Director general de Empresas de Vodafone

Daniel Jiménez: “La mayoría de reuniones de Vodafone con empresas ya tratan de 5G”

“A otras operadores les va a costar mucho el poder empatarnos en el 5G. No se puede improvisar”

“En la administración pública crecemos. No pienso ya que mi competidor sea Telefónica, sino el miedo al cambio”

Daniel Jiménez: “La mayoría de reuniones de Vodafone con empresas ya tratan de 5G”

Daniel Jiménez va a cumplir su primer año al frente del negocio de empresas de Vodafone. Con una trayectoria en el sector de más de 20 años, en compañías como Millicom y Telefónica, donde fue director de Empresas en Latinoamérica, tiene como reto introducir el 5G en el mundo corporativo.

¿Qué posición tiene Vodafone en el mundo empresarial en la actualidad?

Muy relevante. Este año se lanzó Vodafone Business en todo el mundo como prueba de su importancia. En España supone un tercio del negocio total, algo más de 1.400 millones de euros al año. Un 50% viene del soho y la pyme, y el resto de corporaciones y administraciones públicas. Atendemos a cuatro millones de empleados de empresas y administraciones, que cuando trabajan usan un móvil de Vodafone. Si fallamos, cuatro millones de personas tienen problemas. Además, cerca de 700.000 empresas acceden a nuestra red fija. Tenemos una cuota en el móvil empresarial del 40% y en el fijo del 20%.

Entre empleados, canal y distribuidores, tengo más de 4.000 vendedores atendiendo y visitando a los clientes.

¿Qué retos afronta su compañía?

Nuestro reto mayor es el 5G porque es muy disruptivo. Además, lanzamos las tarifas de datos ilimitados, también vinculadas a las empresas. Las compañías demandan una movilidad segura y no depender del consumo de los datos. Tenemos ya cientos de miles clientes. Nos ha sorprendido, y está rompiendo un paradigma del sector.

Vodafone ha abierto la puerta del 5G ¿Qué supone para las empresas?

El 5G rompe el status quo actual de cómo se realizan los proyectos, y para el ámbito empresarial significa volver a liderar el negocio móvil. El 4G fue para el consumo, con los smartphones. En el 5G hay mucha expectativa sobre cómo van a cambiar los proyectos o sobre la manera de abordar la tecnología en las empresas. Es un habilitador de cosas, hasta ahora impensables. Disponer de latencias inferiores a 10 milisegundos hará que cambien los desarrollos de aplicaciones. Podremos trabajar en remoto con gemelos digitales, impulsar el internet de las cosas (IoT), ampliar el uso de drones y la teleasistencia, revolucionar las emergencias, el uso de maquinaria en la industria o la minería... Pero todo si los clientes cambian y desarrollan aplicaciones. Si no, no podremos sacar todo el partido a la red.

¿Está saliendo ya el 5G del papel al uso?

Red.es hizo competir a todos los operadores en casos de uso, con empresas, universidades y administraciones públicas. Nosotros hemos ganado el lote mayor, que presentamos con la junta de Andalucía, con 32 casos de uso de diferentes sectores. Ya hemos empezado a implementarlos, son reales, con nombres y apellidos, con un modelo de negocio.

¿Cómo lo están viendo las empresas?

Tenemos ya mucha demanda de las compañías sobre cómo analizar proyectos. Llevo tres meses visitando centros empresariales y polos industriales, porque los clientes quieren saber los efectos de 5G. La mayor parte de las reuniones con empresas ya tratan de 5G.

¿Hasta qué punto les da ventaja el haber salido primero con 5G?

Está claro que hemos sido los primeros. Pero para poder salir tienes que tener la metodología de trabajo, y llevamos casi un año trabajando en ella, preparando el concurso de Red.es y otros. A otros les va a costar mucho el poder empatarnos. No se puede improvisar. Otra ventaja es que, al tener pilotos, sabes cómo hacer el trabajo, y aceleras el aprendizaje. Hemos ganado mucho tiempo. Los clientes tenían proyectos preparados, y ahora nos ven como el medio para hacerlo gracias a 5G.

¿Cuándo se notará el 5G en los resultados?

Al principio no. Tenemos muchas líneas de 5G, pero no tantas como los cuatro millones de líneas de empresas. Hablamos de decenas de miles, todavía es pronto. En 12 meses habrá proyectos muy significativos en infraestructuras y tecnología. El 5G es una bendición para las empresas, porque es donde más casos de uso habrá. En residencial los hay, pero están más limitados al gaming o descarga más rápida de datos. En la empresa hay centenares. De todas formas, nos ha sorprendido.

Otra de las apuestas es la automoción…

De las siete compañías que fabrican en la automoción, tres nos han pedido ya proyectos de 5G. Una de las peticiones que hacen son corredores en los carriles de carreteras para hacer pruebas con coche autónomo. Otra petición es la renovación de sensores para fábricas. Aparte, hay muchos proyectos de coche conectado.

¿Qué le parece que algunos fabricantes tengan sus propias redes de 5G?

Creo que la mejor preparada para gestionar una red es una teleco. Puedo comprender que haya empresas que quieran tener su propia licencia como un recurso escaso, pero tienen un coste igual que el que tiene para las operadoras. Es complejo. Nosotros somos de zapatero a tus zapatos, a mí no se me ocurriría hacer coches.

Aparte del 5G, ¿Qué actividades son las más fuertes?

En multinacionales, en el ámbito móvil somos líderes, y nuestro reto son las soluciones de negocio. Por ejemplo, business analytics está teniendo un buen recibimiento al igual que IoT. De hecho, somos el primer proveedor de IoT en España con más de 2,4 millones de tarjetas SIM dedicadas a este segmento. El año pasado ganamos la batalla comercial. Además, las empresas están demandando el servicio de backup alternativo.

En la administración pública, ¿cómo ha evolucionado Vodafone?

En el área de empresas somos la principal alternativa al incumbente y competimos de igual a igual en todos los segmentos. Donde más hemos crecido ha sido en la administración pública, que era en el que partíamos con menos cuota, lo cual es lógico. Hemos logrado contratos con la Generalitat de Cataluña, la Diputación de Barcelona, el Gobierno vasco, el Gobierno de Murcia o los móviles de la Administración Central, entre otros. Es muy significativa la ganancia de cuota de mercado.

Las operadoras siempre han protestado por la posición de Telefónica en la administración. ¿Ha cambiado ese escenario?

Totalmente. Somos atacantes y crecemos. No pienso ya que mi competidor sea Telefónica, sino el miedo al cambio que pueda haber en la administración. Si ha decidido cambiar es porque quiere modernizarse. Después se pueden ganar o perder contratos, pero a día de hoy, si hay un pliego de concurso moderno, estamos en disposición de ganarlo. A veces nos gustaría que los pliegos fueran de otra manera, pero es la administración la que decide.

¿Cómo tendrían que ser los pliegos?

Es un proceso excesivamente formal y se dilata en el tiempo. Me gustaría ir más rápido, y a ellos también, pero hay que respetar unas normas. Por lo demás, la administración pública española es un ejemplo en el mundo, y no tiene nada que envidiar al sector privado.

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