Marcos de Quinto: “En la empresa privada y en la pública se colocan amigos sin méritos”

El candidato de Ciudadanos al Congreso entra en política después de una carrera profesional en Coca-Cola y defiende el crecimiento como receta a los males de España

Marcos de Quinto, en la sede de Ciudadanos, en un momento de la entrevista.
Marcos de Quinto, en la sede de Ciudadanos, en un momento de la entrevista.

Siempre ha sido inquieto, tanto que empezó a estudiar industriales pero acabó en Económicas, fue monitor de esquí, trabajó en una pizzeria en Londres, ha participado en el rally París-Dakar y ha desarrollado prácticamente toda su carrera en Coca-Cola, donde llegó a ser vicepresidente. Marcos de Quinto (Madrid, 1958), padre de tres hijos y con el cuarto en camino, se casó en segundas nupcias hace dos años con la soprano cubano-brasileña Angélica de la Riva, se presenta como número dos de Ciudadanos al Congreso por Madrid.

¿Qué le ha llevado a entrar en política?

Siempre me ha interesado, y es muy importante que la política interese a todos los ciudadanos, que sea algo que impacte en nuestras vidas. La gente se queja de lo que pasa en política, pero hay que tener una posición activa más que pasiva. Animo a los profesionales que han desarrollado su carrera den el paso. Me encantaría no ser un bicho raro, pero yo no he venido a la política a solucionar mi vida, sino a complicármela por el país.

¿Qué cree que puede aportar?

Tengo una dilatada experiencia en gestión, tanto en organizaciones nacionales como internacionales. España precisa más de gestión y menos de indigestiones ideológicas.
En política se mira que no haya cadáveres en el armario, ¿teme que le saquen alguno?
No tengo, a pesar de que hay gente interesada en buscarlos, pero mi vida es transparente, aunque en las redes sociales siempre hay gente buscando polémica.

El año pasado los primeros ejecutivos de este país cobraron de media 98 veces más que sus empleados. Ahora que se dedica a la política, ¿qué le parece?

Lo importante es el valor que esos ejecutivos aportan. Es infumable que alguien que no crea valor tenga esa diferencia salarial, pero si aporta no pondría límites. Cada vez estamos viendo que en la empresa privada y en la pública se colocan amigos que no tienen méritos, como en Correos o en el CIS. Soy creyente de la meritocracia. No soy futbolero, pero si Messi y Ronaldo cobran 800 veces más que el que corta el césped es porque aportan más valor al club y generan ingresos. Se puede envidiar el sueldo de Messi, pero hay que saber también el esfuerzo y el sacrificio que conlleva todo esto para él.

¿Cree que al entrar en política puede haberse cerrado la puerta para entrar de nuevo en el mundo de la empresa?

No. Tenía algún que otro consejo de administración, pero he renunciado a toda fuente de ingresos salvo la del desempeño de la labor de la política.

¿Está preparado para el fracaso?

El éxito solo habita en los ojos de los demás. La gente ve galones, no las heridas que llevas dentro, y piensa que soy una persona de éxito o con cierto reconocimiento, pero yo no me considero con más éxito que una persona de la España vaciada que ha ganado una partida de mus. Me encanta el mus.

Usted salió de Telepizza porque no compartía el acuerdo con Pizza Hut, ¿rompería con Ciudadanos si algo no le convence?

Desde el respeto siempre he mantenido una independencia. No he hecho cosas que me convenían sino las cosas que tenía que hacer. En aquel caso era una operación que no me parecía adecuada para los intereses de los accionistas y actué en consonancia, aunque siempre estoy abierto a ser convencido. Veo difícil cualquier problema con Ciudadanos porque encaja con mi manera de ver el mundo, la economía, la sociedad, y comulgo con los perfiles de Rivera, Arrimadas, Villacis o Villegas.

¿Qué opinión tiene ahora de los suculentos planes de pensiones que ofrecen las empresas a sus directivos cuando está en juego el sistema público de pensiones?

He cotizado a la Seguridad Social en España desde que tenía 23 años, incluso cuando vivía fuera. Las pensiones son un elemento importante del estado de bienestar y del país que quiere Ciudadanos. Hay que tomarse este tema en serio, no jugar a hacer demagogia. Yo tengo una solución relativamente intuitiva para algunos problemas económicos, y es centrarse en el crecimiento. Prácticamente lo resuelve todo. El país que crece reduce el paro, la caja de pensiones se incrementa, se reduce el déficit público, se ajustan al alza los salarios. Se puede crecer haciendo cosas sencillas.

¿Por ejemplo?

Hay que tener seguridad jurídica y estabilidad política y social, simplificar la burocracia, una fiscalidad atrayente, unos precios de la energía competitivos, estabilidad laboral, buena educación. Hay que atraer más inversión si queremos generar ese crecimiento. Cualquier cosa que vaya en contra de esto pone en riesgo las pensiones del futuro. Esto requiere de un gran pacto de Estado, que todos los políticos se sienten a hablar. Albert Rivera acaba de anunciar que facilitará que se pueda montar empresas en 24 horas. Es importante que la administración pública esté al servicio de los ciudadanos.

El futuro laboral de los jóvenes en España no es nada prometedor.

Estoy de acuerdo, pero el problema es que los sindicatos están anclados en el siglo XX, necesitan modernizarse, no pueden ir por detrás de la sociedad. El movimiento feminista es el que ha empujado, y los sindicatos con el tema de la brecha salarial ni estaban ni se le esperaban. Los jóvenes necesitan respuestas, conciliar, disponer de fórmulas de flexibilidad. El siglo XXI es un mundo de autónomos, de teletrabajo y de propuestas acordes con ese futuro.

Usted fue simpatizante del movimiento 15M, ¿qué le queda de aquello?

Mucha gente simpatizó con ese movimiento, pero el problema fue el día 16, cuando gente que no había estado corrieron a desempolvar viejas banderas republicanas y de la CNT, y secuestraron ese movimiento. La ultraizquierda lo acaparó como ahora lo ha hecho con el cambio climático.

¿Quién es más populista Podemos o Vox?

El populismo lo impregna todo, pero especialmente a aquellos partidos que no son alternativa de poder. Los dos partidos tienen complicado gobernar y ejercitan un política que busca titulares más que resolver problemas reales.

Normas