La pastilla española contra el cáncer de mama llega a las pacientes

La multinacional Lilly investigó en Alcobendas el antitumoral Verzenios

55 hospitales del país contribuyen a los ensayos

Investigadores del centro de I+D de Lilly en Alcobendas (Madrid).
Investigadores del centro de I+D de Lilly en Alcobendas (Madrid).

Una de las últimas grandes innovaciones frente a los tumores tiene sello español. El fármaco Verzenios, una novedosa pastilla frente al cáncer de mama metastásico, está disponible desde hace unas semanas en los hospitales del país. Detrás de su desarrollo está el equipo de la multinacional estadounidense Lilly en el centro de Alcobendas (Madrid).

Lilly abrió en 2002 su centro mundial de I+D química en Alcobendas, donde se testan numerosos compuestos. De allí surgió la investigación básica (primigenia) de la molécula abemaciclib, que más tarde daría lugar a la terapia Verzenios (de nombre comercial). En octubre, este tratamiento fue aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y desde finales de mayo el Ministerio de Sanidad le dio un precio de reembolso para usarse en los hospitales españoles.

Verzenios se suma a la familia de medicamentos orales frente al cáncer de mama metastásico junto a Ibrance de Pfizer y Kisqali de Novartis. El tratamiento se usa para mujeres que han tenido recaídas o a las que se detecta el tumor con metástasis.

“Es una gran noticia para las mujeres. Frena la evolución del proceso. Aumenta la supervivencia en más de dos años en el 50% de las pacientes”, explica Agustí Barnadas, jefe del servicio de oncología del Hospital de Sant Pau de Barcelona y vicepresidente de Geicam (Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama). Además de la comodidad de una terapia oral, la mayor novedad de Verzenios frente a la competencia es que las pacientes pueden “mantener el tratamiento hasta el resto de su vida”, sin necesidad de interrumpirlo, como detalla este especialista.

Este medicamento, de elevado coste ya que cuenta con un precio de 3.635,91 euros según su ficha técnica, ya está disponible en 19 mercados y tendrá un notable papel en los ingresos futuros de la multinacional de Indianápolis. En 2020 ya supondrá 642 millones de los 20.984 millones de la facturación de Lilly, según las previsiones que recoge Bloomberg. Un año después alcanzará los 1.300 millones en ventas, según los cálculos de la entidad financiera Bernstein.

“Es la primera vez que se ha hecho todo el proceso de I+D en España, desde la investigación preclínica hasta llegar a los pacientes. Para Lilly España es un hito, un motivo de orgullo”, afirma Alejo Cassinello, responsable médico de oncología de la multinacional en el país. “Son muchos años de trabajo de médicos, biólogos o químicos en la investigación, a la que hay añadir su desarrollo posterior en los hospitales españoles”, relata este experto.

En el centro de I+D de Alcobendas, los investigadores españoles testaron la molécula hasta que la central de Indianápolis decidió probarla en enfermas. “Ha habido una contribución española esencial”, relata Cassinello, debido a que también ha sido el segundo país, tras EE UU, con mayor número de pacientes que han participado en ensayos clínicos, ya que los estudios se han desarrollado en 55 hospitales.

120 científicos

Lilly abrió su centro mundial de investigación química en Alcobendas hace casi dos décadas, donde la multinacional dispone también de una planta de producción. Es uno de los polos de I+D de la multinacional junto a otros en Indianápolis, San Diego, Nueva York, Londres y en China. En ese centro se prueban alrededor de 10.000 compuestos al año, que si tienen éxito inicial pasan a ensayos clínicos (estudios con pacientes), como ha ocurrido con abemaciclib. Aunque Verzenios ha sido el único que ha hecho el recorrido completo desde cero saliendo de Madrid y llegando, finalmente, a un tratamiento aprobado en pacientes. El laboratorio de EE UU da empleo a 120 científicos en la localidad madrileña, donde destina casi 30 millones de euros al año para la investigación básica.

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