Pikolin prevé cerrar el año en beneficios tras perder casi 10 millones en 2018

Achaca las pérdidas a inversiones y al cierre de una planta en Francia

Entrada a las oficinas centrales de Pikolin en Zaragoza.
Entrada a las oficinas centrales de Pikolin en Zaragoza.

El fabricante de colchones Pikolin cerró el ejercicio 2018 con unas pérdidas de 9,9 millones de euros, según consta en las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil. Una cifra que contrasta con el beneficio consolidado de 40,3 millones que se anotó en 2017, aunque este estuvo motivado por la venta del 50% del capital de su filial francesa Cofel, por la que ingresó 50,7 millones de euros.

Los ingresos durante el ejercicio pasado se mantuvieron estables en 338,2 millones de euros, un crecimiento del 0,3%, que no evitaron registrar un resultado de explotación negativo de 7,4 millones.

Fuentes del grupo aragonés explican que el resultado de 2018 viene motivado por tres factores: los gastos extraordinarios incurridos en las inversiones de sus nuevas fábricas en Zaragoza y en Criquebeuf; las provisiones de 3,5 millones de euros acometidas por el cierre de la fábrica de Langeac (Francia), principalmente indemnizaciones a sus trabajadores; y el impacto negativo de los precios de las materias primas en su filial francesa, cifrado en cuatro millones de euros. “El último ejercicio ha sido un año atípico”, señala el consejero delegado de la compañía, José Antonio González. Durante el mismo, el ebitda también se redujo, de 16,7 millones a 15,2.

“Es una situación que no se repetirá en el ejercicio actual, que cerraremos de nuevo en positivo y con significativos incrementos del ebitda”, anticipa González. En concreto, el grupo espera cerrar 2019 con un ebitda por encima de los 20 millones. “Las fuertes inversiones realizadas en las dos nuevas plantas están produciendo ya un aumento de la productividad y el rendimiento”, añade el consejero delegado de Pikolin.

En su informe de gestión, Pikolin anticipa que durante este 2019 continuará “con el proceso de ajuste y moderación de las partidas de gasto, que permita la gradual mejoría de los índices de rentabilidad”. Desde la empresa se niega que dichos ajustes vayan a suponer despidos en su plantilla, que a cierre de 2018 alcanzaba los 2.375, 120 menos que en 2017.

Por otra parte, la compañía propiedad de la familia Solans indica que el 1 de marzo de este año aprobó ejecutar una nueva emisión de pagarés por hasta 50 millones de euros, algo que ya hizo, en cantidad similar, en 2016.

A cierre de 2018 tenía en circulación pagarés por valor de 20,2 millones. En paralelo, desde 2015 Pikolin, cuya deuda bancaria ronda los 45 millones a 31 de diciembre, ha emitido hasta 55 millones en bonos simples en el MARF.

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