España tiene un déficit de fondos de bonos con inversión responsable

Natixis presenta un informe sobre los criterios sociales, mediambientales y de buen gobierno

España tiene un déficit de fondos de bonos con inversión responsable

La inversión socialmente responsable no para de crecer en todo el mundo, pero en España ha quedado rezagada. El aplicar criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés) es una de las tendencias más potentes en el mundo de la gestión de activos. En Europa, el 52% del dinero que hay en fondos y en planes de pensiones ya utiliza algún tipo de filtro ESG en su estrategia, pero en el mercado nacional solo hay 96 productos disponibles con este enfoque declarado (de los que solo 14 son administrados por gestoras españolas).

“En la banca privada nos suelen decir que no hay demanda de este tipo de productos, pero realmente creo que el problema es que aún hay un gran desconocimiento”, explica Sophie del Campo, responsable de Natixis Investment Management para España, Portugal y Latinoamérica.

Este grupo multigestora es propietario de Mirova, una de las firmas pioneras en inversión ESG. Para tratar de evaluar el interés del cliente español y la situación del mercado ha elaborado un estudio en el que analiza la actual oferta de fondos de este tipo y su desempeño.

“Hemos comprobado que hay poca oferta de fondos de renta fija con un enfoque socialmente responsable. Para construir una cartera de fondos conservadora, el perfil más habitual entre el inversor español, habría fondos ESG para el 52% de esa cartera, pero para el resto no, porque hay carencia en muchas geografías, así como en fondos de retorno absoluto”, apunta Del Campo.

El informe también revela que los fondos socialmente responsables tienen una rentabilidad ligeramente superior a los fondos comparables, que su volatilidad es más baja y que tienen un nivel de diversificación mayor.

También se apunta a que el interés en este tipo de inversiones está creciendo en los últimos años en España, especialmente entre los menores de 40 años, pero que a los inversores les hecha para atrás la falsa creencia de que tendrían que renunciar a parte de la rentabilidad.

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