Cuentas públicas

Borrell: “Bajar impuestos no siempre es bueno”

"Depende del momento, de las circunstancias, de qué impuestos se suben y a quién se suben". asegura el ministro de Exteriores

Defiende la reforma fiscal ante las críticas de la Cámara de Comercio de Madrid

Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores.
Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores. GTRES

 El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha defendido este lunes la reforma fiscal del Gobierno, con sus subidas de impuestos, frente a las advertencias del presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Angel Asensio, que ha pedido un clima de "estabilidad"y ha pedido más bien que se bajen. "Bajar los impuestos no siempre es bueno", le ha respondido Borrell.

Ambos han intervenido en la inauguración del Foro Hispano-Italiano, donde Asensio ha dirigido unas palabras de bienvenida y ha aprovechado para decir que las políticas fiscales deben ser "suficientemente sólidas para generar un clima de confianza que impulse a las empresas a invertir, producir y contratar" y a los ciudadanos a consumir, teniendo en cuenta además que más del 55 por ciento del PIB español procede del consumo doméstico.

"Por eso siempre decimos que es bueno bajar impuestos, porque así hay más dinero en los bolsillos de los españoles y los italianos y de las empresas, hay más inversión y más dinamismo y a la larga más recaudación para las administraciones", ha dicho el presidente de la Cámara. En cambio, ha proseguido, "la inseguridad, la inestabilidad y el intervencionismo" suponen lo contrario.

Cuando le ha tocado intervenir, después de hablar de las relaciones hispano-italianas, Borrell ha querido responder a lo que ha considerado una "cierta provocación". "En política las palabras siempre y nunca no se suelen utilizar", ha apuntado, y las subidas de impuestos, "dependen del momento, de las circunstancias, de qué impuestos se suben y a quién se suben".

LA SUBIDA PRETENDE IMPULSAR EL CONSUMO

Es más, ha subrayado que la actual reforma fiscal pretende precisamente aumentar el consumo de una parte de la población cuyos ingresos son tan bajos que no pueden consumir. Todo aumento es polémico, ha reconocido, porque alguien asume su coste, pero también tiene beneficiarios.

Además, ha rechazado el "sofisma" según el cual los bolsillos privados tienen más capacidad de compra, porque eso es como aceptar que el dinero que detraen los impuestos no vuelve al circuito económico del país, como si fueran para "una potencia extranjera". Ese dinero, ha recalcado, vuelve, quizá aumentando el poder adquisitivo de los pensionistas, quizá creando empleo público, quizá incrementando la inversión pública. Así, ha defendido que a veces subir impuestos "contribuye al progreso de un país".

La reforma fiscal incluida en el acuerdo presupuestario suscrito entre Gobierno y Podemos contempla varias subidas de impuestos y la creación de algunos nuevos. Así, se elevará al 47% el tipo máximo del IRPF para rentas a partir de 130.000 euros y se aumentará cuatro puntos para los ingresos superiores a 300 euros, al tiempo que se establecerá una tributación minima del 15% en Sociedades para grandes corporaciones, y se elevará cuatro puntos, hasta el 27%, la fiscalidad del ahorro para rentas superiores a 140.000 euros.

También subirá el Impuesto de Patrimonio un 1% para fortunas de más de 10 millones y se equiparará la tributación del diésel con la gasolina. La llamada 'tasa Google' a los servicios digitales y el impuesto a las nuevas transacciones son los nuevos tributos que verán la luz.

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