La amenaza de las ‘big four’ y los abogados internos obliga a los bufetes a modernizarse

Innovación y tecnología deben ser palancas clave para el cambio

Los ponentes advierten de las "resistencias" de algunas firmas

Big four
El hacker ético Freaky Clown mostró en directo cómo se piratea un sistema informático.

Se dan cuenta de que la pizzería en la que comen está más automatizada que su despacho?". La provocadora pregunta, lanzada al público del V Legal Management Forum, por Susan Hackett, CEO de Legal Executive Leadership y experta en gestión de bufetes, no pretendía ser un retrato jocoso sobre la gestión de los despachos. Al contrario, era una llamada de atención a los profesionales del sector legal sobre la falta de asunción por parte e los bufetes de auténticos criterios de gestión empresarial.

Hackett rechazó que, a día de hoy, pueda hablarse de innovación en las firmas jurídicas. "Llaman innovar a tener un sistema automatizado para crear un presupuesto o redactar un contrato, cuando eso es algo que otras empresas llevan haciendo 25 años. Aún hay un largo camino por recorrer en el sector".

En este proceso, la gurú estadounidense reclamó a los bufetes de abogados que sean conscientes de la alta competencia que impera en el entorno jurídico. Las startups legales, las grandes consultoras (las big four) o los departamentos de asesoría jurídica ya muerden parte del negocio de los despachos. "Hoy la prioridad no es ser los primeros, sino sobrevivir", advirtió antes de reclamar a las organizaciones que se vuelquen en el servicio en el cliente y en maximizar su satisfacción.

"Los clientes no los necesitan a ustedes como entes. En lo que piensan es en el resultado", aseveró. Y, por ello, recomendó a las organizaciones exprimir las oportunidades que ofrecen la tecnología y los datos, examinar sus procesos e contratar a otros profesionales no-jurídicos que aporten conocimientos y habilidades gestión en las áreas ajenas al derecho. "Es hora de que dejemos de distinguir en los despachos entre juristas y no juristas, y empecemos a hablar de equipos", concluyó.

Tecnología y digitalización

La tecnología ocupó un papel central en la decena de mesas y ponencias que se desarrollaron a lo largo de la jornada. Carles Grau, CEO del Mobile World Capital, auguró, que con su generalización, los clientes exigirán a las firmas "más transparencia": "Querrán saber cómo está su caso, cuál es la siguiente acción que vais a tomar o quién ha invertido cada hora en el asunto, si un socio, un sénior o un júnior".

Y, en contra de lo que muchos creen, expuso que, a su juicio, la tecnología puede ser más beneficiosa para las firmas pequeñas que para las más grandes. "La gran revolución será la presencia de servicios en la nube, que permitirán a los despachos más pequeños acceder a ellos sin tener que costear grandes equipos informáticos. Es la democratización de la tecnología".

El presidente de Citibox y experto en innovación y transformación digital, Bernardo Hernández, recomendó a los expertos en gestión de los despachos no obsesionarse con fichar ingenieros o en desarrollar por sí mismos las herramientas tecnológicas. "No tenéis por qué crearlas vosotros; tenéis que saber lo que hay y utilizarlas mejor que los demás". Y se sirvió del ejemplo de Google o Facebook, que ni fueron el primer buscador ni la primera red social, pero supieron entender mejor qué querían y necesitaban los usuarios.

Los ponentes también invitaron a las firmas legales a vencer sus reticencias para adoptar nuevas formas de trabajo y organización. En la mesa en la que se analizó el papel de las startups en el entorno legal, Alejandro Esteve, abogado y CEO y fundador de una de estas empresas, Bigle Legal, apuntó a que la mayor dificultad con las que se topan a la hora de ofertar sus servicios es la "resistencia a cualquier cambio e innovación" de los profesionales y las organizaciones jurídicas.

De hecho, John Croft, presidente y cofundador de Elevate, una compañía que oferta servicios de gestión los despachos en el Reino Unido relató como muchos bufetes aún les perciben como un competidor peligroso. "Nos consideran una amenaza, cuando lo que queremos ofrecerles es eficiencia", explicó.

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