Ingeniería

Duro Felguera se desploma en Bolsa ante su situación de quiebra

La empresa plantea un recorte del 20% de su masa salarial

Debe a sus proveedores 150 millones de euros

Sede de Duro Felguera en Gijón
Sede de Duro Felguera en Gijón

Como era de esperar las acciones de Duro Felguera volvieron ayer a desplomarse una vez que el mercado conoció las abultadas pérdidas de la firma de 2017, con unos números rojos de 254,5 millones de euros (13 veces superiores a las de un año antes), y su situación patrimonial negativa en 181 millones de euros, números que situación en quiebra técnica. Sus títulos así, cayeron un 10,78%, hasta los 0,2275 euros.

Las acciones de la compañía asturiana iniciaron la sesión con una caída del 9,8%, intercambiándose a 0,23 euros, y llegaron a registrar un precio mínimo de 0,217 euros (-14,7%), para finalmente moderar el descenso al 10,8%, hasta los 0,2275 euros.

El consejo de Duro Felguera en el que se aprobaron sus resultados fue bastante tenso. De hecho, de los ocho consejeros presentes cinco votaron estar de acuerdo con las cuentas, mientras que tres, entre ellos el expresidente de la firma, Ángel Antonio del Valle, votaron en contra. Los ingresos de Duro Felguera se redujeron un 12% en el año 2017. Además, la ingeniería asturiana debe a sus proveedores 150 millones de euros, según fuentes financieras, lo que ahoga más su situación.

Para salvarse de la quiebra Duro Felguera debe inyectar 125 millones de euros a su capital, en una operación acordeón, para lo que busca socios que quieran invertir en la compañía. De momento, la banca, su principal acreedor, le ha concedido un mes de gracia, hasta finales de abril, que puede alargarse hasta junio si consigue demostrar que hay fondos u otros inversores dispuestos a entrar en su capital.

Los bancos, entre los que destaca Santander como principal acreedor, también están dispuestos a realizar una quita a su deuda de casi el 75% para intentar que Duro Felguera no vaya a concurso, pero cada vez son menos optimistas, según declaran. La negociación con la banca gira en torno a mantener una deuda sostenible de 85 millones de euros, con una entrada de liquidez de 25

millones de euros, de la que ya ha conseguido 10 millones tras la venta de su sede en Madrid, y líneas de avales para nuevos proyectos por 100 millones de euros.

Tras la negativa cuenta de resultados, la firma ha propuesto a la plantilla reducir en un 20% la masa salarial, algo que no ha sido, como es lógico, bien recibido por la plantilla.

 

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