Cómo entrar en las salidas a Bolsa de Uber y Airbnb

Comprar en una OPV en Estados Unidos está vetado para los minoristas

españoles pero existen algunas alternativas

Centro de conferencias de Uber en El Cairo (Egipto).
Centro de conferencias de Uber en El Cairo (Egipto).

Si 2018 ha sido un año de sonadas salidas a Bolsa de empresas tecnológicas en Estados Unidos y China, en 2019 la tendencia puede continuar. Entre los grandes nombres que han anunciado su intención de salir al mercado durante este año se encuentran Uber y su rival Lyft, Airbnb, Pinterest o Slack.

La pregunta para el pequeño inversor es si puede participar en estas colocaciones. En principio, la respuesta es no, ya que las ofertas suelen dirigirse a inversores cualificados y, cuando se abren a minoristas, los españoles no tienen acceso a las operaciones de este tipo en EE UU. Aunque sí pueden comprar una vez la compañía se haya estrenado en Bolsa.

Más difícil aún es la opción de entrar en el capital de una empresa no cotizada: las rondas de financiación apuntan a fondos especializados (capital riesgo), la gran vía de lograr recursos de estas empresas. Un informe de CBInsights señala que, si bien el número de salidas a Bolsa de tecnológicas en EE UU en 2018 se ha mantenido respecto al año anterior, las rondas de financiación privadas por importes de más de 100 millones de dólares se ha multiplicado por seis.

En cualquier caso, la evolución de las tecnológicas que han empezado a cotizar en los últimos meses es irregular y no está claro que sea necesariamente un gran negocio subirse al estreno bursátil.

Una vez hechas estas salvedades, sí es posible encontrar algunas fórmulas (muy pocas) para que un inversor minorista participe en los estrenos bursátiles, aunque sea de manera indirecta. Cualquiera de estas opciones se reserva a particulares dispuestos a invertir elevadas sumas de dinero, conscientes de que son productos que no están bajo supervisión directa de la CNMV y además tienen poca liquidez. En el lado positivo se encuentran sus elevadas expectativas de rentabilidad, a costa de asumir un alto riesgo.

Comprar el día del estreno. Una vía obvia de participar en colocaciones en Bolsa de empresas tecnológicas es comprar acciones una vez empiecen a cotizar. El problema (o ventaja) es que el precio que paga el inversor será diferente del que pagan los inversores institucionales que acuden a la colocación.

Las llegadas a Bolsa de Dropbox (marzo 2018), Spotify (abril) y Tencent Music (diciembre) han dejado un sabor agridulce: con fuertes subidas en su primer día en Bolsa, las ganancias se han evaporado en la recta final del año. En su estreno, los títulos de Spotify subieron 13%, los de Dropbox ganaron un 35% y los de Snap (marzo de 2017) avanzaron un 44%. Desde entonces, todas están igual o por debajo del precio del estreno. Xiaomi debutó en la Bolsa de Hong Kong en julio y desde entonces cae en torno a un 40%.

Capital riesgo. En España existen algunos fondos de capital riesgo que invierten en empresas que tengan posibilidad de empezar a cotizar. Un ejemplo es el fondo EBN PreIPO US, que participa en compañías como Airbnb, Stripe, Coinbase, Cohesity y Zscaler.

Es el fondo estrella de EBN Capital y tiene una rentabilidad del 21,35% en su primer año. Eso sí, requiere una inversión mínima de 150.000 dólares con 20 millones de patrimonio actualmente. Al estar bajo regulación del capital riesgo, no cuenta con una distribución masiva.

Ricardo Paz, responsable de fondos de EBN Capital y socio de la firma, explica que en EE UU hay fondos alternativos “que incluyen un gran número de empresas que potencialmente pueden salir a Bolsa”. “Pero no es exactamente lo que nosotros ofrecemos, ya que concentramos nuestras apuestas en unos 20 valores. Tampoco tenemos que ver con las inversiones del capital semilla (venture capital), que invierte en start ups. Nosotros apostamos por compañías consolidadas”, añade el directivo.

Fondos de inversión. En España no se encuentran fondos de inversión que apuesten por empresas tecnológicas no cotizadas, aunque tengan intención de salir a Bolsa, explica Fernando Luque, de Morningstar.

Luque no recomendaría este tipo de inversión al particular. En primer lugar por la dificultad de valorar proyectos “incluso para el profesional”. Además, explica, por la falta de liquidez y por los elevados riesgos que se asumen con este tipo de empresas.

Así que la única posibilidad de invertir en OPV vía fondos de inversión clásicos o cotizados (ETF) son los productos estadounidenses.

En EE UU se puede encontrar algunos fondos, por ejemplo SharesPost 100 Fund que invierte en 20 tecnológicas que podrían cotizar en menos de tres años. Destacan Uber y Pinterest en su cartera. Renaissance Capital, por su parte, vende en EE UU dos fondos cotizados ETF sobre OPV (empresas estadounidenses e internacionales) y mantiene las empresas un máximo de dos años desde su estreno. Si bien, estas dos carteras no permiten comprar antes de que una compañía salga al mercado, sino que compra tras su estreno.

Las OPV que vienen

Avalancha. Un informe de CB Insights ha identificado 286 empresas con respaldo del capital riesgo y altas valoraciones que podrían salir a Bolsa en 2019. Estas son algunas.

Uber y Lyft. Las empresas de transporte Uber Technologies y su rival Lyft son dos de las empresas que han mostrado interés en salir a Bolsa. Según Reuters, Uber ha iniciado los trámites para presentar una OPV y ya ha registrado la documentación al regulador de manera confidencial. Según estimaciones del mercado, Uber podría tener una valoración de 120.000 millones.

Airbnb. El consejero delegado de Airbnb, Brian Chesky, ha señalado que la compañía estará preparada para salir a Bolsa en la primera mitad de 2019. En cualquier caso ha reiterado en varias ocasiones que “no hay prisa”. Según las últimas rondas de financiación, la empresa podría estar valorada en unos 31.000 millones de dólares.

Pinterest. La empresa que ha creado una herramienta para compartir imágenes estudia salir a Bolsa en 2019, según la CNBC. La valoración puede alcanzar los 14.000 millones de dólares.

Slack. La empresa que ha creado una aplicación de comunicación en equipo, podría alcanzar una valoración en Bolsa de unos 7.000 millones de dólares, según The Wall Street Journal.

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