Oncología infantil

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Juegaterapia reacondiciona áreas de oncología pediátrica

Un niño pasea con un 'kiciclo' por el jardín de la azotea del Hospital La Paz, en Madrid.
Un niño pasea con un 'kiciclo' por el jardín de la azotea del Hospital La Paz, en Madrid.

Un diagnóstico de cáncer es siempre motivo de inquietud y especialmente cuando el paciente es un niño. De repente la vida familiar se trastoca, en muchos casos con los pequeños pacientes internados en el hospital para recibir largos ciclos de quimioterapia. Unos tratamientos duros que causan cambios en la vida de los pequeños y en su aspecto físico, lo que puede llevarles a estados de ansiedad o tristeza. Y sin poder hacer algo tan natural en esta etapa de sus vidas como es jugar.

Con el juego como principal terapia para avanzar en la mejora de la vida de estos niños en tratamiento oncológico nació la Fundación Juegaterapia, que desde 2010 recoge videoconsolas que la gente ya no usa para regalárselas a los niños enfermos de cáncer en hospitales de toda España. Y también en Marruecos, Portugal, El Salvador, Afganistán, India, Guinea o Guatemala.

“Cuando el niño está jugando, está sumergido en otro mundo. Cuando juega con la consola, en ese momento ese niño no está calvo, no tiene cicatrices, probablemente tenga alas, de repente eres un hada. Es como un avatar, el niño se mete en un mundo mágico y se cree ese personaje”, destaca Mónica Esteban, fundadora de Juegaterapia y su presidenta y directora general. La fundación ha acuñado el lema La quimio jugando se pasa volando.

Artistas como Alejandro Sanz, David Bisbal, Shakira o Ricky Martin han diseñado los pañuelos que llevan en la cabeza los muñecos Baby Pelones, idea original de Juegaterapia

El origen de la fundación, cuenta Mónica Esteban, está en una Play Station que los hijos de la fundadora ya no utilizaban y que pensó que podía venirle bien al hijo de un compañero al que le acababan de diagnosticar un cáncer. No le sirvió a este porque ya tenía una, pero sí a un compañero de hospitalización, que experimentó un cambio radical en su estado de ánimo. La experiencia llevó a Mónica Esteban a hacer un llamamiento entre sus compañeros del trabajo solicitando consolas. “Y a partir de ahí nos hicimos grandes, Juegaterapia empezó a crecer”, recuerda Esteban. A día de hoy son ya más de 5.000 las videoconsolas entregadas y casi 20.000 juegos, que se encarga de recoger Enviàlia.

En ese hacerse grande, Juegaterapia puso en marcha en 2013 El Jardín de mi Hospi, un proyecto que consiste en transformar las azoteas en desuso de los hospitales en jardines al aire libre, para que los niños ingresados puedan jugar mientras reciben sus tratamientos. Tres ya están en funcionamiento, en La Paz y 12 de Octubre, en Madrid, y el de La Fe de Valencia, otro está muy avanzado en el Gregorio Marañón de Madrid y el último está a punto de iniciar las obras, en el Niño Jesús de Madrid.

Para pasear por estos jardines la fundación ha ideado los kiciclos, unos triciclos que incorporan una barra para el gotero.

“Yo todos los viernes, desde hace casi 10 años, voy a los hospitales. Regalamos las consolas y vemos lo que necesitan. Y así descubrimos que necesitaban un espacio, por eso empezamos a hacer los jardines”, señala Esteban. “Porque el estado de ánimo influye en la evolución del paciente. Así fuimos hilando todo esto y nos metimos en el mundo del Happy Hospital”.

Happy Hospital

Con la iniciativa Happy Hospital se han decorado desde los TAC de los hospitales a los pasillos y las estancias comunes con motivos florales, bosques, animales, paisajes, superhéroes... Las unidades del dolor se han convertido en unidades del color e incluso las salas de aislamiento se han convertido en estaciones lunares. También se han acondicionado salas para convertirlas en verdaderos cines de pantalla grande.

La gran sorpresa para la fundación han sido los Baby Pelones, unos pequeños muñecos inspirados en los niños enfermos de cáncer, pelones y con un pañuelo en la cabeza con diseños originales de artistas como Alejandro Sanz, David Bisbal, Shakira o Ricky Martin, entre otros. “La idea surgió para ayudar a los niños, para que tuvieran compañía, que se sientan como ellos. Desde el punto de vista psicológico es muy bueno porque los niños lo normalizan”, apunta Esteban.

Idea original de Juegaterapia, están fabricados por la juguetera Arias, y desde que se presentaron en noviembre de 2014 se han vendido ya 1,1 millones de Baby Pelones. En 2017 fue el juguete más vendido en España. “Esto no surgió para recaudar fondos, surgió para ayudar a los niños, los regalamos en los hospitales”, destaca la fundadora de Juegaterapia.

Su precio es hoy de 13,95 euros y de venderse solo en Juguettos, ahora lo hace también en El Corte Inglés, Amazon, Toys R Us, Drim y Gocco. También en Portugal, Italia, México y está previsto en EE UU. “Ha dejado de ser un muñeco en sí y se ha convertido en un icono de la lucha contra el cáncer”, reconoce Esteban.

Investigación contra el cáncer

Gracias a los fondos recaudados con la venta de los Baby Pelones la Fundación Juegaterapia ha puesto en marcha dos becas de investigación con el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) por valor de 100.000 euros cada una. Con la primera un equipo de investigación estudió durante dos años el neuroblastoma, un tipo de cáncer que no se da en adultos. Con la segunda, se están investigando tumores cerebrales pediátricos. “Hay 1.500 casos nuevos de cáncer infantil al año en España. Y sigue estando considerada una enfermedad rara. Por eso creamos las becas de investigación, que es lo que nos quedaba”, explica Mónica Esteban.

Los fondos de los Baby Pelones también contribuyen a la transformación de azoteas de hospitales en jardines. Una iniciativa que además está abierta a la suscripción privada, bien con aportaciones directas o apadrinando elementos del mobiliario, como bancos, sillas, casitas de pájaros, etc. “La idea es que todo el mundo pueda participar, porque nos lo piden y la gente se siente parte de algo chulo. Al final es un beneficio que revierte para todos”, asegura Esteban.

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