Siete puntos para transformar una idea en negocio

Los expertos aseguran que hace falta un punto de inconsciencia, pero también mucha responsabilidad

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Conseguir que una idea se convierta en una fuente de ingresos es el gran reto al que se enfrenta un emprendedor. No obstante, este primer planteamiento no lo es todo a la hora de lograr una compañía que funcione. Es el consejo que ofreció el director ejecutivo de Auara, Antonio Espinosa de los Monteros, a los estudiantes que acudieron a la jornada Hoy es marketing que celebró ESIC este miércoles en Ifema. “Las ideas valen muy poco, hay millones por todo el mundo, lo que cuenta es la persistencia”, comentó el empresario, quien debatió con otros expertos cuáles son las recomendaciones que se deben tener en cuenta a la hora de empezar un negocio. Estas son algunas de ellas:

  1. Ingenuidad. El cofundador de Pompeii Jaime Garrastazu admitió que lanzaron la marca de zapatillas por pura inconsciencia. “Nos gustaban y las coleccionábamos, pero no conocíamos nada el mercado, de hecho, lo primero que hicimos fue preguntarle a Google cómo hacer deportivas”, bromeó. Una sensación que también compartió Espinosa de los Monteros: “Hay que ser un poco insensato a veces, que parezca que todo es posible, si no nunca te lanzas”.
  2. Impacto. El motor inicial de la compañía no tiene que ser necesariamente el producto o servicio, sino que hay otros ángulos desde donde abordarlo. Es el caso del director ejecutivo de Auara, quien explicó que, en su caso, embotellar agua fue un elemento secundario en su plan, ya que en lo primero que pensaron fue en una forme de repercutir positivamente en la sociedad. “Emprender, desde mi punto de vista, es hacer el mundo mejor desde la posición en la que estás, ya sea en una gran empresa, en el sector público o detrás de la barra de un bar”, justificó.
  3. Sencillez. En relación con la obsesión por encontrar nuevas ideas y proyectos originales, la directora ejecutiva de We Are Knitters, Pepita Marín, aseguró que “para emprender no es necesario inventar, sino que ya existen muchas cosas fuera a las que darles una vuelta”. Su intención era hacer que tejer no fuera visto solo como una actividad anticuada, sino que resultara atractiva para los más jóvenes. Hoy en día, la empresa factura 10 millones de euros.
  4. Coraje y confianza. El camino hacia el éxito no es fácil, por eso la cofundadora de Worktodayapp, Marta Romero, empujó a los futuros emprendedores a armarse de valentía. “Os encontraréis muchos obstáculos y hay que tener fuerza para sacar todo adelante”, animó. En esta línea, el director ejecutivo de Egogames, Alejandro Sáez, apuntó que la seguridad es uno mismo es una de las cualidades más importantes a la hora de lanzar un proyecto. “Todo el mundo te va a decir que no va funcionar”, lamentó.
  5. Madurez. La mayor parte de los participantes en la mesa redonda emprendieron muy jóvenes, lo que les hizo curtirse rápido. Garrastazu reconoció que se vieron obligados a asumir responsabilidades para las que no estaban preparados. “Antes de colocar la idea, te tienes que situar tú mismo”, recordó. Algo que también sufrió Marín, que emprendió a los 23 años, y a los 30, se dio cuenta de que se le había pasado parte de la juventud. “Le dedicas tanto tiempo a algo que es difícil que el resto de áreas de tu vida vayan igual de bien, pero lo haces porque te apasiona”, admitió la emprendedora que ha hecho que los adolescentes vuelvan a tejer.
  6. Flexibilidad. Los cambios se producen de manera tan rápida que solo hay margen para pensar en el siguiente paso, de modo que la clave está en adaptarse a cómo evoluciona el mundo. “Los planes están muy bien en el papel, pero una empresa tiene que ser resiliente con lo que venga”, apuntó Espinosa de los Monteros. “Conseguir cosas a corto plazo es muy adictivo, pero en cinco años nunca se sabe qué va a pasar. Por ejemplo, es probable que yo no esté al frente de la empresa”, confesó Marín.
  7. Fracaso. Mientras que el cofundador de Pompeii insistió en que los errores no deben resultar frustrantes porque son parte del camino, la fundadora de We Are Knitters manifestó que es normal que se tenga aversión al fracaso. “Creo que gran parte de que me hayan salido bien las cosas es mi miedo a ello, me ha hecho esforzarme más”, aseguró.
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