La regulación y la inversión en red y espectro castigan a las telecos en Bolsa

Las operadoras europeas sufren duras caídas desde principios de año

El sector insiste en que la regulación frena su crecimiento

La regulación y la inversión en red y espectro castigan a las telecos en Bolsa
Getty

Las telecos europeas están a punto de cerrar un semestre de duras caídas en Bolsa. Uno de los peores de los últimos años. Así, por ejemplo, el Stoxx Europe 600 Telecom Index cae cerca de un 10% desde principios de año.

Pero esa es la media. Hay grandes compañías que acumulan fuertes retrocesos semestrales para desasosiego de sus accionistas. Por ejemplo, Vodafone cae más de un 20% desde enero, por un 19,6% de la también británica BT.

La española Telefónica cede un 8,2% hasta 7,45 euros, cotizando en sus precios mínimos de la última década. A lo largo de los últimos tiempos, la deuda ha afectado a la acción de la operadora, que ha centrado su estrategia en la reducción del endeudamiento. Deutsche Telekom un 9% en estos casi seis meses, penalizada en parte por la integración de su filial estadounidense T-Mobile con Sprint, así como por el posible reforzamiento de la competencia en Alemania.

Por el lado positivo, la nórdica Telia avanza un 13% en estos meses, por un leve 0,14% de Orange. La noruega Telenor cede algo más de un 5%, por un 7% de Telecom Italia, que ha estado envuelta en fuertes tensiones por la disputa entre Vivendi, principal accionista, con el fondo activista Elliott Management, que provocó un drástico cambio en su consejo de administración.

La situación parece difícil. El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, aseguró en la junta de accionistas de la compañía del pasado 8 de junio, que el sector ha sido el que peor se ha comportado en Bolsa durante los últimos dos años. El director fue muy crítico al asegurar que la regulación que tienen que afrontar las operadoras “sigue drenando su crecimiento”. Incluso llegó a pedir respeto para el sector, dada su relevancia en la inversión y la creación de empleo. El conjunto de las operadoras no ha dejado de insistir en la necesidad de que servicios análogos ofrecidos por grupos de internet como WhatsApp, Facebook o Google deberían tener la misma regulación que las telecos. “Mismos servicios, mismos impuestos”, es el mensaje. Además, se han visto penalizadas por el fin de tarifas como el roaming o la reducción de los precios internacionales.

Al mismo tiempo, entre los inversores hay un convencimiento de que el sector va a tener que seguir afrontando millonarias inversiones en los despliegues de redes de fibra así como en la compra de frecuencias para el futuro móvil 5G, lo que va a implicar fuertes desembolsos y aumentos de deuda, con el consiguiente riesgo de rebaja en el rating. Este escenario está acompañado de las dudas sobre el crecimiento de los ingresos de las telecos, por las guerras de precios en distintos países. Moody’s, por ejemplo, prevé un aumento de los ingresos en Europa, del 1% para 2018.

Otro riesgo deriva de las fluctuaciones de los tipos de cambio, con las depreciaciones frente al euro de las divisas de países fuera del continente en los que tienen operaciones. Estas variaciones reducen los ingresos al contabilizarse en la moneda común. Telefónica, Telecom Italia o Vodafone se han visto afectadas por esta situación.

Otro factor que penaliza a las telecos pasa por el freno que se mantiene en el proceso de consolidación. La doctrina comunitaria fija en un mínimo de cuatro operadores móviles de red por país, situación que frena posibles integraciones. En Francia, esta barrera sufrió un ligero resquebrajamiento en mayo cuando el regulador nacional Arcep manifestó que estaba abierto a posibles fusiones. Sus palabras provocaron un súbito rebote en Bolsa de Orange, Bouygues, matriz de Bouygues Telecom, y Altice, matriz de SFR.

Transacciones

Algunas de las compañías se han visto penalizadas al tener que afrontar complicadas operaciones corporativas que, inicialmente, van a provocar un aumento de su deuda. Por ejemplo, Vodafone anunció en mayo la compra de las filiales de Liberty en Alemania, República Checa, Rumanía y Hungría por 18.000 millones de euros. La transacción va a obligar a Vodafone a captar 10.000 millones a través de nueva deuda, incluyendo híbridos y convertibles. La teleco elevó su objetivo de deuda de un ratio de apalancamiento entre 2 y 2,5 veces el ebitda a un rango entre 2,5 y tres veces el ebitda. En estas circunstancias, Moody’s puso en revisión el rating Baa1 de Vodafone para una posible rebaja.

Otra compañía envuelta en una grave crisis es BT, que ha visto como su consejero delegado presentaba su dimisión, por la presión de los inversores. La operadora británica, que va a reducir su plantilla en 13.000 personas, prevé una caída de los ingresos del 2% este año, en gran medida por los recortes en los precios mayoristas establecidos por los reguladores, así como una reducción del flujo de caja libre, por el aumento de la inversión en las redes de fibra.

Retroceso de las operadoras estadounidenses

Las telecos estadounidenses también están viviendo un complicado ejercicio en Bolsa. AT&T cae desde enero más de un 17%, por cerca de un 8% de Verizon.

AT&T está envuelta en el proceso de adquisición de Time Warner, una operación valorada en más de 85.000 millones de dólares, con la que aspira a reforzarse en la televisión de pago y hacer frente a Netflix. La transacción, no obstante, va a provocar un fuerte incremento del endeudamiento de la operadora, por encima de los 180.000 millones de dólares.

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