Un parque eólico gestionado por Villar Mir Energía marcó el precio récord de la luz

La compañía no cobrará nada por una oferta que provocó, "sin intención", un sobreprecio que ha beneficiado a las grandes eléctricas

Parque eólico Los Jarales, en Málaga.
Parque eólico Los Jarales, en Málaga.

La CNMC ha abierto una investigación sobre lo ocurrido este martes en el mercado de la electricidad cuando a las 21 horas se registró un récord histórico del precio de los servicios de ajuste que gestiona REE, hasta 9.999 euros MWh. Una cotización para 0,2 MW que marcó el marginal de los 3.000 MW que REE necesitó de manera urgente para cubrir la demanda de esa hora tras fallar, entre otros, el ciclo combinado de Engie en Castelnou y 1.500 MW eólicos.

 Aunque el operador del sistema no informa de manera inmediata de qué plantas realizan las ofertas (estos datos se conocen a los 30 días), fue uno de los tres parques eólicos de Uniwindet que gestiona el grupo Villar Mir Energía, a través de su filial Enérgya VM, comercializadora y representante en el mercado de terceros, el que presentó esa oferta desorbitada, según confirma la empresa. Los parques en cuestión, ubicados en Málaga, que están habilitados para participar en los mercados de ajuste de REE, ya habían hecho ofertas similares en febrero.

Se trata de un precio disuasorio (para no casar y evitar los costes de arranque) que, en la práctica, no ha beneficiado en nada a este agente, sino a los productores de los citados 3.000 MW que cobraron el marginal. Un coste de cuatro millones de euros que se han embolsado las grandes eléctricas, como Endesa, Iberdrola, Naturgy o EDP, aunque en el caso de la primera, también ha tenido que pagar por ser responsable de parte del desvío eólico, que tuvo que cubrir.

Villar Mir Energía asegura que “no hubo ninguna intención en establecer este precio desorbitado por cuanto la oferta correspondió a Enérgya VM del Grupo Villar Mir, que, a su vez, va a ser penalizada con un precio de desvío muy elevado en su actividad de suministro sin que reciba cantidad alguna por la energía de regulación secundaria que de facto no le fue asignada”.

Además de tratarse “de un precio instrumental, que no afecta a los consumidores”, la compañía considera que sin su oferta el precio habría sido igualmente desorbitado, pues otras dos empresas ofertaron también 1 MW a 9.635 €/MWh y 9.650 €/MWh, respectivamente. Los consumidores sí asumen, no obstante ese precio, pero de manera muy diliuida al tratarse de una sola hora en un mes.

En el sector se atribuye parte de la responsabilidad a una mala programación de REE, que también explicó lo ocurrido a una demanda extra de 1.000 MW (algo sorprendente pues el operador falla mínimamente esta estimación). “Faltó reserva de potencia adicional a subir y una mejor previsión que hubiera permitido tirar de interrumpibilidad, balance transfronterizo y gestión de desvío”, critica un experto.

La secuencia fue la siguiente: el operador requirió para la hora en cuestión del martes 2.500 MW en el mercado secundario (en el que participan voluntariamente centrales dispuestas a subir o bajar su producción a requerimiento del operador) y, adicionalmente, solicitó casi 400 MW más en el mercado terciario (que marca precio para el anterior y recibe una compensación por tener un mínimo técnico de potencia disponible) y fue este el que registró la oferta máxima, que marcó el marginal.

Fuentes próximas a REE consideran que se trata de un fallo de regulación, porque, así como el mercado diario, donde se contrata el grueso de la energía existe un tope de 120 euros MWh, en el de ajustes (mercados de repesca para cuadrar en tiempo real producción y consumo) el único límite es el que marca el formato de REE de 10.000 euros. Otros expertos son contrarios a fijar ningún límite pues solo enmascararía la situación. Se trata de que la CNMC investigue si esas ofertas son ilegales, pues están muy por encima de los costes que debe incluir cualquier oferta normal de un parque eólico. 

Para la propia Villar Mir Energía, lo ocurrido “pone en evidencia la inconveniencia de adoptar como precio de regulación secundaria el precio de las ofertas no asignadas de terciaria”. Además, el procedimiento obliga a tener en esta un precio de oferta, obligación que no existe en los mercados europeos. En cualquier caso, los parques eólicos no están obligados a hacer dichas ofertas si no hay viento: "si no tenían intención de casar no tenían por qué hacer ofertas", subrayan

Urge un cambio regulatorio

Las ofertas por volúmenes ínfimos de energía a precios desorbitados “no reflejan una intención de los agentes ofertantes en ser asignadas sino que se hacen por razones de operativa de sistemas”, aseguró a CincoDías el grupo Villar Mir Energía.

De hecho, añadió, ninguna de las elevadas ofertas del martes “fue lógicamente asignada por REE en el propio mecanismo de regulación terciaria en que se ofrecieron”. La compañía, “existe un proyecto de armonización de este servicio en el marco del mercado eléctrico europeo que establecerá un mecanismo de subasta para fijar el precio de la energía de regulación secundaria”. Una medida con la que no todo el mundo está de acuerdo.

Una cuestión clave en el despropósito de lo ocurrido el martes es por qué no se activó la interrumpibilidad (una norma del exministro de Energía, Álvaro Nadal, amplió el uso de la misma como mecanism para hacer bajar el precio). Según fuentes del sector, el mecanismo se ha manifestado inútil, pues debe ser activado en el secundario en menos de 30 segundos, y en este espacio de tiempo "las fábricas interrumpibles no pueden parar".

    

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