Asamblea de la CECA

Las antiguas cajas ponen en marcha dos planes para intentar mejorar su reputación

Las socias de CECA quieren poner en valor su obra social y su aún amplia red de oficinas

Fainé pide al futuro Gobierno reformas para controlar las cuentas públicas

Isidro Fainé, presidente de CECA
Isidro Fainé, presidente de CECA

La Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) celebró ayer su asamblea anual, y como es habitual, el sector trató los asuntos que más le preocupan en la actualidad. Y entre ello, destacó la negativa imagen que tiene el sector bancario en la actualidad. Para ello, la CECA, presidida por Isidro Fainé, ha acordado llevar a cabo dos iniciativas diferentes para intentar recuperar la reputación de las antiguas cajas de ahorros y sus fundaciones. En primer lugar, van a lleva a cabo un plan conjunto con su homóloga, la AEB, asociación en la que se encuentran los bancos tradicionales, para la que han contratado a una agencia de comunicación.

Pero las antiguas cajas de ahorros creen que su imagen no se corresponde con su realidad, y para mejorarla quieren hacer entender a los usuarios la labor que realizan, para lo que van a poner en marcha otro plan exclusivo del sector de ahorro. Su objetivo es dar a conocer más en profundidad a la sociedad la obra social que realizan y su inversión, que el pasado año fue de 813 millones de euros. Además, pretenden poner en valor social la red de oficinas que tienen en España, “con ámplia capilaridad”, y presencia en zonas rurales y pequeñas poblaciones.

Este sector defiende que, pese al elevado cierre de sucursales a lo largo de la crisis financiera, con un 47,6% de la red desaparecida en 10 años, sigue siendo, junto a los bancos tradicionales españoles, los que cuentan con una de las redes más amplias de oficinas de Europa todavía.
A todo ello, se suma, según el mensaje que quieren transmitir, que las entidades financieras españolas en general, y las antiguas cajas en particular, cuentan con uno de los márgenes más bajos para operar con sus clientes del sistema bancario de Europa.

En la reunión también expresaron su preocupación por la fiscalidad sectorial que pueda aprobar el próximo Gobierno que salga de las urnas. La nueva regulación del crédito hipotecario también tuvo su protagonismo en el consejo de la CECA, ya que consideran que hay varios aspectos “muy desfavorables” para las entidades españolas, frente a la normativa existente en el resto de los países de Europa.

Las dudas sobre el nuevo requerimiento regulatorio para crear un un colchón de solvencia para absorber las pérdidas de una entidad financiera en caso de resolución, conocido como MREL (Minimum Required Eligible Liabilities) es otro de los puntos abordados. Estas entidades están preocupadas por la posible aceptación que pueda tener estas emisiones en el mercado. Otro elemento de discusión ha sido la penalización de los ratios de solvencia de los APR en España, frente a los más laxos sobre todo del norte de Europa.

Fainé pidió ayer al Gobierno que resulte de las próximas elecciones generales durante la inauguración de la 112ª asamblea de CECA, que acometa reformas que permitan controlar las cuentas públicas y reducir las vulnerabilidades internas. En esta asamblea se destacó también la importancia de la educación financiera como una de las prioridades esenciales de su actividad.
“Al Gobierno que resulte de las elecciones del 28 de abril le corresponderá vigilar la evolución macroeconómica, pero también acometer reformas que permitan controlar las cuentas públicas y reducir nuestras vulnerabilidades internas”, destacó Fainé.

El presidente de CECA instó a “estar atentos” a la evolución de la economía, ya que la confianza de consumidores y empresarios “se ha deteriorado” y el superávit exterior “ha menguado como resultado de un contexto internacional menos favorable”.

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