Macron subirá el salario mínimo 100 euros y bajará los impuestos

El presidente francés propone una bajada de los tributos a los pensionistas

El presidente de Francia, Emmanuel Macron.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron.

El presidente francés Emmanuel Macron ha salido de su silencio y ha presentado una batería de medidas para frenar las movilizaciones de los chalecos amarillos, cuyos efectos están dañando ya la economía gala.

Macron, que se ha reunido este lunes con representantes de los empresarios y sindicatos para intentar buscar soluciones a la crisis que vive el país en las cuatro últimas semanas, comunicó que ha ordenado al Gobierno elevar el salario mínimo interprofesional (SMI) en 100 euros al mes a partir de enero. En la actualidad se sitúa en los 1.498 euros brutos.

El presidente galo anunció además su intención de que las horas extra estén libres de impuestos y cargas y mostró su intención de pedir a las empresas “que puedan” que paguen a sus asalariados una prima especial a fin de año, que también estaría exenta de tasas.

“Queremos una Francia donde se pueda vivir dignamente de su trabajo. Y le pido al Gobierno y al Parlamento que hagan lo necesario para ello”, dijo Macron en un discurso televisado en el que advirtió de que “cuando la violencia se desencadena, la libertad cesa”.

Entre las medidas que detallará este martes, Macron desveló que habrá una rebaja de impuestos para los jubilados –se eliminará el alza de una tasa proporcional para aquellos que tienen una pensión inferior a 2.000 euros al mes–. El Ejecutivo ha rechazado, por ahora reinstaurar el tributo a los más ricos, para aquellos que tuvieran un patrimonio superior a 1,3 millones.

Las movilizaciones de los chalecos amarillos en Francia se sienten ya en su economía. El Banco de Francia ha rebajado su previsión de crecimiento para el cuarto trimestre del año a la mitad, desde el 0,4% previsto anteriormente al 0,2%. Un recorte que se suma a las estimaciones del Gobierno. El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, calificó las protestas del pasado sábado de una “catástrofe para las empresas” y la economía y calculó que costarán una décima de PIB.

Las revueltas de los últimos han tenido una especial repercusión entre los comerciantes franceses. La cadena de grandes almacenes Printemps desveló hoy que las protestas han provocado que sus ventas se hayan reducido entre un 25% y un 30% en las últimas cuatro semanas. Solo en la jornada del sábado, la asistencia a los centros comerciales se redujo en un 17%, según el Consejo Nacional de Centros Comerciales (CNCC).

Reivindicaciones del colectivo

  • Carburantes. Los chalecos amarillos aspiraban a evitar que suba el precio de los combustibles a principios de 2019. Algo que el Gobierno francés ha congelado. 
  • Poder adquisitivo. Aspiran a lograr una mejor en los servicios públicos, a que se eleve el salario mínimo o baje el IRPF. Llegan a reclamar la salida del propio Macron. 
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