Sampol apuesta por la energía para crecer

El grupo de ingeniería destaca por la sólida trayectoria de resultados y su baja deuda

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El grupo Sampol es una multinacional fundada en Mallorca en 1934 dedicada al desarrollo e implementación de proyectos de ingeniería con un posicionamiento estratégico en los sectores de plantas de energía, aeroportuario y hotelero. La compañía actúa como contratista principal para el ciclo completo de ingeniería, puesta en marcha y O&M (operación y mantenimiento) de infraestructuras y sistemas.

A día de hoy, la empresa está presente en España, Italia, Canadá, África y América Latina, con el eje España-Caribe como mercados principales, llegando a representar un 80% del ebitda.

Desde un punto de vista financiero, la empresa se caracteriza por una trayectoria consistente de resultados positivos, un apalancamiento moderado, unos niveles de liquidez adecuados y un fondo de maniobra positivo de elevada calidad. Todo ello determina que el nivel de solvencia sea sólido. Desde Axesor otorgamos a la empresa presidida por Gabriel Sampol un rating de BBB- con tendencia estable.

En el corto plazo, el plan estratégico de la compañía pasa por crecer a través de la construcción de nuevas plantas de cogeneración de energía entre 2019 y 2020 y la adquisición de plantas de energía en operación. Este plan aumentará la relevancia de la división de energía, que ya representa más del 47% del ebitda.

El escenario base de este proyecto determina una capacidad holgada de Sampol para cumplir con sus obligaciones financieras, asumiendo una expectativa conservadora de ingresos.

Para financiar la operación, la compañía ha lanzado en el MARF (Mercado Alternativo de Renta Fija) una emisión de bonos a cinco años por un volumen de 25 millones de euros y un cupón del 4,5%.

Una buena posición

La compañía se encuentra en una buena situación para acometer estas inversiones, dada su positiva capacidad de repago. De hecho, estimamos que la ratio de cobertura del servicio de la deuda acumulado (RCSDA) se mantendrá consistentemente por encima del valor uno en los próximos años, alcanzado un nivel de 2,1x en el año 2023.

Esta capacidad de Sampol está directamente relacionada con la estrategia de reducción del endeudamiento financiero que la empresa ha abordado durante los últimos años.

Así, la deuda financiera neta (DFN) ha pasado de 43,91 millones de euros en 2015 a 26,79 millones de euros al cierre del año 2017 (un descenso del 39%). La estimación para el ejercicio 2018 es que la DFN se haya situado en 0,62 millones de euros, lo que dejaría la ratio DFN/ebitda cercana a cero (al término de 2017 estaba en 1,29x).

De esta manera, consideramos que el nivel de apalancamiento de la compañía es moderado, con un patrimonio neto que estimamos que al cierre de 2018 se habrá situado en un 36,6% sobre el total pasivo, habiendo logrado un crecimiento acumulado de cerca del 28% en los últimos tres ejercicios.

La positiva evolución del endeudamiento también se debe a una trayectoria consolidada de obtención de beneficios y ausencia histórica de reparto de dividendos. La empresa espera cerrar el 2018 con una facturación en torno a los 150 millones de euros y con un margen de ebitda del 12,5-13%.

Internacionalización

La profunda internacionalización de la compañía, que comenzó en los años noventa, permite consolidar los ingresos por encima de los 100 millones de euros y refuerza una alta capacidad de contratación, caracterizada por la seguridad que exhibe su nivel de cartera (backlog) y la visibilidad del negocio de energía.

Y es que Sampol está posicionado internacionalmente como un jugador mediano y de referencia en nichos muy específicos de actividad, que sustentan la recurrencia de su negocio.

En definitiva, la tendencia esperada de la compañía tecnológica es de una trayectoria sólida en resultados y rentabilidad, que apuntalan la capacidad crediticia de su reciente emisión de bonos.

 

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