Los usuarios no confían demasiado en las ayudas a la conducción de los coches

Los usuarios no confían demasiado en las ayudas a la conducción de los coches

Un estudio revela el poco uso y confianza de estas funciones.

Aunque la conducción autónoma completa tardará en llegar, lo cierto es que todos conocemos a familiares y amigos, o nosotros mismos, que llevan en sus coches algunas de esas medidas de asistencia a la conducción, como el centrado en el carril que permite al coche circular entre las dos líneas que separan la carretera de forma automática.

Pues bien, existe un recelo más que evidente sobre estas tecnologías, que no llegan a ofrecer toda la confianza deseable a los conductores. Así lo ha concluido un estudio de la Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) de los EE.UU. donde queda bien claro que, de momento, los conductores todavía necesitan adaptarse a estos cambios tecnológicos.

Desconfianza en el control del carril

El estudio se realizó sobre un grupo de conductores que tuvieron que manejar un Mercedes-Benz E300 2017, un Infiniti QX50 2019, un Volvo S90 2018, un BMW 530i 2017 y un Tesla Model S del año 2016 en dos rutas de distinta dificultad (rural y urbana) donde tuvieron que utilizar algunas de esas tecnologías de ayudas a la conducción.

Ayudas a la conducción.
Ayudas a la conducción.

Un porcentaje muy elevado se sintió a gusto con el control de crucero adaptativo que permite al coche limitar la velocidad máxima de circulación al tipo de carretera en el que se encuentra. Sin embargo, cuando llegó el turno de la asistencia de centrado en el carril la cosa cambió radicalmente.

Muchos de los que participaron declararon que nos les ofrecía confianza el comportamiento del coche en esos casos, con movimientos bruscos que les hacía estar alerta por si tenían que tomar el control del vehículo. Es cierto que ese tipo de movimientos no previstos pueden causar alarma por lo que una de las conclusiones del estudio es que, precisamente, este tipo de herramientas tienen que ser más suaves y contar con unos "tiempos de transición" mayores a la hora de tomar decisiones. 

Otro de los elementos que producen desconfianza, y que los fabricantes deben tener en cuenta, es la distinta interpretación que hacen los conductores y los coches de una misma situación. Durante la prueba, muchos participantes confesaron que no entendían lo que hacía el coche cuando no había motivos para llevar a cabo una corrección en la dirección de la marcha.

Obviamente se trata de un test con un alcance muy limitado, pero sirve para concienciar a los fabricantes sobre la importancia de hacer comprender a los conductores cómo funciona una tecnología destinada a salvar su vida y, sobre todo, cómo se relacionan con ella.

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