.

Algunas de las principales empresas del sector están presentando sus estrategias de sostenibilidad, envases, plásticos... ¿Es hoy la preocupación principal?

Creo que el tema del medio ambiente y la sostenibilidad es una prioridad para todo el sector. Las empresas que no introduzcan modelos de sostenibilidad en su entorno dejarán de existir. Nosotros hemos creado un comité de sostenibilidad, centrado sobre todo en los temas de la última milla, trasladando propuestas de movilidad a los ayuntamientos que sean sostenibles para la calidad de vida, pero que permitan los servicios y el transporte para que haya un servicio adecuado. Prohibir no es el problema, vamos a lanzar una propuesta que testaremos en el primer semestre del año que viene con dos ayuntamientos que concilie las diferentes necesidades, y que terminaremos de diseñar antes de que acabe el año.

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