IAG y Latam analizan un acuerdo de negocio rebajado tras el veto chileno

Ambos grupos estudian el sentido de lanzar la alianza en Brasil, Colombia y Uruguay

Enrique Cueto, presidente de Latam, y Willie Walsh, consejero delegado de IAG.
Enrique Cueto, presidente de Latam, y Willie Walsh, consejero delegado de IAG.

Dos de los mayores grupos de aerolíneas del mundo, IAG y la sudamericana Latam, tienen a sus equipos jurídicos buscando la fórmula para salvar el ansiado acuerdo de negocio que engloba operaciones de Iberia, British Airways y Latam. El pacto, cuyo objetivo es reforzar a estas compañías en la batalla del corredor sur del Atlántico, en la que también pugnan Air Europa o Air France, quedó cercenado a finales de mayo por el veto de la Corte Suprema de Chile. Con este último país excluido, al acuerdo de negocio que se está gestando desde 2015, y que fue anunciado en enero de 2016, le queda la posibilidad de operar en los países que sí dieron el visto bueno a Latam e IAG: Brasil, Colombia y Uruguay.

“Nos decepcionó la reciente decisión de la Corte Suprema de Chile de rechazar la aprobación del acuerdo, que había sido previamente otorgada por el Tribunal de la Libre Competencia [TDLC] de este país”, remarcó el presidente de IAG, Antonio Vázquez, ante la junta de accionistas del pasado 20 de junio. Para el representante del holding que engloba a Iberia y British, “esto significará que los consumidores chilenos no podrán disfrutar de los beneficios que este acuerdo les habría traído, incluyendo mejores conexiones entre Europa y Chile, más opciones de vuelos y mejores beneficios para los pasajeros frecuentes”.

La asociación de aerolíneas IATA también ha sido crítica con la decisión de la justicia chilena, sobre la que el director general del colectivo, Alexandre de Juniac, afirmó que los argumentos de la Corte Suprema no son convincentes.

Iberia ha alcanzado este mes los 300 vuelos semanales a Latinoamérica tras reforzar las rutas más turísticas

Fuentes del sector explican que tanto IAG como Latam intentan no tener que pasar de nuevo por las distintas autoridades aéreas y de la competencia pese a tener que rehacer la alianza. De lo contrario, el acercamiento podría quedar finalmente en papel mojado.

En el caso de Iberia, que incrementó un 7% su capacidad en 2018 y sigue creciendo este año en el segmento del largo radio, Chile es uno de los mercados en los que tiene mayor capacidad desplegada, con diez vuelos semanales a ese país. El principal mercado para la empresa en Latinoamérica es México, al que lanza tres operaciones diarias.

Ya entre los países en que podría sacar adelante el acuerdo con Latam, Iberia tiene vuelo diario tanto a Río de Janeiro como a Sao Paulo, en el caso de Brasil; ha incrementado este verano su presencia en Colombia, alcanzando los diez vuelos por semana a Bogotá, y manteniendo los tres a Medellín; y ha subido de cinco a siete las frecuencias semanales hacia Uruguay.

Estos tres mercados, de fuerte interés también para Latam, están entre los 15 países (19 destinos) a los que viaja Iberia en Latinoamérica. La aerolínea de IAG ha alcanzado este mes de julio los 300 vuelos semanales desde el hub de Madrid-Barajas a esa región del planeta. Más allá de los refuerzos de la temporada alta de verano, la firma prevé consolidar algunos de los nuevos vuelos y abrir antes de final de año rutas como la que irá a Guayaquil (Ecuador).

David tumba a Goliat

La decisión de la justicia chilena viene tras el recurso de la asociación del sector turístico en el país andino, ACHET, contra el plácet con condiciones de Competencia. Esta patronal siempre apreció una fusión encubierta detrás de la alianza entre el mayor grupo aéreo chileno, Latam, y las empresas de IAG. Latam pretende, a su vez, un segundo acuerdo con American Airlines que pasa revisión en EE UU.

Los miembros de ACHET se sentían amenazados por un mayor poder de negociación del tándem Latam-IAG frente a las agencias de viajes y el previsible trato de favor a la Latam Travel, turoperador del grupo Latam. El acuerdo frustrado tampoco gustaba a la Fiscalía Nacional Económica.

Estos acercamientos entre grupos aéreos buscan que las aerolíneas participantes compartan programación e ingresos, así como la combinación de redes. El visto bueno resultaba clave tanto para Latam como para IAG en el actual contexto de sobrecapacidad y unos costes al alza que lastran la rentabilidad por asiento operado.

El TDLC chileno había impuesto nueve condiciones al acuerdo en busca de asegurar la conectividad entre Santiago y Europa más allá de las opciones coordinadas por Latam y el tándem de Iberia y British Airways, cuya conjunción resultaba el control del 64% del mercado entre Chile y Europa. Figuraba, por ejemplo, que Competencia pudiera supervisar el pacto y la afectación al mercado cada cinco años. De hecho, el recurso de ACHET se basaba en la dificultad para que cualquier otro operador entrara a volar entre el país andino y destinos de España y Reino Unido.

Lo que resulta incontestable es que se da un contexto de concentración en el sector aéreo, motivado por la volatilidad del precio del petróleo, la presión de las compañías de bajo coste y el incremento de producción en corredores muy maduros. Las aerolíneas de IAG cuentan ya con acuerdos de negocio, similares al pretendido con Latam, con la japonesa JAL para las rutas hacia Asia y con American Airlines y Finnnair para el salto entre Europa y Norteamérica. El tercer pacto de calado está aún en el aire.

Un socio con mucho potencial para el largo radio de Iberia

Oportunidades en Colombia y Brasil. Latam se dispone a duplicar sus operaciones en Colombia en los próximos tres años ante la actual crisis de la local Avianca. Este es uno de los países en que el acuerdo de negocio con Iberia y British ha obtenido el plácet de las autoridades locales, concretamente de Aerocivil. Ya en Brasil, otro de los mercados favorables al pacto, Latam se ha hecho con diez aviones A320 de la filial local de la citada Avianca.

Redes interiores. Latam cuenta con operaciones domésticas en Chile, Brasil, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú. Todos ellos son destinos de larga distancia de Iberia, cuyos clientes se aprovecharían de las sinergías de conectar con las citadas redes locales del pretendido socio de IAG.

Un especialista en grandes litigios. El despacho de abogados Pellegrini & Cia ha sido quien ha defendido a la asociación de agencias de viaje ACHET en su pugna con Latam e IAG. El bufete libra otras batallas en Chile como la de Cabify fente al sector del taxi o la del reparto de licencias del 5G.

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