Bryon Lake (J.P.Morgan): “Hay clientes que se están preparando para el Brexit con ETF”

El jefe de venta internacional de fondos cotizados de J. M. Morgan defiende que quienes critican la liquidez de los fondos cotizados es porque no entienden bien el producto

Bryon Lake, jefe de ventas internacionales de ETF de J.P.Morgan
Bryon Lake, jefe de ventas internacionales de ETF de J.P.Morgan

J.P. Morgan Asset Management es la octava mayor gestora de fondos del mundo, con 1,6 billones de euros de activos bajo gestión. Su negocio internacional de fondos cotizados (conocidos como ETF, por sus siglas en inglés) está dirigido por Bryon Lake. Se trata de una de las áreas de crecimiento más potentes del gigante estadounidense. Lanzó este tipo de productos hace solo cinco años, y ya administra 32.000 millones de euros. En Europa, la expansión de esta clase de activos fue en 2016 y ya suman casi 2.000 millones de euros. Este tipo de vehículos es similar a un fondo de inversión, pero cotiza en un mercado bursátil, por lo que se puede vender en cualquier momento.

¿A qué se debe el auge de los ETF?

Los clientes cada vez tienen más interés en utilizar esta figura, ya sea para tomar decisiones tácticas de inversión o para tomar posiciones a largo plazo. Al final, más que un tipo de activo es una nueva tecnología financiera, que aporta valores muy atractivos como la posibilidad de diversificación con bajos costes, máxima transparencia y plena liquidez. Por ejemplo, nuestro ETF de bonos corporativos de alta calidad de Estados Unidos permite invertir, comprando una simple acción, en emisiones de 394 compañías. Es una diversificación inmediata.

¿Los ETF siguen muy ligados a los índices bursátiles?

Cada vez menos. Algunos índices son muy antiguos y tienen problemas de construcción que los hacen menos atractivos. Los ETF llamados ‘smart beta’ permiten invertir en Bolsa americana, o europea, o en bonos de todo el mundo, pero corrigiendo algunos de los problemas de los índices tradicionales. O poniendo el foco en ciertos tipos de compañías. Además, hemos lanzado la categoría de ETF activos. Estos parten de un índice, pero le aportamos más valor gracias a nuestros equipos de análisis de compañías y nuestros gestores. Así conseguimos mejores retornos que los índices de referencia.

¿Algún ejemplo de fondo ‘smart beta’?

Hace dos años lanzamos un ETF de bonos de países emergentes. El índice de referencia incluía algunos bonos que realmente no están disponibles para comprar, por lo que no nos interesaban. Le aplicamos ciertos filtros, para invertir solo en bonos con unos niveles de liquidez y duración que nos interesasen. Y nos centramos más en bonos con un nivel de cupón relativamente alto, porque esa parte es la que más le interesa al inversor. Con estos retoques, está logrando un 4% extra de rentabilidad sobre el índice.

Entonces, ¿los ETF ya no se pueden ligar con la gestión pasiva?

Nosotros los concebimos como una tecnología que puede tener muchos usos. Los puede utilizar una aseguradora para tomar una posición a largo plazo en bonos de países emergentes, o un banquero privado para aprovechar una oportunidad puntual.

¿Qué tipo de oportunidades?

Tenemos a muchos clientes que están preparando su cartera para el caso de que haya un Brexit duro. Para ello, están comprando bonos del Tesoro estadounidense, pero con la divisa en libras esterlinas cubierta. Así, su cartera podría responder adecuadamente aunque haya un desplome de la libra. Se hace simplemente comprando un ETF de bonos estadounidenses, con la divisa cubierta. En el extremo opuesto, tenemos clientes de Corea que están concentrando su inversión a largo plazo en una cartera de ETF.

¿Los bajos costes siguen siendo el gran atractivo de los ETF?

Sigue siendo importante, pero tal vez no lo más importante. En J.P. Morgan tenemos el fondo cotizado más barato para Bolsa estadounidense, con una comisión del 0,04% al año. El ETF que mencionaba de bonos de empresas estadounidenses de calidad, cobra solo el 0,19% al año. Pero creemos que lo más importante es el valor que esta tecnología aporta a todo tipo de clientes. Hay que tener en cuenta que hay más de 10.000 tipos de ETF, así que el abanico de inversión es enorme. Nuestros ETF activos y ‘smart beta’ son algo más caros que los puramente indexados, pero aportan mucho valor.

¿Qué le parecen cuando los gestores activos critican los ETF porque dicen que tienen peor liquidez?

Creo que no entienden bien el producto. En los ETF hay dos tipos de liquidez. La liquidez secundaria es la que se produce cuando el propietario de un ETF se lo vende a otro inversor en el mercado. Igual que una acción. La liquidez primaria es cuando un ETF no encuentra comprador, y nosotros, como creadores de mercado, lo recompramos y le damos el efectivo. En la última década hemos vivido varios shocks de mercado y los ETF han seguido funcionando perfectamente. De hecho, con la crisis griega la Bolsa de allí dejó de funcionar unos días, pero sí que se podían comprar y vender ETF de Grecia, que se convirtieron en la referencia de precio para todo tipo de inversores.

¿Están satisfechos con el volumen de ventas de ETF en Europa?

Somos una de las grandes gestoras de fondos del mundo. Para nosotros, la apuesta por los ETF es estratégica. Dos años después del lanzamiento en Europa ya gestionamos cerca de 2.000 millones de euros. En Estados Unidos, donde empezamos hace cinco años, ya tenemos 30.000 millones de dólares.

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