Las tecnológicas acusan al Gobierno de improvisar con la ‘tasa Google’

Adigital critica que se creen impuestos por países, lo que “dañaría el mercado único”

Tildan de electoralista ligarlo a las pensiones

Oficinas de Google España.
Oficinas de Google España.

Las grandes empresas digitales acusan al Gobierno español de “improvisación” después de que este fin de semana el ministro de Economía, Román Escolano, anunciara la tramitación exprés de un nuevo impuesto digital sobre los gigantes tecnológicos para financiar las pensiones. Dicho impuesto, según precisó, se aprobaría este mismo año.

“Da la impresión de que están dando palos de ciego. En enero, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguró que dicho impuesto gozaría de un consenso amplio de países, dentro de la estrategia BEPS de la OCDE, y ahora saltan con esto”, coinciden en afirmar este lunes los portavoces de varias multinacionales tecnológicas, que prefieren guardar el anonimato y esperar a conocer más detalles sobre esta tasa. “No se sabe a ciencia cierta si se aplicará este año o el próximo, qué porcentaje será y si se será sobre ingresos o beneficios”, critican igualmente. “Todo parece bastante rocambolesco e improvisado; acuérdese de la apuesta también reciente del PSOE de crear un impuesto a la banca para pagar las pensiones. Ahora Escolano y Montoro quieren acelerar el impuesto a las tecnológicas, y todo mientras en Sofía se ha puesto de manifiesto lo complejo que es crear este tipo de instrumentos”, continúan.

Ciertamente, en la reunión del Ecofín de este fin de semana en la capital de Bulgaria solo Francia, Italia, Portugal, Eslovaquia, Bulgaria, Polonia y España se mostraron claramente a favor del plan de Bruselas de gravar temporalmente a las multinacionales tecnológicas antes de tener una solución global a nivel de la OCDE. Por contra, los países nórdicos, Irlanda, Luxemburgo y Malta se opusieron a la medida, argumentando que una revisión de los impuestos debería hacerse a nivel mundial y fijar una solución a largo plazo. También Reino Unido está en contra, y Alemania evitó manifestar una postura clara sobre el tema, en lo que se interpretó como un cambio parcial desde su apoyo inicial. Funcionarios europeos aseguraron que Berlín teme que varias empresas alemanas puedan verse afectadas por el impuesto y que sus socios internacionales puedan responder con medidas de represalia fiscal que podrían dañar a las exportaciones alemanas, informó Reuters.

José Luis Zimmermann, director general de Adigital, la asociación española de la economía digital, afirma que no tienen más detalles sobre el impuesto anunciado por el Gobierno español. “Entendemos que se está refiriendo a la propuesta de impuesto europeo y no a uno específico español, pero ligarlo al tema de las pensiones me parece electoralista, aunque no nos compete valorar qué finalidad quieren darle”. Zimmermann reitera, no obstante, la posición de Adigital: “Nos oponemos a un impuesto sobre ingresos y no sobre beneficios, a tasas unilaterales que van contra el mercado único digital y a soluciones europeas. Debemos ir a una propuesta global como la que plantea la OCDE”, defiende.

Desde las empresas tecnológicas, defienden que el impuesto sobre los ingresos es "especialmente dañino" para empresas que no tienen beneficios o que están en negocios con mucha competencia y precios muy ajustados a costes, ya que la tasa iría directamente a los ingresos y no tendría en cuenta los márgenes de beneficio. "Una empresa que tiene un margen operativo grande, pongamos del 50% , una tasa digital fija del 5% sobre los ingresos representa el 10% sobre el beneficio, mientras que una empresa con un margen operativo del 5%, los impuestos se comen todo el beneficio, ya que supone una tasa del 100% sobre el mismo".

Un camino cuesta arriba

Mientras el impuesto digital de la UE se enfrenta a más escollos de los previstos (oposición y poca claridad de países como Reino Unido y Alemania), la CCIA Europe, una asociación que agrupa muchas grandes tecnológicas europeas, asegura que dicho impuesto es discriminatorio e ignora el consenso mundial de que la llamada economía digital no debería ser diferenciada.

“Nuestras economías son cada vez más digitales y las empresas digitales pagan una tasa impositiva tan alta como las tradicionales. Alentamos a la UE a buscar una reforma tributaria internacional vía la OCDE en lugar de perseguir acciones discriminatorias y unilaterales con riesgos para la economía digital de Europa y las relaciones comerciales internacionales”, asegura el vicepresidente de la CCIA, Christian Borggreen.

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