Los fondos cotizados que invierten en renta fija superan el billón de dólares

En el primer trimestre de 2019 se batió el récord de entrada de dinero

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El auge de los fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) parece imparable. Estos productos financieros se dedicaban inicialmente a replicar la evolución de índices bursátiles (Ibex, Dax, Nikkei...). En los últimos años, no obstante, ha crecido con fuerza la demanda de fondos cotizados de renta fija. Esta categoría ha rebasado en junio por primera vez la cifra de un billón de dólares de activos bajo gestión (880.000 millones de euros).

El primer ETF fue creado por la gestora Vanguard hace 42 años. Su fundador, John Bogle (fallecido el año pasado) quería democratizar la inversión y hacer que cualquier pequeño inversor pudiera comprar una cartera con las 500 mayores compañías de Estados Unidos, con comisiones mínimas.

El éxito de su propuesta fue rotundo y, hoy en día, hay 5,2 billones de dólares (4,57 billones de euros) invertidos en todo el mundo a través de estos instrumentos.

Características del producto

  • Diversificación. Los ETF que replican índices de bonos tienen como activo suyacente cientos o miles de emisiones de renta fija de una amplia variedad de países y compañías.
  • Bajo coste. Invertir en un fondo de renta fija implica pagar una comisión anual de entre el 0,2% y el 1%. Para invertir en un ETF basta con hacer un solo pago fijo, de entre cinco y 10 euros.
  • Liquidez. Los fondos cotizados ofrecen liquidez instantánea. Es decir, que cuando están los mercados financieros operativos el pequeño inversor puede comprar o vender el ETF en cualquier momento. En los fondos de inversión tradicionales, solo se puede ejecutar la orden de venta al final de la sesión.

Los ETF son mitad fondos, mitad acciones. Son fondos en el sentido de que invierten en una diversificada cartera de activos. Y son acciones en el sentido de que se pueden comprar y vender en el momento, a diferencia de los fondos, en los que las órdenes de ventas se ejecutan una sola vez al día.

Los primeros ETF replicaban la evolución de los índices bursátiles más populares: el Dow Jones, el Nasdaq, el S&P 500... Pero los defensores de este tipo de estrategias se dieron cuenta de que también podría ser atractivo crear fondos cotizados que replicaran índices de bonos, como el Bloomberg Barclays US Aggregate Bond Index, que incluye 1.620 bonos emitidos por el Gobierno y empresas estadounidenses.

“Vemos un gran potencial de desarrollo en los ETF de renta fija. Cada vez hay más gestores de fondos que los utilizan para mejorar la liquidez de sus productos, para hacer inversiones estratégicas o apuestas tácticas sobre ciertos mercados”, explica Aitor Jaúregui, responsable de BlackRock para España, Portugal y Andorra.

Durante el primer trimestre, se registraron los flujos de entrada trimestrales en ETF de renta fija más elevados de la historia, tanto en Europa como a escala mundial. De acuerdo con los datos recabados por iShares (la marca de ETF de BlackRock) los inversores de Europa, África y Oriente Medio destinaron 20.900 millones de dólares a fondos cotizados de bonos durante el primer trimestre de 2019, lo que representa en torno al 60% de los flujos de entrada totales ETF.

A escala mundial, estos productos captaron la cifra récord de 62.000 millones de dólares durante el primer trimestre.

El factor que más ha contribuido al auge de los ETF de bonos ha sido el largo periodo de políticas monetarias con bajos tipos de interés. Casi la mitad de la renta fija soberana europea ofrece tipos negativos y los fondos conservadores tienen cada vez más dificultad en lograr rentabilidades positivas.

Con los fondos cotizados se logra invertir en carteras muy diversificadas de activos, con gran velocidad para comprar y vender, y con unos costes muy bajos.

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