Juan Pedro Abeniacar: “Hay escasez de perfumistas”

Es una autoridad en la industria de la perfumería y de la cosmética selectiva

Asegura que el español consume dos perfumes al año

lujo
Juan Pedro Abeniacar.

Luce varias gorras empresariales y es una autoridad en el sector de la perfumería y de la cosmética selectiva. Juan Pedro Abeniacar (Madrid, 1952) dirige la división de perfumes y de cosmética de LVMH para España y Portugal, es consejero delegado de Loewe Perfumes, así como consejero delegado de Dior Coutûre para Iberia. Preside además la Academia del Perfume, la asociación de los fabricantes. Su vida es un continuo viaje alrededor del mundo, con parada obligada al menos una vez por semana en París. Tal vez por ello asegure que siente poco apego a las cosas materiales que le acompañan en su despacho en el madrileño pueblo de Fuencarral.

¿Cómo puede compaginar varios cargos?

Los ejecutivos dedican ocho minutos a cada tema, y eso te da mucha flexibilidad para hacer muchas cosas a lo largo de un día. Y es el equipo el que te da los parámetros para tomar una decisión. Porque una buena toma de decisiones depende de una buena información, que la mayoría de las veces es incompleta. Hay un riesgo mayor cuanto menor conocimiento tienes de algo. Por tanto, es importantísimo saber delegar, sobre todo cuanto más se complica y sofistica la gestión empresarial.

Usted que se dedica al lujo, ¿podría definirlo?

El lujo lleva mucho tiempo buscando una definición. Coco Chanel decía que el lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad. Ahora hay una definición más moderna, que dice que todo lo que conlleva el precio no es un elemento trascendental. Si el precio no es determinante en el momento de la compra, se entra en el mundo de las sensaciones, y puede ser experiencia y aspiracional. El atributo fundamental no es el precio. El lujo ha sufrido, sobre todo en los años de la crisis, también por ese sentir general que decía que había que ser un asceta, más económico, más reprimido.

¿Se ha ido animando el consumo en los últimos años?

Hay más alegría para consumir. En 2017, el sector de la cosmética y de la perfumería hemos recuperado el volumen global que teníamos en 2007. Han sido diez años de bache, en el que se perdió el 25% del valor. El sector en precio venta al público en España, Andorra y Gibraltar mueve alrededor de 4.000 millones de euros. La previsión mundial para los próximos años alrededor del 3%, mientras que en Europa será del 1,5%. En España el crecimiento hasta 2020 será de entre el 2 y el 3%, una cifra superior a la europea. Somos el tercer mercado exportador de perfumería alcohólica detrás de Francia y Alemania, que mueve 1.200 millones de euros y da empleo a 35.000 personas dentro de la perfumería y cosmética selectiva. El sector de exportación en perfumería supone más que el vino y los zapatos, y está a la par que el aceite, aunque esto sea menos conocido.

¿Puede considerarse la perfumería y la cosmética como Marca España?

Es cierto que son dos sectores con presencia internacional reciente, que en pocos años se ha convertido en importante. El rol no es abanderar la Marca España, sino al conjunto de su sector. Los españoles usamos dos perfumes al año, se venden 80 millones de unidades para 45 millones de habitantes. En Francia, se consumen tres unidades por habitante. Es cierto que existe un vínculo entre los aromas y el carácter de un país. Por ejemplo, en España es mucho más cítrico, debido a nuestras materias primas olfativas, debido a la flor del naranjo, o de la lavanda; en Francia es mucho más floral. Necesitamos promover el uso y disfrute del perfume a través de un mayor conocimiento.

¿Es esta la vocación de la Academia del Perfume que usted preside?

Sin duda, lo que se persigue un mayor disfrute. Lo mismo sucede con la pintura, el que más conoce sobre este arte es el que más lo aprecia. La perfumería es un proceso artesanal, ya la propia extracción de la materia prima se produce de esta manera, aunque la destilación se haga de manera semi industrial. Y luego está el papel que juegan las narices o perfumistas, personas con un conocimiento y sensibilidad para mezclar más de 50 materias primas para elaborar un perfume. Se trata de un arte muy complicado. Existen más de 4.000 materias primas y la paleta que maneja un perfumista es unas 500, mucho más que la paleta de un pintor

Por otro lado, se trata de un profesional escasa y cotizada.

Hay escasez de perfumistas. Es una persona buscada, que además requiere de un periodo importante de formación, de unos diez años de maduración para ser considerado en este sector. Son cotizados y muy demandados por las empresas y por la industria. Nosotros en LVMH tenemos cuatro perfumistas séniors y unos cinco juniors.

¿Cuánto cobra un perfumista?

Cobra bastante dinero, está muy bien pagado, al mismo nivel que un creativo, ya que lo que hacen es arte. Ellos suelen trabajan bajo demanda, se les da unas directrices en cuanto a si se quiere un perfume más floral o más oriental. A Velázquez o a Goya se le daban las directrices sobre un cuadro, y ellos pintaban libremente.

¿Qué es lo que le ha enganchado de este sector?

La creatividad en el mundo de la seducción, la libertad para crear, la capacidad para idear, dejando el resultado en manos de muchas personas. La realidad empresarial es muy interesante, ya que se crea una cadena de valor. Yo fui empresario, y estuve en el origen de algunas marcas con una empresa de distribución de perfumes. Trabajar en LVMH es un complemento al espíritu emprendedor.

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