Faltan mayordomos para tanto millonario

Las escuelas especializadas en formar a estos perfiles no logran cubrir la demanda

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En el mundo de los ultrarricos también funcionan las leyes de la oferta y la demanda. Y ahora, las grandes fortunas, entre otras cosas, pelean por hacerse con los pocos mayordomos realmente especializados que hay en el planeta, un servicio prácticamente indispensable en los hogares y agendas de la gente con grandes fortunas, pero también escaso, según explican las escuelas especializadas en formar a estos perfiles. “Allí donde hay un multimillonario suele haber al menos un mayordomo. Y ahora, en un momento en el que los grandes patrimonios no dejan de crecer, empezamos a encontrar problemas para cubrir toda la demanda”. Así lo afirma Paul Huizinga, director de reclutamiento en The International Butler Academy, uno de los centros formativos más importantes de Holanda, que trabaja también a nivel global. Cada cual tiene sus problemas.

Según los datos de los últimos informes anuales de riqueza del banco suizo Credit Suisse, el número de adultos que posee al menos un millón de dólares (unos 890.000 euros) no ha dejado de crecer a nivel mundial a lo largo de los últimos años. Al igual que el número de hogares pobres: según datos de Oxfam, el pasado año la fortuna de los milmillonarios aumentó en un 12%, a la vez que la riqueza de la mitad más pobre, unos 3.800 millones de personas, se redujo en un 11%. Así, mientras que en 2014 se contabilizaron algo más de 34 millones de ricos en todo el planeta, la cifra ha ascendido hasta superar los 42 millones en 2018, un 21% más. En todo este tiempo, el crecimiento ha sido mucho más notable en países como China, que pasó del millón de ricos a los casi tres millones y medio. O en Hong Kong, que ascendió un 75%, Arabia Saudí (72%), Emiratos Árabes Unidos (69%) o España, que lo hizo en un 83%. El país que más fortunas atesora es, sin duda, Estados Unidos, con 17 millones.

“No todos los millonarios disponen de un servicio de mayordomo. De hecho, es difícil cuantificar cuántos de estos profesionales hay en el mundo. Lo que sí sabemos es que, con cada vez más frecuencia, nos llegan peticiones para contratar este servicio”, prosigue Huizinga. Este reclutador estima que la región del mundo que más sirvientes domésticos tiene en proporción a su población es Suiza, con entre 1.000 y 1.200 mayordomos.

En el resto del planeta “creemos que hay algo más de un millón, aunque esto es realmente difícil de verificar. También porque hay muchos que, sospechamos, no cuentan con la formación necesaria”. Estados Unidos, China, Oriente Medio, Europa y Rusia, con cada vez más peso de México y Argentina, son las zonas que mueven este negocio, añade.

En España, uno de los perfiles que más contacto tiene con este mundillo es Juan de Dios Orozco, director de la consultora Protocollum e International Butler School, la primera escuela del país especializada en este mercado. Él lo dice sin rodeos: “Aquí no hay mayordomos suficientes para poder cubrir toda la demanda que tenemos hoy. Nos piden casi todas las semanas a uno o dos, pero por ahora no podemos atender los encargos”. Esto se debe, por un lado, a la escasez de profesionales. Por el otro, a que los pocos mayordomos españoles que hay tienen muy buena reputación en el mundo, y son un grupo por el que las grandes fortunas del globo, sobre todo las latinoamericanas, pelean.

“México y Argentina nos piden muchos. El español es leal, afectuoso y tiene ese reconocimiento”. A esto se le añade, prosigue Orozco, la formación que se da en las escuelas españolas. “La mayoría vienen con una instrucción previa en centros extranjeros, muy al estilo de Downton Abbey. Nosotros la pulimos y la adaptamos a las necesidades reales de hoy”, agrega Orozco. En su caso, forman a cerca de 20 personas al año, una cifra que asciende a las 60 en el caso de The International Butler Academy. Ninguno de los centros hace públicas las cifras de colocación en cada país “porque este es un sector muy confidencial”, recuerda Huizinga. “Lo que sí confirmamos es que este es un trabajo con paro cero. Nadie que tenga la formación requerida está sin trabajo”, asegura Orozco.

Promoción de viviendas de lujo en China, con la imagen de un mayordomo occidental.
Promoción de viviendas de lujo en China, con la imagen de un mayordomo occidental.

Por eso, ambos recomiendan a los jóvenes interesarse por esta profesión, a la que dan futuro. Lo más atractivo quizá sea el salario medio, además de la oportunidad de conocer mundo, ya que es raro que una familia de ultrarricos se quede siempre en el mismo lugar. El salario promedio depende de su situación y de sus años de experiencia, “pero podríamos hablar de 60.000 euros anuales para alguien que acaba de comenzar y de algo más de 100.000 para otro experimentado”, dice Huizinga. Eso en el caso de los domésticos. En los hoteles el sueldo es menor, “pero se compensa con las propinas y además es menos sacrificado”, apunta Orozco.

El pasado año, la International Butler School cerró el contrato de un mayordomo español para trabajar en el hogar de un gran empresario argentino. “En su caso, su salario se fijó en 85.000 euros netos anuales, libres de impuestos y sin ningún gasto, ya que el mayordomo duerme en la casa del cliente y viaja con él. Es un trabajo que permite ahorrar”, asegura Orozco. Además, continúa, también se pueden negociar planes de pensiones, seguros médicos privados y pólizas con cobertura a nivel mundial.

No todo es de color rosa. Pese a las aparentes buenas condiciones laborales, reconocen los expertos, esta se trata de una profesión muy sacrificada. Sobre todo para los incorporados en los últimos años, ya que el perfil que se demanda ahora es a tiempo completo. “Se suele exigir una disponibilidad total, los siete días de la semana durante los 365 días del año. A partir de ahí ya se negocian días y fechas libres con el cliente, pero de entrada se requiere una disponibilidad total”, cuenta Orozco. Por eso, suelen ser perfiles, principalmente varones, sin ataduras familiares o sentimentales de ningún tipo.

Suelen requerirse perfiles disponibles todos los días, sin ataduras familiares o sentimentales

A día de hoy, cuando las grandes fortunas no paran quietas y viajan del Caribe al Mediterráneo, de la playa a la nieve o de la gran ciudad a una casa de campo, los perfiles más cotizados son los que tienen entre 35 y 45 años, con una edad que ya da muestra de algo de experiencia, pero todavía jóvenes para poder recorrer el mundo. No obstante, recuerda Huizinga, hay mucho tipo de peticiones: “Gente para fechas concretas, para trabajar en cruceros, para estar en el yate, para trabajar para una misma familia y dirigir el servicio doméstico en diferentes hogares, para embajadas, empresas...”, por lo que realmente no hay nada escrito.

Ante la falta de oferta, sobre todo de los perfiles occidentales, que son los más demandados en Oriente Medio y Asia, los expertos abogan por seducir a los jóvenes europeos para atraerles al negocio. Y además de la remuneración, consideran que es muy importante cambiar la percepción que socialmente se tiene del servicio doméstico. Y es que, si bien cada vez aparecen más personas que quieren dedicarse a esto, “si tú le dices a un recién graduado en Turismo o Protocolo que si quiere ser mayordomo, lo primero que dirá es que no, porque es una profesión con connotaciones de servilismo. Es una profesión muy desprestigiada de puertas hacia fuera”, apunta Orozco.

De ahí que los expertos se esmeren en recordar que la profesión poco tiene que ver con servir, aseguran. Para ambos, estos profesionales tienen mucho más de directores que gestionan equipos y personas. “Tener un mayordomo no es un lujo o un capricho”, señala Huizinga. “Es una necesidad que tienen los ultrarricos, que no pueden perder el tiempo en ver si su habitación está reservada, en saber qué ropa llevar a un evento o en asegurarse de que el avión no sale con retraso”, dice Orozco. Según las predicciones de Credit Suisse, para 2023 habrá más de 55 millones de personas con más de un millón de dólares, un 31% más que hoy. Si los ricos siguen necesitando para entonces un mayordomo para poder vivir, las escuelas especializadas tendrán que buscarlos hasta debajo de las piedras.

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