Banca

Andrea Orcel exigió a Ana Botín más poder poco antes de frustrarse su fichaje, según FT

El grupo indica que los mensajes no tienen que ver con la decisión de cancelar la contratación

Andrea Orcel, en una imagen de archivo.
Andrea Orcel, en una imagen de archivo.

El banquero italiano Andrea Orcel, anunciado el año pasado como próximo consejero delegado del Banco Santander, pidió a la presidenta Ana Botín mayores poderes pocos días antes de que el grupo cancelase su contratación, según el diario británico Financial Times. El 20 de diciembre Orcel habló con Botín a través de Signal una aplicación de mensajes encriptados, a cuyo contenido tuvo acceso el rotativo. En dicha conversación pedía que los ejecutivos del banco reportasen a él, que a su vez reportaría a Botín, en lo que llamaba un sistema en cascada. "Mi ejecución, tus decisiones", aseguró.

Estos mensajes, asegura el periódico, están incluidos en la demanda presentada por Orcel contra la entidad financiera, que el 16 de enero anunció que cancelaba el fichaje del banquero de UBS anunciado en septiembre. La entidad explicó en su día que el salario de 50 millones demandado por Orcel, que no recibió de UBS el bonus de salida correspondiente por ir a una entidad de la competencia, no era asumible. Orcel reclama judicialmente una compensación de 100 millones.

En la demanda, Orcel plantea que Botín canceló la contratación a raíz de los mensajes del día 20 de diciembre, una vez que se replanteó el reparto de poder en el banco y el perfil público de Orcel. El banco, por el contrario, sostiene que para ese momento el consejo de la entidad ya recelaba del cumplimiento del contrato, en el que se le exigía que hiciese todo lo posible por lograr la paga diferida de UBS. La entidad sostiene, así, que la carta inicial enviada a Orcel no equivale a una contratación, puesto que estaba sujeta a condiciones.

"Esta correspondencia no tiene nada que ver con el caso, y cualquier conexión con con la decisión del consejo de no proceder con el nombramiento de Orcel no tiene base factual", declaró un portavoz del banco a FT. "El el momento en que los mensajes fueron enviados el consejo y los comités ya habían elevado sus preocupaciones por el coste del nombramiento y por la conducta de Orcel durante las negociaciones", añaden. "No hubo referencia a su papel no funciones en las reuniones del consejo o del comité".

En los mensajes, Orcel expresa su inquietud sobre la publicidad de su paquete retributivo de hasta 35 millones en acciones de Santander, si UBS no le abonaba la paga diferida prevista, más otros 17 millones en efectivo en el momento de la firma. El banquero citó "el impacto negativo que la publicación puede tener a nivel institucional y personal", y pidió hablar directamente con Botín.

El banquero también pidió mejorar la eficiencia de la entidad y hablar sobre "el perímetro y el poder de mi papel", añadiendo que había sido informado de que Botín debía firmar todas las contrataciones que pidiera Orcel. Finalmente, Orcel pide "una llamada en los próximos días, porque estos asuntos son sensibles".

Botín, por el contrario, sugiere un parón "para ver dónde estamos, por lo que deberíamos reunirnos para tener una conversación franca y calmada" en Madrid en enero. El 7 de enero, según FT, Botín comunicó a Orcel que no seguiría con su fichaje. En la respuesta, Botín también señala que esperaba que UBS pagase una mayor parte de la paga diferida. "Sobre el asunto de la compensación, Axel no se está moviendo en absoluto. Básicamente, cero", asegura, en referencia a Axel Weber, presidente de UBS.

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