Buen aceite de oliva para frenar la desruralización

Carbonell lanza una campaña para potenciar la reconversión del olivar

Un agricultor varea de forma tradicional un olivo para recoger la aceituna.
Un agricultor varea de forma tradicional un olivo para recoger la aceituna.

El sector del aceite de oliva en España vive un periodo incierto. La caída de los precios del aceite de oliva en origen (un 27% en 2019) y la pérdida de valor en su cadena de producción han de­satado las críticas al actual modelo de producción y comercialización, que consideran insostenible. Piensan además que el problema de los bajos precios de España no se debe exclusivamente al exceso de producción existente sino a otros factores, como la banalización del aceite de oliva a través de la exportación de aceites a bajo precio, indiferenciados y de calidad mejorable y deficientes métodos de clasificación de los aceites de oliva, que provocan la confusión del consumidor.

Para fomentar e inspirar cambios en la forma en que el aceite de oliva es producido y comercializado, Deoleo, el líder mundial del sector, a través de su marca Carbonell, ha lanzado la campaña Salvemos el Buen Aceite. “La estrategia corporativa de Deoleo se basa en sensibilizar sobre la necesidad de una reconversión del sector de aceite de oliva proponiendo soluciones a corto, medio y largo plazo”, señala Miguel de Jaime, director general de negocio de Deoleo. “Es una campaña que busca, en la medida de sus posibilidades, ayudar a mejorar la actual situación que vive el campo y que está producida por una falta de planificación por parte del sector, por una regulación que facilita la producción de baja calidad y por primar un modelo que favorece la cantidad frente a la calidad”, explica De Jaime.

La campaña consta de una serie de vídeos animados explicativos sobre las acciones que se están llevando a cabo en torno al olivar y fichas de productores y almazaras a que se pueden ver en la web Salvemoselbuenaceite.deoleo.com. Deoleo colabora con 96.000 familias de agricultores y almazaras locales que cuentan con la certificación oficial de Intertek, que acredita que cumplen los requisitos necesarios para una producción sostenible basados en cuatro pilares: económico, medioambiental, social y de calidad.

“El modelo actual deteriora la rentabilidad y carece de mecanismos para la sostenibilidad a largo plazo”, afirma Miguel de Jaime (Deoleo)

La campaña se apoya también en una serie de spots agrupados en Aceituneros, elaborados por &Rosàs, donde se reivindica el papel de los pequeños productores de aceite de oliva del país a través de un homenaje a su labor. Están protagonizados por los agricultores y los técnicos de la zona de la Sierra Grande de Hornachos (Badajoz) y la Subbética Cordobesa, personas reales que trabajan a diario en estos olivares de carácter tradicional.

“Con Aceituneros hemos tratado de poner en valor el compromiso de nuestros agricultores con el producto y sobre todo, con una manera de hacer las cosas, y es que ese aceite que producen acaba en el 95% de nuestros platos, de los que nos sentimos tan orgullosos”, señala Nacho Ginestra, director creativo de la campaña y responsable creativo de la oficina de &Rosàs en Madrid.

Aceituneros cuenta con una serie de vídeos testimoniales en los que esos mismos profesionales, dedicados al olivar y a la producción de aceite de oliva, profundizan en la importancia de garantizar la sostenibilidad no solo medioambiental, sino también social y económica del cultivo tradicional.

Movilizar al sector

“Hemos querido trascender el ámbito de la marca y promover un impacto positivo en nuestro entorno, movilizar al sector del aceite de oliva, y también al consumidor, para proteger algo que está en el corazón de la economía, la cultura, la gastronomía y la imagen de España, como es el buen aceite de oliva, el aceite de oliva de calidad”, expresa el director general de negocio de Deoleo.

La propuesta de Deoleo es la necesidad de una reconversión del sector que se adelante a la competencia productiva que va a experimentar el sector en los próximos años. “Hay que reconvertirse ahora”, remarca De Jaime, que pone como ejemplo la recolección temprana, que produce menos cantidad de aceite, pero de mayor calidad. “Si España recogiera en octubre/noviembre en vez de febrero/marzo, hablaríamos de una cosecha de aproximadamente 1,3 millones de toneladas en vez de los actuales 1,8 millones, pero con unos aceites de mayor calidad que se podrían vender a un precio más elevado”.

Con esta reconversión lo que se busca, asegura De Jaime, es la sostenibilidad del aceite de oliva, con el objetivo de crear aceites de más calidad para el consumidor, respetuosos con el medio ambiente y los recursos naturales, preservar la biodiversidad, respetar las buenas prácticas laborales y promover las comunidades locales evitando así la desruralización con un mayor retorno para el agricultor. “El modelo actual deteriora la rentabilidad y carece de mecanismos para la sostenibilidad a largo plazo, por eso creemos que un cambio de rumbo es esencial”, asevera Miguel de Jaime.

PROValor

Impulsada por Deoleo, recientemente se presentó la asociación PROValor, con el fin de transformar el sector promoviendo la alta calidad del aceite de oliva en España, tanto en el país como en el exterior. Los miembros de la asociación son Jaencoop, Almaliva (Subbética), Viñaoliva, Interoleo, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y el líder mundial, Deoleo.

La asociación tiene tres objetivos fundamentales: mejora de los precios para el agricultor, conseguir unos estándares de calidad más exigentes y educar al consumidor global, revitalizando el consumo. PROValor se declara “comprometida en liderar a la categoría hacia un mejor futuro en base a sus tres objetivos, aportando transparencia e inspirando a productores, almazaras, marcas, distribución y consumidores hacia una transformación inevitable de la categoría, generando oportunidades para toda la cadena de valor y la promoción de la cultura del aceite de oliva”, y considera que “esto solo será posible implementando exigentes estándares de calidad que incrementen el conocimiento del consumidor en la variedad y calidad de las diferentes gamas de aceites de oliva”.

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