El Corte Inglés crea un negocio de gestión inmobiliaria tras fracasar en la venta de activos

El grupo cancela la venta de los 90 inmuebles encargada a PwC

Incluye en la sociedad el negocio de promoción

Víctor del Pozo, consejero delegado de El Corte Inglés (izquierda), y Javier Catena, responsable de la nueva unidad de negocio de Real Estate, en un fotomontaje facilitado por la propia empresa.
Víctor del Pozo, consejero delegado de El Corte Inglés (izquierda), y Javier Catena, responsable de la nueva unidad de negocio de Real Estate, en un fotomontaje facilitado por la propia empresa.

El Corte Inglés se mueve en el negocio inmobiliario. El grupo de distribución ha comunicado este miércoles que va a crear una unidad de negocio especializada en la promoción, construcción y gestión de activos inmobiliarios, que se denominará El Corte Inglés Real Estate. De esta forma, el grupo lanza su propia inmobiliaria en la que, de momento, no incluye la propiedad de sus inmuebles.

La empresa ha tomado esta decisión al ver cómo fracasaba su intento por desprenderse de 95 activos inmobiliarios no estratégicos. Se trata del llamado proyecto Green, encargado en marzo a PwC. Era una vía que había desplegado la empresa para reducir su endeudamiento y abandonar el bono basura, otorgado por las agencias de rating.

Esa operación “queda subsumida en el nuevo proyecto”, según el comunicado de la empresa, ya que así pretenden ganar una mayor rentabilidad a esos traspasos. Esta transacción, bautizada como Green, se ha encontrado desde su lanzamiento con el desinterés de los potenciales inversores, según reflejan diversas funtes del sector inmobiliario, ante la diversidad de esa cartera y la escasa calidad de muchos de ellos.

Con esta iniciativa, además, se fusionarán tres divisiones: obras y construcciones; explotación y gestión de activos inmobiliarios, y El Corte Inglés Empresas. Para encabezar el proyecto, El Corte Inglés Real Estate tendrá como primer ejecutivo a Javier Catena, responsable inmobiliario fichado por el grupo este año procedente de la socimi Testa Resiencial (propiedad de Blackstone).

La idea del grupo de distribución es aprovechar la experiencia de sus equipos en promoción, desarrollo y reformas tanto para gestionar su propio patrimonio como para trabajar para otros clientes. Por ejemplo, trabajará en rehabilitar y mejorar determinados activos, desde viviendas a activos comerciales, con el fin posteriormente de sacarlos a la venta ganando un mayor márgen de rentabilidad que en una transacción sin rehabilitación.

“La nueva unidad de negocio integrará a todas las áreas del grupo relacionadas con la actividad inmobiliaria y aprovechará la experiencia de sus equipos de construcción, arquitectura, ingeniería, proyectos y obras, interiorismo y decoración, entre otros”, señaló en el comunicado el grupo presidido por Marta Álvarez.

De momento, aunque desde el sector inmobiliario se haya barajado la posibilidad, El Corte Inglés Real Estate no se convertirá en una filial patrimonialista que incluya la gigantesca cartera de propiedades del grupo. De hecho, el patrimonio inmobiliario de El Corte Inglés está valorado en 17.147 millones a cierre de febrero del año pasado, según una tasación de Tinsa.

“De esta forma, El Corte Inglés Real Estate nace como un nuevo operador del mercado inmobiliario que dará servicio tanto al grupo de distribución como a empresas externas. En este sentido, acometerá proyectos de construcción, promoción y reforma para terceros, así como otro tipo de iniciativas que puedan demandar cualquier tipo de cliente corporativo”, se explicó desde el grupo. “La operación se enmarca dentro de la estrategia diseñada por el consejero delegado del grupo, Víctor del Pozo, para generar un mayor valor añadido a los inmuebles y mejorar su rentabilidad”, añaden desde la empresa.

En los últimos meses, la cadena de grandes almacenes ha ido vendiendo diversos centros con el objetivo de reducir deuda. Entre ellos, su centro de plaza Macià en Barcelona, por 152 millones; Colón (Valencia) por 90 millones; dos de Parquesur en el municipio madrileño de Leganés (85 millones), La Vaguada (74) y Princesa (23), en Madrid, y la de Gran Vía de Bilbao por otros 70 millones. Gracias a esa estrategia, las agencias Standard & Poor’s y Fitch le han subido el rating un peldaño, desde BB hasta BB+, solo un escalón por debajo del ansiado grado de inversión.

Las cuentas del grupo a cierre del pasado febrero revelan que su deuda financiera neta ascendía a 3.353 millones de euros, frente a los 3.757 de 2018. La compañía contaba además con una línea de crédito revolving sin utilizar por 1.148 millones. El Corte Inglés ganó el pasado ejercicio 258,2 millones, un 27,7% más, su récord en ocho años. El dividendo con cargo a esos resultados ha sido de 75 millones de euros, el más alto desde 2011.

Javier Catena, al frente de El Corte Inglés Real Estate

El elegido para pilotar el negocio de El Corte Inglés Real Estate es Javier Catena, el responsable inmobiliario del grupo fichado en febrero de este año. Este directivo, bien valorado dentro del sector por su amplia experiencia, llegó al grupo de distribución cuando la empresa lanzaba la estrategia de venta de activos no estratégicos encargada a PwC. Tras unos meses, y con las riendas de Catena, la compañía cancela esa operación y vira hacia una gestión propia que pueda incluir en un futuro la venta de propiedades. El ejecutivo llegó a El Corte Inglés procedente de la socimi Testa Residencial, que actualmente está en manos de Blackstone, pero que anteriormente estuvo controlada por Santander, BBVA, Merlin y Acciona. En esa firma ejerció como director de operaciones de la empresa, la que dispone de la mayor cartera de vivienda en alquiler en España, de 11.000 casas. Anteriormente fue director general de la promotora Monthisa.

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