Escapadas

Almagro, una ciudad de teatro

Es parada obligada para los amantes de las artes escénicas

Almagro
Panorámica de la plaza Mayor.

Más allá de sus casas solariegas, palacetes renacentistas y plaza rectangular y porticada, la particularidad de Almagro, uno de los pueblos más hermosos de Ciudad Real y de toda La Mancha, es su Corral de Comedias, ese teatro popular donde durante siglos se han representado las obras de Lope de Vega, Calderón o Cervantes. Y se siguen representando, porque aquí cada año tiene lugar el Festival de Teatro Clásico, un viaje en el tiempo al Siglo de Oro español. Es, por tanto, parada obligada para los amantes de las artes escénicas. La villa conserva cierto aire teatral.

El nombre de Almagro, de origen árabe, hace referencia a la arcilla roja, característica de la zona, que da color a iglesias, monumentos y algunos edificios civiles, si bien las tonalidades con las que se quedan los visitantes son el blanco y el verde, predominante en las balconadas de la plaza Mayor, una de las más grandes y fotografiadas de Castilla-La Mancha, incluso de España.

El Corral de Comedias es el único conservado en España

La plaza Mayor, fechada en 1372, sirve de vestíbulo excepcional durante las representaciones en el Corral de Comedias, construido en 1628, punto de partida y eje central en torno al cual gira el Festival de Teatro, que se extiende a otros espacios de la ciudad. En los siglos XVI y XVII, los corrales solían coincidir con los patios de mesones, posadas o casas de vecinos que se adaptaban para las representaciones de comedias. En el XVIII, se decretó su cierre y algunos se transformaron en teatros a la italiana, pero la mayoría fueron desapareciendo. El de Almagro es el único que se conserva.

La llegada de los ­Fugger, banqueros alemanes beneficiarios de las rentas de las minas de mercurio de la cercana localidad de Almadén, concedidas por el emperador Carlos V por el apoyo económico recibido de estos en las guerras europeas, impulsó el desarrollo de la ciudad en los siglos XVI y XVII. Testigo de ello son las espléndidas mansiones de aire palaciego y casas solariegas del barrio noble. Es muy recomendable perderse por sus callejuelas.

Escenarios variopintos

Una de las muestras arquitectónicas legadas por los Fúcares, como pasaron a ser conocidos los banqueros germanos, es el palacio del mismo nombre, inicialmente utilizado para almacenar el azogue procedente de Almadén. Conserva un elegante y sobrio patio renacentista y, desde el año 2000, es uno de los marcos incomparables de las representaciones del festival, un espacio al aire libre, perfecto para propuestas de pequeño formato, con un escenario multidisciplinar y capacidad para acoger a cien espectadores.

Otro de los escenarios es, desde 2006, la iglesia del monasterio-universidad de Nuestra Señora del Rosario, fundado por Fernando Fernández de Córdoba y Mendoza, de la Orden de Calatrava. Belleza arquitectónica y excelencia escénica se fusionan para albergar lo lúdico y lo sagrado del teatro clásico. Disfrutar de las obras del Siglo de Oro en este lugar es una experiencia única.

La plaza Mayor, fechada en 1372, es una de las más singulares del país

El teatro Adolfo Marsillach, en su origen hospital y convento de la Orden de San Juan de Dios, se utiliza hoy como espacio de arte contemporáneo (el hospital y la iglesia) y es sede permanente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (el convento). Durante el festival se convierte, además, en un magnífico escenario bajo la cúpula estrellada del cielo de Almagro. Se estrenó en 1993 con el montaje de Fuenteovejuna, dirigido por Adolfo Marsillach. A la salida del teatro, en el espacio colindante, se instala un agradable bar en el que, tras la función, espectadores y artistas pueden disfrutar al fresco de las noches del verano almagrense.

Un edificio neoclásico de finales del siglo XIX acoge el Teatro Municipal. Desde su inauguración en 1865, se convirtió en el núcleo de la vida cultural de Almagro, con la puesta en escena de obras teatrales, zarzuelas y conciertos. Durante la primera mitad del siglo XX fue utilizado como cine y, a finales de los años sesenta, su estado llegó a ser lamentable.

Incorporado al Programa de Rehabilitación de Teatros Españoles del XIX, el arquitecto Miguel Fisac se encargó de su restauración y, desde 2006, es uno de los escenarios más queridos y emblemáticos del festival. Por último, el antiguo cine Molina, de verano, fue recuperado para la edición del festival del año pasado.

Se alza el telón

Corral de Comedias.
Corral de Comedias.

Bajo el lema El mundo iluminado, y yo despierta –una frase de sor Juana Inés de la Cruz, de quien podrá verse una panorámica integral por primera vez en un festival–, Almagro acogerá, una vez más, la comedia, el drama, el auto sacramental, la picaresca, la lírica, la música y la danza, del 4 al 28 de julio. El festival celebra su 42ª edición, que este año destaca por su programación paritaria, con 13 autores y 13 autoras del siglo XVI.

México, el país invitado de honor de este año, ofrecerá su visión particular del Siglo de Oro a través de representaciones de El perro del hortelano, Fuenteovejuna o Los empeños de una casa, de sor Juana Inés de la Cruz, entre otras obras.
La edición de 2019 estará dedicada a sor Juana Inés de la Cruz y Juan Ruiz de Alarcón y será el punto de encuentro de 144 funciones de 68 compañías y 24 estrenos.

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