Abanca lleva al Thyssen 13 obras para la muestra ‘Dalí y el surrealismo’

La muestra, en la que se exponen dos pinturas clave del artista de Figueres, se podrá visitar gratuitamente hasta el 27 de enero

'Las rosas sangrienta', de Salvador Dalí.
'Las rosas sangrienta', de Salvador Dalí.

Es la segunda vez que la entidad financiera Abanca, con sede en Galicia, confía en el Museo Thyssen para exponer obras de su colección de arte, declarada en 2015 como bien de interés cultural y compuesta por 1.350 obras de 250 artistas tanto españoles como internacionales.
La anterior exposición, en 2015, fue sobre Picasso y el cubismo, y atrajo a más de 41.000 personas, y la de ahora, que podrá visitarse gratuitamente hasta el 27 de enero, lleva por título Dalí y el surrealismo. La muestra consta de 13 obras, que repasan la trayectoria de este movimiento del siglo XX, y cuenta con dos piezas estrella, las de Salvador Dalí (Figueres, Girona 1904-1989): Las rosas sangrientas (1930) y Patio oeste de la Isla de la muerte (1934).

El artista, considerado por el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana, como la esperanza blanca del movimiento, “fue el joven que iba a salvar el surrealismo cuando estaba en una falta de inspiración absoluta, y que luego terminó convirtiéndose para el movimiento en el maldito por excelencia porque había llevado el shock mucho más allá de lo que los surrealistas ortodoxos se atrevieron”, señaló Solana, durante la presentación de la muestra.

El resto del plantel artístico lo completan Giorgio de Chirico, Max Ernst, Roberto Matta, Wilfredo Lam, Joan Miró, Óscar Domínguez, Maruja Mallo, Eugenio Fernández Granell y Urbano Lugrís.
“El surrealismo es tal vez el movimiento más trascendental del siglo XX, porque no se acaba en sí mismo, sino que propone una filosofía de vida”, señaló el comisario de la muestra y conservador de la pinacoteca, Juan Ángel López Manzanares, quien destacó la doble faceta creativa de esta corriente centrada en la escritura automática y el relato de los sueños, dualidad, en la que “no solo estaba en juego la primacía de la escritura frente a la pintura, y con ella, la existencia o no de una plástica surrealista”, sino también “una toma de partido por un tipo de creación instintiva y azarosa”. El objetivo, según el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, es superar la anterior cifra de asistentes y superar las 50.000 visitas.

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