Mango busca locales en Nueva York y Miami para abrir nuevas ‘flagships’ en EE UU

La caída de los alquileres abre la puerta a buscar emplazamientos

Tienda de Mango en el Soho, Nueva York, la única que el grupo textil tiene en EE UU.
Tienda de Mango en el Soho, Nueva York, la única que el grupo textil tiene en EE UU.

Mango ha puesto el foco en el mercado norteamericano para ganar nuevos clientes e ingresos. El grupo textil fundado por Isak Andic ha iniciado una estrategia de crecimiento de su red de ventas físicas tanto en EE UU como en Canadá, mercados en los que ya vende sus prendas por internet, pero cuya red de establecimientos es reducida en comparación con otros países en los que opera. En ambos casos solo cuenta con una tienda propia en cada país, aunque en EE UU también vende en los grandes almacenes Lord & Taylor.

En este país, el grupo textil ya está buscando emplazamientos para la apertura de nuevas tiendas emblemáticas o flagships, es decir, locales de gran tamaño ubicados en arterias comerciales estratégicas. Mango cuenta con una tienda en Nueva York, en la zona del Soho, pero no será la única. Según explican fuentes conocedoras de la situación, Mango ya está buscando de forma intensiva locales libres, tanto en la ciudad de los rascacielos como en Miami. Estas fuentes indican que la textil española quiere aprovechar la bajada de precios que se está viviendo en el alquiler de locales comerciales en EE UU, que llegan a alcanzar el 20% en algunas de sus principales ciudades.

Estos descensos pueden facilitar la llegada de Mango a una de las ubicaciones estrella en el mundo comercial, la Quinta Avenida de Nueva York, a donde s principal rival, Zara, llegó en el año 2012.

La estrategia de la textil pasa no solo por ganar presencia en la calle, sino porque esta suponga un reclamo para impulsar sus ventas a través de la web, con las que sí puede llegar a otras zonas del país, de ahí que la búsqueda se centre en zonas con una especial repercusión.

Más presencia en Canadá

Mango anunció a finales del año pasado que durante el ejercicio 2019 abriría 60.000 metros cuadrados añadidos a su actual red comercial, entre tiendas propias y franquicias, apostando por tiendas de gran superficie. tura de tiendas de mayor superficie, en paralelo al cierre de tiendas de menor tamaño. En los últimos meses ha acelerado su crecimiento en el área de los Balcanes y en Asia, a los que ya se une norteamérica.

En ese proceso también cobra relevancia el mercado canadiense, aunque allí el crecimiento no lo hará a través de tiendas propia. Según ha podido confirmar este periódico, Mango ha sellado un acuerdo con el grupo de grandes almacenes Hudson’s Bay, una suerte de El Corte Inglés canadiense, para distribuir sus colecciones de mujer en córners propios ubicados en siete centros comerciales de las siete principales ciudades del país, incluidas Toronto, Montreal y Vancouver. También a través de su web, donde las prendas ya están disponibles.

Hudons’s Bay es propietaria, precisamente, de Lord & Taylor, las tiendas en las que Mango ya vende en EE UU, aunque en este caso no con espacios diferenciados.

El acuerdo con el operador canadiense se asemeja al que Mango cerró en febrero con El Corte Inglés. Desde marzo, el grupo español de grandes almacenes distribuye las colecciones de Violeta by Mango, la enseña de tallas grandes de la textil catalana, en principio con tres córners en centros ubicados en centros de El Corte Inglés de Sevilla, Valencia y Valladolid, aunque ambas empresas mostraron su disposición a ampliar la colaboración a futuro.

Lo mismo sucede en el caso de Hudson’s Bay. Fuentes conocedoras del acuerdo confirman que este está abierto a incrementar el número de centros comerciales en los que Mango distribuya sus colecciones de mujer. La compañía llegó a Canadá en 2005, aunque en la actualidad solo tiene una tienda propia, ubicada en la ciudad de Quebec.

Cerró 2018 en pérdidas por tercer año seguido

Mejores ventas. En el ejercicio 2016, Mango se apuntó las primeras pérdidas de su historia, con un resultado neto negativo de 61 millones, tras registrar un descenso de las ventas que alcanzó el 3%. La textil no recuperó la rentabilidad durante el año siguiente, aunque sí consiguió aminorar las pérdidas , de 33 millones. No sucedió lo mismo con la cifra de ventas, que volvió a caer otro 3% hasta los 2.194 millones. Una tendencia negativa que, al menos en los ingresos, ha conseguido revertir, tras crecer un 1,8% y alcanzar los 2.233 millones de facturación. También ha mejorado el resultado operativo, un 17% hasta 135 millones, aunque insuficiente para sacar a la firma de los números rojos.

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