Cambio de Gobierno

Montero sigue el guión y promete estabilidad en las cuentas públicas

La nueva ministra de Hacienda elogia al equipo de Montoro y promete mayor transparencia

El margen para actuar sobre el año 2018 es muy escaso y el trabajo se centrará en el Presupuesto de 2019

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, saluda a su antecesor Cristóbal Montoro, durante el traspaso de la cartera ministerial.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, saluda a su antecesor Cristóbal Montoro, durante el traspaso de la cartera ministerial.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, recibió ayer la cartera ministerial de las manos de su antecesor Cristóbal Montoro. Ambos se conocen perfectamente y mantuvieron duras batallas dialécticas en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde Montero actuaba como consejera de Hacienda de Andalucía. Esa rivalidad ha quedado aparcada.

Montero agradeció el trabajo de Montoro y su equipo en "tiempos especialmente duros". Aseguró que cuenta con los profesionales de carrera de la casa e hizo un discurso que bien podría haber firmado el ya exministro Montoro. La nueva responsable de la caja del Estado aseguró que su prioridad será "dar estabilidad a las cuentas públicas y transparencia". Ya desde el debate de la moción de censura, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha insistido en esta idea. La elección de Nadia Calviño como ministra de Economía, que abandona su puesto como directora general de Presupuestos en la Comisión Europea, supone también un mensaje claro de que el nuevo Ejecutivo pretende ser respetuoso con el Pacto de Estabilidad de la UE.

María Jesús Montero tendrá un margen de maniobra muy escaso. Trabajará sobre el Presupuesto pactado entre PP, Ciudadanos y PNV. Así, llevará a cabo una rebaja fiscal que, si bien reduce el IRPF a rentas bajas, también eleva los tipos marginales hasta situarlos en los niveles más elevados del mundo para trabajadores que están algo por encima de los mileuristas.

Las posibilidades de aplicar una política social ambiciosa es prácticamente nula. España debe rebajar su déficit público al 2,2% del PIB este año, un límite que probablemente se incumplirá. Y más teniendo en cuenta que los Presupuestos contemplan incrementos del gasto y reducción de impuestos. Montero deberá empezar ya a trabajar en el próximo Presupuesto de 2019 y aquí tendrá muchos corsés, que llegan especialmente de Bruselas. El próximo ejercicio, la Comisión Europea exige que la tasa de gasto aumente solo un 0,6% y que el déficit estructural se reduzca un 0,65% del PIB. Cumplir esos compromisos exigiría que el Gobierno aplicar ajustes de calado y duraderos. Sin embargo, cuesta imaginarlo en un contexto en el que el Gobierno de Pedro Sánchez no puede durar más de dos años y se ha formado con la idea de impulsar la candidatura del líder socialista.

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