Banca

Goirigolzarri califica de 'muy positivo' el rescate de Bankia

Destaca la necesidad de coordinación y colaboración en este tipo de situaciones

El exvicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia (centro), el De izquierda a derecha, Francisco Uría, moderador del evento, José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, Margadita Delgado, subgobernadora del Banco de España y el exsecretario de Estado de Economía y presidente de Rothschild, Íñigo Fernández de Mesa.
El exvicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia (centro), el De izquierda a derecha, Francisco Uría, moderador del evento, José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, Margadita Delgado, subgobernadora del Banco de España y el exsecretario de Estado de Economía y presidente de Rothschild, Íñigo Fernández de Mesa.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha calificado de "muy positivo" el plan de reestructuración y la asistencia financiera europea solicitada por el Gobierno español en el año 2012, ya que permitió a la entidad "recuperar la estabilidad".

Así lo ha indicado Goirigolzarri, quien asumió la presidencia de Bankia el 7 de mayo de 2012 tras la dimisión de Rodrigo Rato, en una conferencia celebrada con motivo del décimo aniversario del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob).

El presidente de la entidad nacionalizada ha explicado que cuando asumió su mandato se encontró con una situación "muy compleja", debido a que existía un "gran" riesgo reputacional, muchos rumores sobre salidas de depósitos o una plantilla desanimada.

En menos de un mes desde su llegada, ha relatado que trabajó "muy duro", pero con el apoyo del Banco de España, del Frob y del Ministerio de Economía, para conseguir auditar las cuentas y presentar un plan financiero que le requerían las autoridades.

No obstante, estos cambios nunca llegaron a ver la luz, ya que al poco tiempo el Gobierno español solicitó el rescate de Bankia. En este sentido, ha reconocido su decepción inicial cuando conoció la decisión, ya que supuso un cambio "total de rumbo" y no permitía seguir adelante con los planes en curso.

Además de la inyección de capital, Bankia debía lograr los objetivos incluidos en el plan de reestructuración de Bruselas, que incluía, entre otras cosas, la reducción del número de oficinas en 1.000, despedir a uno de cada tres empleados, limitaciones en su actividad o la prohibición de llevar a cabo fusiones. "La buena noticia, insisto, es que nos hacía más solventes. Manejar este plan nos permitía ser sostenibles, lo cual pasaba por hacernos rentables", ha subrayado Goirigolzarri.

En este sentido, ha enfatizado que, aunque se le dio a la entidad un plazo de cinco años para cumplir con el plan, lo terminaron en un año. "En 2013 ya lo habíamos completado", ha apostillado, si bien ha explicado que hasta 2017 Bankia no podía actuar como una entidad "normal" porque aun tenía que atenerse a los objetivos contenidos en el acuerdo de reestructuración.

"Ese 2013 fue muy duro, hicimos un tremendo esfuerzo de comunicación interno y externo, aunque nos vimos tremendamente apoyados por el Banco de España, el Frob y Economía", ha remarcado.

Si en un futuro se diera un caso como el de Bankia, Goirigolzarri ha precisado que lo más importante es tener un mandato "claro" y un equipo "profesional", mientras que ha asegurado que la mayor lección aprendida de este proceso fue la relevancia que cobra la coordinación, la implicación y la colaboración de los distintos estamentos.

Litigiosidad por las preferentes

Por otro lado, Goirigolzarri ha admitido que cuando se analiza el plan de reestructuración de Bankia, el descuento por las preferentes se observa como un elemento "tremendamente desestabilizador", debido a que creó una "gran litigiosidad" y afectó de forma "muy negativa al fondo de comercio de la entidad.

También ha añadido que llevó mucho tiempo a sus empleados de las sucursales en la gestión y solución de este problema y supuso un gran impacto por tener que abordarlo por la vía judicial.

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