George Muzinich: “Invertimos más en los países que prefieren el vino a la cerveza”

El inversor octogenario creó su propia gestora hace 30 años, y ya administra 40.000 millones de dólares

La firma está especializada en los bonos emitidos por compañías con un perfil de riesgo alto

George Muzinich, presidente de Muzinich & Cy.
George Muzinich, presidente de Muzinich & Cy.

George Muzinich es una leyenda en Wall Street. Cuando tenía 50 años fundó en Nueva York su propia firma de inversión, Muzinich & Co, especializada en deuda emitida por empresas con un perfil de riesgo alto (bonos high yield, en la jerga). Ese activo casi no existía en Europa, y el financiero se especializó en hacer de puente entre Estados Unidos y los inversores alemanes y nórdicos. La fórmula funcionó.

La firma celebra ahora su 30º aniversario, con 40.000 millones de dólares de activos bajo gestión, 175 empleados y 10 sucursales por todo el mundo. Muzinich, con 80 años de edad, viajó recientemente a Madrid para supervisar la oficina que la gestora abrió aquí hace tres años. Durante la conversación se muestra distendido, afable y apasionado por la cultura española.

¿Cuál es su filosofía de inversión?

Primero, la preservación del capital. Es importante no perder dinero. Segundo, gastar dinero para hacer análisis. Nos dedicamos a prestar dinero a empresas, al comprar sus bonos, y queremos que nos lo devuelvan. Así que tenemos que saber bien a quién se lo prestamos. Además, somos humildes, y diversificamos mucho nuestras carteras. Tenemos un riguroso control del riesgo, con una disciplina estricta.

¿Se plantean entrar en el negocio de los fondos de Bolsa?

No. Creo que es importante estar concentrado en lo que sabes hacer mejor. Somos especialistas en crédito, en bonos corporativos. Como me dice mi nieto, no puedes pretender que te besen todas las chicas guapas.

¿Sigue preocupado por las repercusiones que va a tener la política monetaria excepcional de los últimos años?

Se ha creado un entorno artificial, con tasas de interés negativas, algo que nunca antes se había visto en la historia de las finanzas. ¿Tiene sentido que un banco me pague por pedir un préstamo? A largo plazo, no es estable. Esto crea distorsiones, y destroza los mecanismos habituales del mercado para la fijación de precios. Si te fijas en Apple, tiene una cantidad ingente de efectivo, pero siguen emitiendo bonos, porque no les cuesta nada.

¿Qué problemas podemos encontrarnos a medio plazo?

Hay que volver a una estructura de tipos normalizada. Hay que jugar con equilibrios delicados, y deberá haber disciplina política. Cuando el dinero es barato, las Bolsas suben mucho, pero cuando es más caro, el entorno se vuelve más complejo. La Reserva Federal ya ha comenzado la retirada de estímulos, y lo está haciendo bien. Esperemos que el BCE pueda seguir la misma senda. Pero va haber muchos baches en la carretera.

¿Podría haber una nueva crisis de la deuda pública europea?

No puedo predecir el futuro. Creo que Italia tiene algunos problemas, pero se tiende a exagerar las cosas. Creo que habrá esfuerzos para que haya una solución pragmática. Hay que tener en cuenta que las empresas son más fuertes que antes. Veo más posibilidades de que haya problemas con los bonos de algunos países emergentes, que están muy endeudados. También puede haber problemas con algunas compañías con bonos de alta calidad, que han realizado demasiadas recompras de acciones. Pero en general, no creo que vaya haber muchos problemas en los bonos corporativos. No somos tontos optimistas, pero estamos mejor que hace unos años. Lo que no quita para reconocer que las valoraciones están altas y que habrá una corrección.

¿Qué sectores están demasiado endeudados?

Siempre hay excepciones. Algunas telecos se han endeudado demasiado. En un periodo de bajos tipos de interés, es normal. Pero en general, el riesgo de impago de las compañías sigue siendo bajo. Los niveles de refinanciación son bajos. El escenario de los bonos corporativos se presenta bien para los próximos dos o tres años. Hay que ser cautos con los tipos de interés tan bajos, porque lleva a algunos a apalancarse para invertir, se multiplica el uso de derivados, la negociación de alta frecuencia, los fondos cotizados… Al final, acaba siendo una cola que menea al perro, en lugar de un perro que menea su cola.

¿Cómo valora el crecimiento espectacular de la gestión pasiva?

Es muy rentable para las firmas de inversión. Sustituyes a analistas por programas informáticos. Pero presenta un enorme problema en términos de gobernanza. Un fondo cotizado invierte en una compañía, no porque crea en ella, sino porque está en un índice bursátil. Si tú tienes una gran empresa en un índice, y viene una propuesta de compra, ¿quién va a votar en interés de la compañía? ¿Los fondos cotizados? Pero no saben nada de la compañía, ni de la oferta. Solo se basan en un índice estúpido. ¿Deberían votar? Acaban teniendo que recurrir a un asesor externo. Al final, hay una distorsión del propósito de los mercados de capitales. Cuando más te adentras en esta senda, más hay una cola meneando a un perro. Es una forma de corromper al sistema.

¿Cómo está funcionando la oficina en Madrid?

Tengo que felicitar al equipo. Estamos encantados. Funcionan muy bien los fondos abiertos y los fondos privados. Somos optimistas. Hemos conseguido que cada vez sea más reconocida la marca como una firma de prestigio en high yield. En la actualidad manejamos cerca de 3.000 millones de dólares, incluyendo Portugal y Andorra.

¿Qué previsiones tiene sobre el negocio en España?

Somos optimistas en España, y en general en los países bebedores de vino, frente a los bebedores de cerveza. A todo el mundo le gusta invertir en los segundos, Alemania, Holanda, Suiza, Escandinavia… está bien, pero creo que hay más potencial en España. La economía española ha funcionado muy bien.

¿Qué espera de la firma para los próximos años?

Me importa poco la cuestión del tamaño. Me importa tener un objetivo claro, construir una empresa sólida, en la que los empleados confíen. Quiero ofrecer un producto de calidad, con buenos resultados para el inversor. Para BlackRock puede que el tamaño sí que sea fundamental, pero para nosotros no. Queremos ser rentable, queremos ganar dinero, pero también tener un ambiente donde la gente se vea respaldada y realizada. A nuestros les empleados les digo que no tienen un trabajo, sino una responsabilidad.

¿Tienen muchos clientes institucionales?

Sí, tenemos a muchos fondos de pensiones, aseguradoras, pero también con grandes bancos. Ellos distribuyen nuestros productos. No nos dirigimos directamente al cliente minorista, como Fidelity o Templeton.

 

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