Alicia Cao, la diseñadora gráfica que sueña con un atelier de modista

Tras ganar el concurso televisivo ‘Maestros de la costura’, reivindica el oficio de costurera

maestros de la costura
EFE

Tiene 23 años y es la primera ganadora, en plena era digital, de un premio televisivo de costura en España. Un trabajo artesanal y ancestral, el de la puntada a puntada, el de las costureras y modistas, un oficio alejado de las tendencias y de los cambios tecnológicos. Es lo que reivindica la salmantina Alicia Cao, graduada en Diseño gráfico y ganadora del concurso de la primera edición de Maestros de la costura, que si algo se considera es modista.

“Es una profesión que engloba los dos conceptos, el de diseñador, que es el que soluciona un problema, y la costurera que es quien lo resuelve”, explica en conversación telefónica con CincoDías, y en plena resaca del triunfo televisivo, que le ha llevado a tener la posibilidad de diseñar una colección cápsula de 15 prendas para El Corte Inglés, firmadas con su nombre, además de 50.000 euros y un máster en Diseño de Moda en IED Madrid (Instituto Europeo di Design). “Me da vértigo todo esto, porque siempre había entendido la costura como un hobby, pero ahora veo que pudo cumplir mi sueño de dedicarme a lo que más me gusta, aunque me impone descubrir cómo trabajan los modistas profesionales”.

Porque si de algo le han servido sus estudios de diseño gráfico ha sido para adoptar una mentalidad práctica y funcional: “Siempre he pensado que el mejor diseño es el que sale a la calle, el que puede ser útil a la gente. Yo voy en el autobús y se me ocurre una idea y tengo que llegar a casa e ir a plasmarla enseguida, ver cómo se puede hacer”.

Con la seriedad, profesionalidad y temple que ha mantenido a lo largo del concurso, se muestra orgullosa, porque más allá del premio, lo que ha querido es reivindicar y defender la costura como oficio, que ella ha aprendido de manera autodidacta, mirando a las mujeres de su familia. “Soy como esas personas que saben tocar la guitarra porque lo han aprendido en su casa, y me gusta ese componente artesanal, ya que es a lo que se le coge cariño. Nadie recuerda un vestido que te has comprado en cualquier tienda, pero si recuerdas el vestido que tienes de tu abuela, son cosas que se ligan a algo sentimental”.

En un futuro le gustaría contar con su propio taller, donde atender un mercado que considera no cubierto, como es el de la confección a medida para la mujer. “Los hombres siguen haciéndose los trajes en un sastre, pero la mujer no acostumbra a encargar sus vestidos a medida, y es algo que me gustaría poder desarrollar, con un estilo clásico y distinguido, que es lo que yo defiendo”, añade Cao.

Y asegura que si de algo le ha servido la experiencia televisiva es para descubrir sus dotes de mando al frente de un equipo. “Me descubrí, cuando tenía que responsabilizarme de alguna prueba en equipo, en esa faceta y me gustó. Se trata de tener una buena idea y hacer que se pueda ejecutar”. Porque muchas veces, y ahí comprende la desesperación de muchas costureras, falla la comunicación entre ellas y el diseñador. “Hay que saber comunicar lo que se desea hacer, y para ello tienes que conocer el oficio desde abajo. Yo, gracias a ese conocimiento, puedo dar soluciones como diseñadora”, añade.

Mientras sueña con tener algún día un atelier como el de Dior, aprovecha el tirón mediático, para reivindicar el aparente sencillo oficio de modista, repleto de técnica y complejidad.

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