Las oficinas abiertas: una mina de distracciones

El 72% de los trabajadores asegura que serían más productivos sin ellas

oficinas abiertas

Las oficinas abiertas han dejado de ser una moda para convertirse en la realidad de la gran mayoría de las compañías. Sus defensores destacan que contribuyen a una mayor fluidez en las comunicaciones, que estimulan la creatividad y que promueven la flexibilidad. Sin embargo, estos nuevos espacios también arrastran inconvenientes: el 72% de los trabajadores asegura que serían más productivos si se redujeran las distracciones en esos entornos diáfanos, según el informe Los peligros de las oficinas abiertas de Future Workplace impulsado por la compañía de comunicaciones empresariales Poly.

El 99% de los entrevistados afirma sufrir distracciones en su área de trabajo abierta, y el 34%, asegura perder la concentración de forma constante. Un problema que afecta de distinta manera a las diferentes generaciones que conviven en el entorno empresarial: los más jóvenes, que prácticamente solo han conocido estos espacios, se muestran más dispuestos a trabajar en ellos que el resto de sus compañeros. Alrededor del 55% de la generación Z y el 56% de los mileniales prefieren esta distribución frente al 38% de los baby boomers. El silencio es la principal demanda de este último grupo, el 60% de ellos asegura necesitar ambientes tranquilos para aumentar su productividad y acostumbra a pedir al resto que bajen la voz cuando resultan molestos.

A pesar de su mayor predisposición hacia este tipo de ambientes, los jóvenes también son más sensibles a las distracciones que acarrean y aseguran que pierden más tiempo productivo que sus compañeros más mayores. No obstante, también lidian mejor con los inconvenientes que acarrean: el 35% utiliza auriculares para concentrarse y el 40% se traslada a otras áreas más cómodas cuando es necesario. En el lado contrario, el triple de los baby boomers que de los jóvenes reconoce que no encuentra soluciones para las molestias de los entornos diáfanos.

Los teléfonos son el principal motivo de esta pérdida de concentración: el 77% de los encuestados declara que los compañeros que hablan alto durante las llamadas resultan el ruido más desagradable. Las celebraciones en la oficina, seguidas de las conversaciones entre trabajadores cercanos, son la segunda y tercer causa respectivamente, según el 65%. Por su parte, las zonas dedicadas al ocio y a liberar estrés, más frecuentes en los entornos más modernos, preocupan al 49% de los colaboradores. Otra de las tendencias cada vez más extendidas en los nuevos conceptos de oficinas, la posibilidad de llevar las mascotas, también aparece en la lista y molesta al 46% de los encuestados.

No obstante, a pesar de esta radiografía, en España, siete de cada diez empleados asegura que prefiere los espacios abiertos a las oficinas tradicionales porque resultan más atractivos y aumentan la colaboración entre ellos. Además, el 66% defiende que la empresa ha llevado a cabo medidas suficientes para mitigar el efecto de las distracciones en su entorno.

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