María Cudeiro: “Las mujeres tenemos el síndrome de la impostora”

La firma de cosmética de origen austriaco fue el germen del primer fabricante de ácido hialurónico

María Cudeiro, directora de Croma-Pharma en España y Portugal, en un momento de la entrevista.
María Cudeiro, directora de Croma-Pharma en España y Portugal, en un momento de la entrevista.

No le tiene miedo a los retos. Todo lo contrario. Los busca y los necesita. En la recta final de su quinto embarazo, María Cudeiro (Tarragona, 1970), licenciada en Farmacia por la Universidad de Santiago de Compostela, dirige desde 2016 para España y Portugal los laboratorios de origen austriaco Croma-Pharma. Previamente fue directora de ventas y marketing en Naos, que agrupa las firmas de cosmética Bioderma e Institut Estherderm, entre otras; responsable de Kamedis, trabajó también para Boehringer Ingelheim y Sanofi-Aventis. A pesar de esta trayectoria, centrada sobre todo en el sector farmacéutico, en el que contribuyó al lanzamiento de un innovador tipo de insulina, soñaba con dedicarse a la industria de la cosmética, en la que comenzó a especializarse hace una década. “Estudié Farmacia para esto”, asegura desde su despacho, ubicado en un espacio dentro del edificio de oficinas de La Caixa en Barcelona.

Y cuando se refiere a “esto”, está hablando del primer fabricante de ácido hialurónico del mundo, adonde llegó hace tres años, tras recibir la llamada de un cazatalentos, al que le confesó que estaba feliz y no tenía ninguna necesidad de cambiar de trabajo. Aun así, decidió viajar a Viena a conocer a los propietarios de Crono-Pharma, una empresa familiar, que fabricaba el citado producto para terceros y que hace cuatro años decidió vender una parte de la compañía y lanzar su propia marca de cosmética. “Yo tenía cuatro hijos, y pensaba que iban a tener reticencias, sobre todo tratándose de Europa Central, de tener una mujer directiva con tanta familia”, explica. Y cuando preguntó, sobre el porqué se habían fijado en su currículo, fueron claros: “Porque una vez acabada la carrera había continuado formándome”.

Ha estudiado un posgrado de Marketing en IE Business School, el Executive MBA en Esade, un programa de Dirección en IESE, entre otros. “Siempre tuve claro que uno de los pasos que quería dar en mi carrera era la dirección general de una empresa”. Y lo ha conseguido. “A pesar de ser una marca nueva, tenemos una gama de productos muy buena, ya que el laboratorio tiene una gran tradición en cosmética, crecemos a dos dígitos, y facturamos en España y Portugal seis millones de euros”, añade esta ejecutiva, obsesionada por la perfección. Aunque sabe que “lo perfecto es enemigo de lo bueno”, asegura que “las mujeres tenemos el síndrome de la impostora, y es lo que nos hace no disfrutar del trabajo y de los proyectos en los que estamos metidos”. Asegura que si algo ha aprendido con la experiencia es a ser pragmática y a saber delegar. “Se puede hacer todo, soy una obsesiva de la conciliación”, dice esta ejecutiva que siempre tiene abierta la puerta de su despacho. “Necesito sentir que somos un equipo”.

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