El valor de fichar a directivos para la política

La adhesión de Marcos de Quinto a Ciudadanos abre el debate sobre la idoneidad de atraer talento de la empresas

Marcos de Quinto, durante su presentación como números dos de Ciudadanos por Madrid.
Marcos de Quinto, durante su presentación como números dos de Ciudadanos por Madrid. EFE

"Entro en política para ayudar a mi país, no a mí. Quiero contribuir a unir a mis compatriotas, no a dividirlos. Trabajaré desde la moderación y el respeto, aunque no lo reciba. Espero poder ayudar a cambiar ciertas cosas de la política y (sobre todo) espero que ella no me cambie". Esta es la intención, así lo ha dejado fijado en un tuit en esta red social, en la que que cuenta con más de 40.100 seguidores, el exvicepresidente de Coca-Cola Marcos de Quinto, que el pasado fin de semana fue presentado por Albert Rivera como número dos de Ciudadanos al Congreso por Madrid.

Un soplo de aire fresco en la política, califican algunos expertos, además de “aportar conocimientos económicos, de los que en general carecen los políticos”, aporta el abogado Antonio Garrigues, quien señala que el deseo de participar en la vida política por parte del mundo empresarial no debe ser mal visto por la sociedad. “Son profesionales acostumbrados a pensar en estrategias y en sistemas de innovación, y que tengan interés por lo público es sano”, agrega Garrigues.

Lo que pone de manifiesto este último fichaje dentro de un grupo liberal como es la formación naranja, apunta el consultor en comunicación y asuntos públicos Santos Ortega, es conectar con el sector empresarial, pero también potenciar esa capacidad comunicativa en el entorno de las redes sociales. “Se busca gente que sepa gestionar, lo que es una empresa, que sabe lo que es contratar y pagar impuestos, y que conecte con la gente”, añade este experto, que destaca de estos perfiles que son personas que han cubierto muchas de sus aspiraciones profesionales. Fue el caso de Manuel Pizarro, expresidente de Endesa, que se presentó, y por ello tuvo que abandonar el consejo de administración de Telefónica, como número dos por el PP las listas de Madrid. En 2010 entregó su acta de diputado. Porque tener éxito en el mundo emprearial no garantiza que se tenga en política, advierte Garrigues, que también sabe por experiencia lo que es participar en un proyecto político y fracasar.

Fichajes de este porte, con la vida prácticamente resuelta desde el punto de vista económico, pueden estar libres de toda sospecha. “Se ponen al servicio de su país y eso implica que no van a ganar el mismo dinero que ganaban en la empresa. Que este tipo de perfiles se impliquen en política es una gran noticia”, señala el profesor del IESE Santiago Álvarez de Mon, que destaca, entre las aportaciones, la experiencia laboral, saber trabajar con culturas diversas o comprender una cuenta de resultados. Y cita como ejemplo, entre otros, el de Cristina Garmendia, que dejó la empresa que había creado, Genetrix, para ser ministra de Ciencia y Tecnología con el gobierno de Zapatero.

La apuesta por políticos procedentes del mundo empresarial puede aclarar la imagen negativa que se tiene en España de los empresarios. Así lo cree Margarita Mayo, profesora de liderazgo en IE University, quien asegura que “tenemos que quitarnos esa visión que se tiene del emprendimiento, porque gracias a este se genera empleo y bienestar”. Y deja claro que la política no debe ser el lugar al que se va a ganar dinero, sino al que se va trabajar por su país. “Y los partidos políticos deben aprovechar el talento de la empresa”, matiza Mayo.

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