Cristina Contel (Aspe): “Hay una cruzada contra la sanidad privada”

“Los seguros nos siguen apretando en costes, con unos márgenes que hacen difícil el negocio”

Apuesta por la colaboración público-privada en sanidad y destaca la mayor capacidad de inversión de las empresas

Cristina Contel, presidenta de Aspe.
Cristina Contel, presidenta de Aspe.

La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) es la patronal de clínicas privadas. Agrupa a más de 575 entidades sanitarias y representa a más del 75% del sector, que da empleo a 260.000 profesionales y que supone el 3,5% del PIB. La abogada Cristina Contel (El Vendrell, Tarragona, 1965) es su presidenta, además de dirigir el negocio familiar de la Policlínica Comarcal de El Vendrell. En las últimas semanas, la patronal ha visto cómo la Generalitat Valenciana de PSPV y Compromís recuperaba, como prometieron electoralmente, la gestión del Hospital de Alzira (Valencia), lanzado por el PP con una concesión en la que impuso la participación a las ya extintas cajas valencianas.

¿Cuáles son sus objetivos en la patronal?

La apuesta en valor del sistema sanitario privado. Hay una situación crítica y de resistencia y en algunos casos de cruzada contra todo lo que se entienda como sanidad privada y con ánimo de lucro. Se ha politizado políticamente la sanidad y nos encontramos con realidades distintas en función de la comunidad autónoma y de su sesgo político.

¿Cruzada por parte de quién?

Pondría como claro ejemplo de cruzada la Comunidad Valenciana y no solo por la reversión del modelo Alzira sino por la trasposición de la directiva de la ley de contratos en la que excluyen a las entidades con ánimo de lucro de cualquier posibilidad de concurrir a los concursos para la actividad pública.

No les habrá pillado por sorpresa. ¿Qué opina de la reversión?

Existe el derecho de la reversión, sin duda. El poder te legitima, pero primero hay que pensar en el bienestar del paciente y en los profesionales y tener datos objetivos. El modelo Alzira lo hemos exportado a nivel internacional y es un ejemplo por pionero en escuelas de negocio como sistema paradigmático de colaboración público-privado y ahora que nos estaban reconociendo por este tipo de modelo nosotros lo revertimos.

Este es un modelo que viene de Reino Unido y ha tenido numerosas críticas, por ejemplo, por la revisión al alza en la concesión a favor de la empresa y la falta de datos sobre la eficacia más allá de las encuestas a los propios pacientes.

Como todos los modelos, debe ser sostenible y efectivo para la ciudadanía. Si vas a revertirlo para dar algo mejor, no decimos nada. Pero si realmente es así ha habido una muy mala puesta en escena. Se ha pedido argumentos de cómo lo van a hacer y no han dado mucha información.

¿El modelo Alzira se puede dar por fracasado en España?

Nuestra apuesta no es por el modelo Alzira es por un modelo de colaboración público-privada en sus distintas fases porque cada territorio tiene su idiosincrasia. Lo que nos tiene que preocupar es que pongamos todos los recursos encima de la mesa y que los utilicemos todos. Cada territorio tendrá unas particularidades y la misma solución no vale para todos.

¿Ha sido un error que la sanidad privada intente sustituir a una pública bien valorada por los ciudadanos?

Si esa es la sensación que se ha dado, es absolutamente errónea, al menos desde nuestra perspectiva. Poner en valor la sanidad privada no implica atacar la pública. Pública y privada son vasos comunicantes y el Sistema Nacional de Salud no es sostenible sin un equilibrio entre las dos.

¿En qué debe participar la sanidad privada?

Tiene que complementar todas aquellas zonas de actividad en las que podemos ser más ágiles, en menor tiempo y coste. Si somos capaces de hacerlo, el paciente sale reforzado. La sanidad pública puede centrarse en aquellos ámbitos en los que es potente. Hay campos y competencias para todos, aunque es verdad que la privada tendrá que sacar una rentabilidad. No iremos a un pueblo perdido a hacer una unidad de quemados.

¿En qué o dónde puede participar con rentabilidad la privada con el sistema público?

Por ejemplo, en listas de espera, en atención sociosanitaria y de la cronicidad. Es más flexible y hoy por hoy tiene más capacidad de inversión. ¿Por qué no vamos a aprovechar esa capacidad de inversión? Por ejemplo, en Alemania, los Estados miran si hay algún privado que quiera invertir en un centro y se les deja ese espacio. Ponen capital privado con un control e indicadores públicos. Están convirtiendo a la privada en un proveedor de la pública.

¿Cómo evoluciona el negocio del sector?

Hay una tendencia creciente y se espera un incremento de entre el 50% y el 75% entre el 2015 y el 2025. Somos capaces de evidenciar que podemos dar una respuesta a la población en términos asistenciales, de agilidad y excelencia. Este mensaje está calando porque es una realidad. En segundo lugar, también por el hecho de que se evidencie la inversión. Es difícil que se hagan grandes inversiones públicas en equipamiento y tecnologías, y la privada está apostando.

¿Seguirá habiendo concentración en el sector hospitalario?

Ya hemos asistido a las mayores fusiones y compras. Se continúa caminando hacia una concentración, todavía hay margen. Ahora es distinta. El capital riesgo, como en el caso de QuirónSalud, está siendo sustituido por empresas de sector como Fresenius. El sector sanitario es maduro, sin grandes rentabilidades, pero en momentos de grandes fluctuaciones económicas es estable y tiene visos de crecimiento por la evolución demográfica.

¿Los seguros siguen apretando en costes?

Los seguros nos siguen apretando en costes y realmente siguen apretando con unos márgenes que hacen difícil el negocio. Sí que es verdad que los grandes grupos hospitalarios tienen mayor capacidad de negociación que las clínicas pequeñas. Aprietan tanto en costes porque hay un modelo que tenemos que cambiar de raíz. No puede ser que por una misma póliza de la misma aseguradora y con las mismas coberturas aquí estemos pagando 35 euros y en Hamburgo estén pagando 380 euros.

Supongo que la política comercial de las aseguradoras ha sido cuanto más mejor.

Se han ido devorando. Estamos pagando más por un seguro de moto que por nuestra salud. Tenemos que concienciar a la población de ser responsables de su salud y que si hay que pagar por un proceso tiene que pagar el coste real.

¿Qué porcentaje de negocio les llega de los seguros?

Alrededor de un 70%. Sigue subiendo porque cuando una persona tiene algún problema de salud, si va a su médico, se tiene que hacer una prueba diagnóstica porque tiene un tumor y necesita cuatro meses de espera, pues la persona ve que necesita agilidad en el tratamiento.

¿Por qué entonces la sanidad pública sigue siendo preferida en enfermedades graves según el Barómetro Sanitario?

Me plantea el estigma de cuando hay una cosa seria y grave es mejor la pública. Es verdad que hace unos años la sanidad privada trabajaba en otro concepto. Hoy por hoy entre las entidades sanitarias privadas hay 23 hospitales universitarios. Han aprendido porque los profesionales de la privada y la pública son los mismos y se forman en los mismos sitios. Ha habido una evolución y los hospitales privados no se quedan ya en la patología banal.

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