Cuando Facebook y Twitter revolucionaron a las empresas

Las web social y el móvil han cambiado los cimientos de la economía

Mural en el Facebook campus en Menlo Park, California
Mural en el Facebook campus en Menlo Park, California AP

Abrir Twitter, leer noticias del sector, compartir información, responder a dudas de clientes. Ir a Facebook, confirmar asistencia a un evento, iniciar un debate, publicar datos de un nuevo producto. Poco podía imaginar Marck Zuckerberg en 2004 que su plan de crear una comunidad de estudiantes de Harvard basada en la web iba a cambiar no solo el estilo de vida de los ciudadanos del planeta, sino el concepto de internet mismo, el enfoque de los negocios y los cimientos de la economía.
Para cuando llegó el primer prototipo de la red social, al que Zuckerberg llamó thefacebook.com, internet llevaba años de expansión e intentos como MySpace, Fotolog o Hi5 apuntaban hacia dónde iría la red. Entonces se produjo la segunda revolución, la de la web 2.0. Ya no solo era una conexión, un sistema unidireccional de consulta o búsquedas. Llegaba la participación, la interacción. Se ponía el primer pilar de un fenómeno que cambió la relación con la información porque hizo al usuario parte de ella.
Las redes sociales contaron con un aliado imprevisto: el móvil. La rápida expansión de los teléfonos inteligentes, el desarrollo de las redes de alta velocidad y la conexión desde cualquier lugar convirtió a los dispositivos en el principal punto de acceso de usuarios. De Europa, América o Asia, sin barreras.
Hoy, Facebook conecta en todo el mundo a 2.130 millones de usuarios al mes con intereses similares, afinidades o relaciones. Youtube tiene 1.500 millones de usuarios de vídeo al mes y Twitter, 330 millones. Cifras enormes como para cambiar definitivamente el ecosistema empresarial.
Uno de los efectos inmediatos fue la democratización de la información. Con el auge de Facebook, Twitter, Instagram y otras redes, la empresa o empresario es dueño de su marca, se facilita la gestión y el contacto con empleados, con clientes, proveedores, accionistas. Es mucho más directo, pero también requiere una gestión, hacer llegar al público productos, servicios, mensajes y experiencia de marca. Pero también llegaron daños colaterales: la organización se hace más vulnerable, es más fácil que cualquiera inicie un ataque, una crítica. Y esa situación requiere respuestas.
Con la web social llegó la economía de plataformas como base del crecimiento empresarial. Compañías nativas digitales que entraron primero en ese sistema se convirtieron en líderes por capitalización y han forzado a firmas tradicionales a subirse a este modelo de negocio. Empresas financieras, industriales o de servicios crean plataformas para promover ecosistemas en salud, turismo, banca, vivienda, energía...
Aunque España se incorporó tarde a esta transformación, las empresas están haciendo sus deberes. Según la última Encuesta sobre el uso de Tecnologías de la Información del INE, el 77,7% de las empresas españolas tiene acceso a internet y web, el 49,6% usa medios sociales y el 20,4% realiza ventas de comercio electrónico.
Las empresas se han adentrado ya en este camino sin retorno, el de la metamorfosis digital, un viaje aún incompleto. Las redes sociales se convierten en cimiento en el que la capacidad de adaptación, velocidad de respuesta y la flexibilidad se tornan en competencias esenciales para alcanzar el éxito.

'Fake news' y tiempo de uso

Facebook reconoció en sus últimas cuentas que el tiempo dedicado por los usuarios bajó en 50 millones de horas al día. La compañía atribuyó la caída a la difusión de "menos vídeos virales". La red ha sido criticada porque se la acusa de que su algoritmo priorizó fake news y ayudó a su difusión. Los analistas temen que las noticias falsas lleguen a afectar a los ingresos. Anunciantes como Unilever han amenazado con retirar publicidad de Facebook y Google por la falta de control.

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