A los despachos se les atraganta la tecnología

Solo el 34% de los abogados ve a su firma “preparada”

Sector jurídico pulsa en la foto

Todos los bufetes coinciden en que las nuevas tecnologías aportarán una gran ventaja competitiva, pero, al menos de momento, son minoría los que la han incorporado en su funcionamiento diario. Tanto es así, que solo un 34% de los abogados cree que su organización está muy preparada para seguir el ritmo de las demandas del mercado legal respecto a las tendencias emergentes. De entre los despachos más digitalizados, solo un tercio emplea la inteligencia artificial (IA) y los que se sirven de herramientas de análisis predictivo son cuatro de cada diez.

Así lo refleja el informe 2019 Future Ready Lawyer (Abogados listos para el futuro), de Wolters Kluwer, que recoge la opinión de más de 700 profesionales de bufetes, departamentos legales y empresas de EEUU y de toda Europa, que se publica este miércoles y cuyo contenido adelanta Cinco Días.

¿Qué razones frenan que los despachos se suban en la ola tecnológica? Los encuestados dan tres motivos. El primero, es el desconocimiento de los beneficios que puede aportarles la digitalización y de las herramientas a su alcance, así como la ausencia de profesionales especializados. El segundo, la falta de una organización que premie la innovación (se impone el miedo al cambio). Y, en tercer lugar, la falta de inversión y la ausencia de un retorno a corto plazo de la misma.

Estas resistencias, sin embargo, contrastan con la certeza de que la incorporación de las nuevas tecnologías es imprescindible. La macroencuesta revela que todos los abogados consultados prevén cambios en el modo en que prestan sus servicios durante los próximos tres años.

Para los profesionaes jurídicos, los principales retos a los que se enfrentarán sus organizaciones a corto plazo son: gestionar un gran volumen y complejidad de la información; mejorar la eficiencia y la productividad; y aprender a manejar las herramientas que les aporten más valor. No obstante, queda mucho por hacer. Para más de la mitad de los letrados existe otra seria dificultad: la resistencia de la dirección empresarial al cambio y la reformulación de los procesos.

En todo caso, tal y como apunta Vicente Sánchez, CEO de Wolters Kluwer en España y Portugal, la situación de los bufetes españoles grandes y medianos no es peor que la de los despachos europeos. “Están alineados con el ritmo de implantación tecnológica; no se experimenta un retraso apreciable”, asevera. Según Sánchez, uno de los problemas es creer que existen soluciones out of the box (fuera de la caja) para las necesidades de los despachos; es decir, que se desempaquetan y están ya listas para utilizarse. “Pensar así ha producido que en algunos casos las firmas se embarquen en proyectos faraónicos sin ningún tipo de viabilidad práctica”, explica. Para evitarlo, aconseja acometer “una sólida reflexión estratégica de necesidades, qué se puede conseguir, cuándo y con qué esfuerzo, así como el perfil y volumen de recursos necesarios para ello”.

Mayor rentabilidad

Cuando se invierte en tecnología jurídica las empresas y bufetes obtienen una mayor rentabilidad. Según el informe, más de la mitad de los abogados en toda Europa y EEUU (un 53%) indica que la inversión en esta partida aumentará en los próximos tres años en sus organizaciones.

En concreto, el 68% de los servicios jurídicos y empresariales más punteros registró una mayor rentabilidad de 2017 a 2018 e, incluso, presentan mayor probabilidad de obtener tasas de crecimiento de dos dígitos frente a las empresas aún en transición tecnológica. Por este motivo, las inversiones en nuevas herramientas van escalando en el sector. En la encuesta se calcula que las plataformas tecnológicas en este ámbito alcanzaron un récord de 1.000 millones de dólares en 2018. La tendencia es que las organizaciones están cada vez más interesadas en sacar partido de ellas e intentan agilizar y automatizar los procesos, gestionar las organizaciones de manera más eficaz y prestar un mejor servicio a los clientes.

En cuanto a la predicción del uso de la tecnología transformadora, los abogados encuestados prevén que el índice de implantación casi se duplique en los próximos tres años, pese al ínfimo uso actual del blockchain o inteligencia artificial. En 2022, casi ocho de cada diez empresas a la vanguardia tecnológica habrá adquirido herramientas de apoyo a la toma de decisiones, analítica predictiva y contratos inteligentes. De hecho, Future Ready Lawyer va más allá y pone el foco en los mil millones de dólares invertidos en plataformas jurídicas en 2018. De ellos, el 36% se invirtió en soluciones jurídicas que incorporan IA, un importe mayor que la inversión total en 2017.

Asimismo, los abogados entrevistados que prevén utilizar esta tecnología la aplicarán para la jurisprudencia o preparación de casos, gestión de contratos, gestión de tareas de cumplimiento o E-Discovery.

Por otra parte, para Jeroen Zweers, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Europea de Legal Tech (ELTA), el obstáculo principal es que la tecnología no es parte integral de la formación de los abogados. “Las facultades de derecho siguen sin formar a los estudiantes en habilidades tecnológicas que necesitarán cuando ejerzan”, afirma. A esta carencia se refieren los propios profesionales jurídicos. La mayoría espera ver algún impacto en su trabajo de la IA, el Big Data, el análisis predictivo y el aprendizaje automático, pero menos del 24% reconoce entenderlos.

“La mejor manera de estar listo para el futuro es no esperar a que el futuro esté listo”. Así recuerda Bob Ambrogi, abogado y periodista de EEUU experto en tecnología jurídica que “el futuro ya está aquí”.

Evaluación a los bufetes

La encuesta, por último, pone de manifiesto que los factores que más valoran los usuarios a la hora de decantarse entre un bufete u otro son el precio, la capacidad de asociación con los clientes y la especialización del servicio. Concretamente, en Europa prima la capacidad de asociarse y la especialización, mientras que, en EEUU, lo hace el coste del servicio, seguido de la habilidad para entender sus necesidades. Además, los usuarios buscan pagar por el valor entregado en lugar de por las horas de trabajo, y esperan un acceso inmediato al servicio. “Las expectativas de los clientes serán un factor decisivo, junto con la presión en torno a los precios y la competencia”, explica Markus Hartung, abogado y director del Centro Bucerius de Hamburgo en el estudio.

Por su parte, los departamentos jurídicos corporativos también cuentan con desafíos considerables. Entre ellos, reducir y controlar los costes legales externos, mejorar la gestión de casos y contratos, automatizar las tareas rutinarias y sacar partido de la tecnología en los procesos de trabajo.

El reto: retener el talento

Selección. “Una organización preparada para el futuro posee la combinación adecuada de personas, procesos y tecnología. Las personas siguen siendo el activo más valioso”, advierte en el estudio Bob Ambrogi. Por ello, contar con los mejores profesionales es esencial para garantizar el éxito. Sin embargo, en plena guerra por el talento en el sector jurídico, sólo un 35% de empresas que están a la vanguardia tecnológica está muy preparada para seleccionar y retener a los mejores abogados.

Normas