‘Slow finance’, otra forma de vivir las inversiones

Nueva actitud ante la vorágine de información de los mercados y la cultura de la inmediatez

Nos ha tocado vivir en la era digital, rodeados de tecnologías que nos permiten tener acceso a todo, desde múltiples dispositivo, en cualquier momento, en todos los lugares… y queremos tener todo y tenerlo inmediatamente. Vivimos obsesionados con todas las cosas que ocurren a nuestro alrededor y no sabemos parar y disfrutar del presente con responsabilidad y sosiego.

Sin embargo, como todo en la vida, la inversión también es cuestión de actitud. Puedes elegir vivir pendiente de las alertas del móvil sobre tus acciones, dejarte llevar por el pánico o la euforia de los mercados y dormir con un ojo siempre abierto, o mantener la calma y dejar que el tiempo haga su trabajo. Lo slow, lento en inglés, en contraposición a lo rápido o fast.

La filosofía slow finance te propone entender de forma constructiva las finanzas y la inversión, con la serenidad y el buen criterio como guías y alejados de las prisas, de la velocidad o de la urgencia. No se trata de una recomendación de inversión, sino una actitud ante las prisas y la vorágine de información de los mercados.

Así se ejerce

‘Slow finance’, otra forma de vivir las inversiones
  • Contrata solo aquello que conozcas y entiendas.
  • Tu patrimonio se construye a lo largo del tiempo, renuncia a intentar hacerte rico rápido.
  • Plantea tus inversiones siempre a medio o largo plazo.
  • Déjate asesorar por expertos que merezcan tu confianza.
  • Las decisiones finales son sólo tuyas y debes sentirte cómodo con ellas.
  • No te dejes llevar por la rapidez mal entendida, por la vorágine, por la velocidad.
  • Mantente fiel a una estrategia y no te sometas a la volatilidad del mercado.
  • Selecciona la información: qué necesitas y cuándo la necesitas.

Para aplicar esta forma de hacer tienes que poner de tu parte y, por ejemplo, renunciar a creer que hay que hacerse rico rápido, aceptar que nuestro patrimonio se va creando a lo largo del tiempo, planificar a medio y largo plazo dejando de lado el vértigo del corto o desconectar y romper con la adicción de la información permanente. Así se recoge en el Manifiesto a favor del slow finance de Renta 4, entidad que lleva a gala poner en práctica esta actitud en todas las esferas de la empresa y en su forma de vivir las inversiones.

“Es muy importante introducir el elemento del largo plazo, dejar trabajar al tiempo. No solo viviremos mejor a nivel personal, sino que la experiencia de inversión va a ser más satisfactoria. Las cosas de valor, sólidas, se hacen a lo largo del tiempo, no se hacen de manera inmediata, recuerda el presidente de Renta 4, Juan Carlos Ureta.

Por su parte, Antonio Fernández Vera, Presidente de Renta 4 Gestora, hace hincapié en que “la inversión es un proceso que requiere tiempo y no precipitarse tomando decisiones impulsadas por las coyunturas de los mercados. Tenemos que saber distinguir y separar el ruido del mercado de lo que realmente es importante. Las inversiones sólidas, las que realmente aportan valor, se construyen a lo largo del tiempo, no se hacen de forma inmediata”.

Una actitud que, no podía ser de otra manera, se sigue en la gestión diaria de las inversiones. A ese respecto Javier Galán, gestor y responsable de Renta Variable de Renta 4 Gestora, asegura que precisamente una de sus obsesiones “es dormir tranquilo y para eso necesito analizar las inversiones que hago, conocerlas y estar seguro de ellas”. Según su experiencia, el slow finance sea una de las pocas filosofías de inversión capaz de lograr retornos por encima de la media y con mucha más seguridad que otras.

Únete al slow finance y recuerda siempre la cita de Benjamín Franklin: “Con paciencia y tranquilidad, se logra todo….y algo más”.

Siguiendo a Gandhi

‘Slow finance’, otra forma de vivir las inversiones

Se trata de tomarse el tiempo necesario para producir algo de calidad, disfrutar el camino, sin obsesionarse con llegar cuanto antes a la meta. Y es que como dijo Gandhi, “En la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad”.

El movimiento slow se originó en la década de los 80 como protesta por el establecimiento de un restaurante de comida rápida en la zona histórica de una ciudad italiana, pero hoy abarca otros ámbitos muy diferentes. Desde la pionera slow food, que busca salvaguardar las tradiciones gastronómicas locales, hasta el slow tech, que propone fomentar un uso inteligente de las tecnologías, evitando su uso excesivo y abusivo o la slow fashion, que propone dejar de lado la ropa desechable y clónica y fabricar piezas clásicas de calidad que duren años.

En esta misma línea tiene cabida el concepto del slow finance o slow investing, como una declinación más de la filosofía slow aplicada al mundo de la inversión y las finanzas.

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