Las gestoras se toman en serio la inversión responsable

Cada vez más entidades ofrecen fondos que aúnan rentabilidad y beneficios sociales

Se multiplican los departamentos especializados en inversiones ASG

Fondos comprometidos Ampliar foto

Han pasado de ser algo residual a tomar protagonismo en las ofertas de la mayoría de las gestoras. Hablamos de los fondos de gestión que aplican criterios ASG, es decir, ambientales, sociales y de gobierno corporativo. De suponer en España solo 80 millones en 2002, según datos de Spainsif, a un volumen bajo gestión que a finales de 2015, último dato disponible, suponían 169.359 millones de euros. En Europa y países occidentales, la tendencia también es claramente ascendente.

Prueba de que estas consideraciones están cada vez más integradas en las empresas es la Encuesta a analistas de Fidelity 2018, que revela que la proporción de expertos que ven a sus empresas reflexionando sobre asuntos medioambientales, sociales y de buen gobierno es un 40% más alta que el año pasado y, por primera vez, más de la mitad de los encuestados comenta que algunas o la mayoría de las empresas de su sector están tomándose en serio estas cuestiones.

“Nuestros analistas consideran que las empresas están sentándose y tomando nota de las normas medioambientales, sociales y de buen gobierno, y que es algo más que palabrería”.

“Creemos que ofrecer soluciones de inversión superiores depende de que se gestionen de forma efectiva los riesgos y oportunidades que presentan los aspectos ASG, así como otros factores capaces de generar valor a largo plazo. Hemos integrado el análisis de los riesgos ASG en nuestras prácticas y procesos de inversión y nos esforzamos constantemente por mejorar nuestro enfoque”, afirma Abdallah Nauphal, consejero delegado de In­sight, parte de BNY Mellon, convencido de que “invertir de forma responsable significa tener en cuenta las repercusiones a largo plazo para nuestros clientes en vez de centrarnos solo en los beneficios a corto plazo para nuestro negocio”.

Entidades como Fidelity, BNY Mellon o Robeco integran criterios de responsabilidad en todos sus procesos de inversión

También Robeco integra criterios ASG en todos sus procesos de inversión (en la valoración) de manera sistemática y desde que se fundó la compañía. Es más, desde el lado de gestión de carteras en Robeco apuestan por crear un impacto medioambiental paralelo a los retornos, “y así nos aseguramos que las carteras tienen huellas medioambientales un 20% o un 30% mejor que los índices de referencia basada en cuatro dimensiones: CO2, generación de basura, uso de agua y consumo energético”, declaran en la gestora.

“Santander Asset Management fue la entidad pionera en ISR en España, con el lanzamiento del primer fondo de inversión gestionado bajo criterios ASG en 1995”, resalta David García Rubio, responsable de ISR de Santander AM España. La entidad cuenta con el mayor fondo español ISR, Santander Responsabilidad Solidario, inspirado en los valores de la doctrina social de la Iglesia católica, con más de 875 millones de euros bajo gestión.

En Axa IM cuentan con un equipo central de ISR que trabaja en estrecha colaboración con todos los demás equipos de inversión, “lo que significa que podemos ofrecer a los clientes soluciones ASG personalizadas en función de las necesidades y objetivos de cada uno”. Entre sus productos más novedosos, un fondo centrado en la diversidad y el apoyo al liderazgo femenino llamado Axa WF MiX In Perspectives.

“Señalaba Coco Chanel que ‘la moda pasa. Solo el estilo permanece’. ¿Por qué señalo esto? Porque al referirnos a inversiones que cumplan criterios IRS uno puede preguntarse si se trata de una moda… o es algo más profundo”, reflexiona José María Luna, director de análisis y estrategia de Profim, para concluir que este tipo de inversión “no es una moda sino un estilo de gestión que poco a poco se va haciendo hueco en nuestro país”.

En cuanto a su conveniencia para inversores particulares, Luna cree que estos fondos son recomendables siempre que se ajuste a tres parámetros que deben cumplir todas las inversiones: que se adapte al perfil de riesgo del cliente, a su horizonte temporal y a la coyuntura económica del momento.

En España, Santander AM fue la entidad pionera, con el lanzamiento
del primer fondo con criterios ASG en el año 1995

A la hora de elegir un producto, Susana Peñarrubia, responsable de integración ASG en DWS, indica que un fondo u otro será más o menos interesante para un inversor dependiendo de su “apetito y estrategia de responsabilidad.

“El inversor puede elegir sus fondos de ASG en base a diferentes estrategias. Las más comunes son best in class, invertir en los líderes de ASG con respecto a su sector y a la región en la que operan; exclusiones si el inversor está interesado en excluir de su cartera actividades contrarias a sus propios principios (carbón, nuclear, armamento, etc.) y la de engagement y voto que hace un especial hincapié en tener un intenso diálogo con las empresas en las que invierte para que mejoren su calidad de ASG”.

“Pensamos que hay una mayor demanda de productos donde el inversor pueda tocar el impacto no financiero de las inversiones con medidas específicas, por ejemplo la huella de carbono. En esta línea, Tressis acaba de lanzar el fondo Cartera Sostenible ISR donde, entre otras, esta métrica está disponible para los partícipes”, indica Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis, quien admite que pese a que los fondos insignia corresponden en su mayoría a grandes gestoras extranjeras como Mirova, Candriam, BNP, Pictet o Allianz, “este año se está notando también que las gestoras nacionales están empujando más estos productos”.

En cuanto a los inversores institucionales, Rafael Ximénez de Embún, responsable de Muzinich para Iberia y Latam, gestora que lanzó su primer fondo con estas características en 2009, el Muzinich Bondyield ESG, asegura que “las grandes instituciones de nuestro país están empezando a considerar la ISR como parte estructural de su proceso de inversión, en muchos casos cuentan con departamentos dedicados exclusivamente a la aplicación de los criterios socialmente responsables y la inversión responsable de la firma”.

Diaphanum: impacto con o sin rentabilidad

Para Rafael Ciruelos, socio de Diaphanum, hay que diferenciar entre fondos que buscan un impacto social directo con sus inversiones, anteponiendo la rentabilidad, y otros que buscan mejorarla a largo usando factores medioambientales, sociales y de buen gobierno”. Constata que cada vez más inversores no están dispuestos a invertir en compañías que no respeten el medio ambiente, contraten empleados inapropiadamente o un consejo de administración no cumpla unos estándares mínimos de comportamiento”.

Fidentiis: las tres grandes tendencias de inversión

Álvaro Llanza, gestor de Fidentiis Gestión, destaca las tres grandes tendencias de inversión del European Megatrends: la mejora de la calidad de vida en torno al envejecimiento de la población; la interconectividad, digitalización y robótica y descarbonización de la economía, aspecto este último en el que aparecen como sectores clave de inversión las energías renovables, automóviles (con la revolución que viene debido a la paulatina desaparición del motor de combustión interna), las ingenierías y las empresas de agua.

IEB: medición de resultados

En cuanto a la rentabilidad, Carlos Fernández, profesor del máster en Gestión de Carteras de IEB, ve que “el gran reto es la estandarización de criterios que permita establecer medidas claras en favor de la medición de los resultados a largo plazo de este enfoque de inversión”. Esta situación, junto a la disparidad de objetivos (desde restricciones éticas y morales a cuestiones de gobernanza empresarial o respeto con el medio ambiente), hacen difícil seleccionar una categoría particular que recomendar al pequeño inversor, en opinión del experto

Nordea: selección activa de empresas

La gestora nórdica ha desarrollado el concepto Stars, que se basa en su convicción de que identificar compañías líderes en prácticas ASG con rentabilidades elevadas y estables y valoraciones sólidas puede ser una fuente de rentabilidad sostenible y de valor. El objetivo de esta gama, que incluye entre otros fondos el Nordea 1-Emerging Stars Equity Fund, es seleccionar de forma activa empresas con calificaciones elevadas en términos de ASG, en vez de descartar los sectores con bajas calificaciones.

Fidelity, crece la preocupación en Japón

La Encuesta a analistas de Fidelity 2018 constata que Japón es donde más se ha intensificado la atención a asuntos medioambientales, sociales y de buen gobierno por parte de las empresas. Por sectores, se han producido grandes cambios en el foco de atención sobre todo en energía, servicios financieros y atención sanitaria. La normativa medioambiental figura como la cuestión que más se tiene en cuenta, la lucha contra la corrupción y la seguridad electrónica/la protección de datos también se perfilan como cuestiones clave.

RAM: la exclusión no es la panacea

Thomas de Saint-Seine, CEO de RAM, observa que para la mayoría de los inversores “se ha vuelto cada vez más difícil identificar qué información es relevante cuando se evalúa una empresa. La mayoría de los gestores de fondos continúan operando con un enfoque de lo peor en lugar de lo mejor en al construir su cartera. Pero aunque esos métodos de exclusión son necesarios (evitando a las compañías involucradas en el trabajo infantil, armas o tabaco), está lejos de ser la panacea cuando se mira la generación de rentabilidad”.

Schroders: sostenibles a diario, pero no en inversión

Entre las conclusiones del Estudio global de inversión de Schroders 2017 sobresale el comportamiento sostenible de los españoles en su vida diaria, ya que un 75% de los inversores encuestados afirma que a menudo reduce o recicla sus residuos domésticos, frente a la media del 74% en Europa o del 72% a nivel global.

Sin embargo, a la hora de invertir, el porcentaje que prefiere invertir en fondos sostenibles que en otro tipo de vehículos es del 36%, un nivel similar a la media del 37% en Europa, pero inferior al 42% global.

Carmignac: reducción de la huella de carbono

Sandra Crowl, miembro del comité de inversión de la gestora francesa Carmignac, asegura que “los valores éticos son consanguíneos en nuestra filosofía de inversión, por ejemplo la exclusión de empresas productoras de tabaco y de carbón en la mayor parte del universo de inversión”.

Tanto es así que el 36% de los activos en cartera de la gestora son monitoreados según sus emisiones de carbono y al término del año 2017 la huella de carbono fue un 38% menor que sus respectivos índices de referencia.

Natixis cree que labor didáctica de la industria sigue pendiente

Para la expansión en España de la inversión socialmente responsable (ISR), Sophie del Campo, directora de Natixis IM en Iberia, Latinoamérica y US offshore, cree que “la legislación está ayudando, ya que de un tiempo a esta parte inversores institucionales como los fondos de pensiones tienen que declarar si usan o no criterios ISR. Sin embargo, hay muchos clientes minoristas, que no conocen aun lo que es la gestión ISR, por lo que hay una labor didáctica fundamental que hay que hacer por parte de los profesionales de la industria”.

Robeco: no solo para mileniales

¿La ISR solo interesa a los mileniales? Este grupo de edad es el que más interés muestra, pero cuando se trata de inversión, la demanda de sostenibilidad se encuentra sin embargo bastante repartida entre los distintos grupos de edad, según una encuesta realizada por la gestora Robeco para conocer los gustos de sus inversores minoristas holandeses.

Aproximadamente un 70% de los encuestados mayores de 50 años manifestó un claro interés por la sostenibilidad, frente al 66% del grupo de 34 a 50 años, y al 67% del de 18 a 34.

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