Alzas del 50% en bonos híbridos del Santander ante su imprevista recompra

La entidad amortizará una emisión de deuda subordinada que dejará de computar como capital

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Imagen de una sucursal del Banco Santander.

Banco Santander está ocupando este año un papel protagonista en el mundo de la deuda corporativa. En febrero la entidad sorprendió al mercado al no recomprar una emisión de deuda convertible contingente (llamada cocos en el argot) por 1.500 millones de euros, la primera vez que un banco europeo tomaba una decisión de este tipo. Ahora el banco sí ha anunciado la recompra de una antigua emisión de deuda híbrida, cuyo precio se disparó un 50%.

La emisión pasó de cotizar al 67,5% del nominal a hacerlo a la par (un 99,96%) ante el anuncio de recompra al 100%. El motivo es regulatorio: se trata de una emisión de deuda subordinada perpetua emitida en octubre de 2004, que a partir de 2021 dejará de computar como capital a efectos de las normas bancarias. Este tipo de activos, llamado también deuda junior subordinada, sirven hasta el momento a los bancos para cubrir los requisitos de capital, pero si dejan de hacerlo, las entidades están tentadas de sustutirlos por otros activos que sí cumplan dicha función.

En términos monetarios la cantidad es pequeña: la emisión en cuestión apenas supuso 125 millones de euros, y el importe efectivamente en circulación apenas suponía 110 millones de euros, según datos de Bloomberg. El movimiento, no obstante, puede afectar a 14.000 millones de euros de bonos que pierden su ventaja regulatoria, según esta misma agencia.

De hecho, una segunda emisión de Santander, de deuda perpetua emitida en 2004 por 300 millones de euros, disparó su precio otro 13%, pasando de cotizar a 69% del nominal hasta el 79%. No obstante, los inversores en bonos deben saber, para cada una de las emisiones, si cumplen los requisitos para ser consideradas capital a efectos regulatorios o no. Así, de las 15 emisiones de deuda junior subordinada de Santander y sus filiales que figuran en Bloomberg, solamente dos han subido de precio de forma significativa.

Las normas que determinan si, y en qué medida, un instrumento de deuda computa como capital dependen del Banco Internacional de Pagos, que en 2011 estableció las definiciones de capital de Basilea III y el régimen transitorio al que se deberán acoger los bancos. Este régimen, en todo caso, depende de gran cantidad de variables como la fecha de emisión, la capacidad de amortización anticipada, si son convertibles o bajo qué condiciones y las condiciones de pago del cupón.

Por otro lado, dado que muchas de estas emisiones están realizadas a cupones cero o flotantes (como es el caso, respectivamente, de los dos bonos de Santander que han subido de precio), el incentivo para las entidades para recomprar es limitado. En todo caso, la banca española está sujeta a la regulación de la Autoridad Bancaria Europea, que de acuerdo con Bloomberg prevé revisar el próximo año el tratamiento de estos activos de mayor antigüedad.

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