Plan estratégico

Iberdrola eleva su previsión de beneficio, dividendo e inversiones hasta 2022

Espera lograr un resultado neto de entre 3.700 y 3.900 millones frente al anterior rango de 3.500-3.700 millones

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Iberdrola ha actualizado las cifras de su plan estratégico 2018-2022. Y lo ha hecho para mejorar las previsiones de beneficio neto, de dividendo, de Ebitda y también para aumentar las inversiones previstas en el periodo, que espera serán mayores en 2.000 millones, hasta alcanzar los 34.000 millones, según las nuevas perspectivas que hoy presenta a los inversores en Londres. 

La compañía prevé alcanzar un beneficio neto de entre 3.700 y 3.900 millones de euros, mientras que el anterior rango estaba entre 3.500 y 3.700 millones. Este objetivo supone  un incremento del beneficio neto de hasta un 30% frente a 2018. El dividendo irá creciendo acorde con los resultados hasta situarse en 0,4 euros por acción en 2022, lo que supone un pay out de entre el 65% y el 75%. 

El Ebitda, según la nueva presentación, será superior a 12.000 millones de euros, cuando la anterior estimación lo situaba entre 11.500 y 12.000 millones. El peso de renovables aumenta en la generación de Ebitda, ya que prevé que aumente desde el 27% al 29%, a costa de generación y contratación comercial (reduciría su peso del 23% al 22%) y redes (del 50 al 49%), de manera que la contribución de renovables y redes aumenta hasta cerca del 80%.

Más de un 5% en dividendo

Los dividendos serán de un total de 12.500 millones de euros, según ha explicado la compañía. Iberdrola ha establecido un suelo creciente de dividendo por acción durante todo el periodo. De los 0,351 euros por acción con cargo a 2018 se pasaría a un mínimo de 0,36 euros para 2019, de 0,37 en 2020, 0,385 en 2021 y los 0,40 citados en 2022. Así, durante cinco años se establece un mínimo de 1,866 euros por acción, que con el número de acciones estable de 6.240 millones que pretene mantener la empresa sumaría un mínimo de 11.644 millones. Eso supone una rentabilidad por dividendo media anual durante el periodo de un 5,1%, tomando como referencia los 7,3 euros a que cotizan actualmente las acciones.

Las inversiones a nivel global aumentarán, desde los 32.000 millones estimados inicialmente hasta los 34.000 millones. De esa cifra, la compañía asegura que 30.000 millones ya está "realizados o en construcción". 

La mayor parte de las inversiones (un 47% o 16.000 millones) se destina a redes, mientras que un 39%, o 13.300 millones se destinarán a renovables. Del resto, unos 3.800 millones será para generación y comercial (11%) y un 3% (800 millones) al área corporativa.

En cuanto a las inversiones en renovables, el 70% de lo destinado ya está ejecutado o en construcción y el 30% restante para añadir 3,3 GW de proyectos ya identificados en España, Reino Unido y EE UU. 

Por su parte, la empresa prevé 3.500 millones de euros en desinversiones "en función de las oportunidades del mercado". 

La deuda neta al final de periodo se situará en 37.400 millones, con un alza del 9% respecto a los 34.200 millones de 2018. La empresa señala que un 62% se financia a tipo fijo anticipando posibles subidas de tipos de interés en el futuro". 

Impacto y preparación para el Brexit

Iberdrola señala que un Brexit duro no tendría un impacto material inmediato directo en la actualización del plan "excepto por la conversión de moneda", un factor cubierto para 2019.

De ahí que los incrementos en el tipo de cambio "impactarán en la traslación futura de los resultados".

Iberdrola señala que "equipos y materiales clave" han sido adquiridos por adelantado para mitigar el riesgo de posibles demoras en la imporación. NO espera un impacto relevante en los aranceles en el proyecto East Anglia ONE, ubicado en Escocia, pero sí mayor carga administrativa. 

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